22. El trabajo y el amor


    A) El trabajo y el amor

    "El trabajo nace del amor, manifiesta el amor, se ordena al amor" (Es Cristo que pasa, 48). Es amor a la naturaleza que ofrece al hombre la materia para el trabajo; es amor a los hombres a quienes se presta un servicio con nuestro trabajo, es amor a Dios porque en él se responde al mandato en el inicio del mundo. "procread y multiplicaos y henchid la tierra y sojuzgadla y dominad en los peces del mar, y en las aves del cielo, y en todo animal que se mueve sobre la tierra" (Génesis, 1, 28). En el trabajo se puede ver algo así como el inicio de una línea que arranca de las cosas materiales que nos rodean, iluminan nuestro pensamiento y, con el esfuerzo que sea necesario, nos lleva hasta Dios.

     Víctor García Hoz. Ideas para la educación. Editorial Rialp. Pág. 92.

    Ejercicio interactivo del Trabajo.   Otros ejercicios

    B) Remover los obstáculos

    En la formación de un criterio recto y sensato no hay solo caminos accidentados y quebrados, montes altísimos de soberbia y profundos valles de pusilanimidad; los hay también tortuosos, que el cooperador ha de rectificar, pues, como queda dicho, las pasiones, y particularmente la impureza, no atacan de frente, sino que se valen de procedimientos arteros e indirectos;  los hay escabrosos y difíciles que ha de procurar allanar, y solo así pondrá al educando en condiciones de poder ver la verdad, que no puede menos de conocerla quien la busca con humildad, pureza y diligencia; o, lo que es lo mismo, quien la busca con verdadero amor. De donde se sigue que todo el celo del educador ha de cifrarse en despertar el interés y provocar la actividad de sus educandos.

    P. Valentín Caballero, Sch. P. Orientaciones pedagógicas de san José de Calasanz. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. pág. 64.

   Tertulia dialogada sobre Capacidades.  Otras tertulias

   C) Autoridad

    Nada de opresión, ni de miedo, ni de excesivos rigores, pero nada tampoco de desorden.

   El Padre Poveda, que ha conseguido crear un clima pedagógico hecho de amor, expansión y alegría, no pierde, sin embargo, de vista que la educación pertenece a un tipo de relaciones humanas esencialmente jerárquico. La igualdad entre maestro y discípulo, patente e indiscutible en el plano esencial de la persona y en el político-social, se trueca, por definición, en desnivel y desequilibrio en el proceso mismo de la educación. Esta supone en el maestro cierta perfección en el conocimiento y la madurez, a la que corresponde en el discípulo, una mera potencia, aunque activa y real, eso sí, para alcanzarlos.

   Esta desigualdad debe traducirse en una determinada subordinación del discípulo al maestro,  a quien corresponde la iniciativa en la mayoría de los casos, iniciativa estimulante y orientadora, destinada a suscitar la del alumno.

  San Pedro Poveda. Itinerario pedagógico. Estudio preliminar de Ángeles Galino. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Pág. 57.

  Tertulia dialogada de El papel del profesor.  Otras tertulias






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