Edmund Burke y la educación |

I.PLANTEAMIENTO GENERAL
Edmund Burke (1729-1797) es una figura clave en el sostenimiento de los principios morales necesarios para la convivencia civilizada y el desarrollo de las sociedades europeas. Se le admira por sus escritos y actuación pública en los difíciles años finales del siglo XVIII que terminó con la orgía sangrienta de la Revolución Francesa. Este acontecimiento histórico es, hoy, alabado por muchos pensadores, periodistas, historiadores y políticos.
Afortunadamente analistas del liberalismo conservador de raíz cristiana han cuestionado la barbarie y las consecuencias negativas de aquellos años de vorágine revolucionaria .El primer crítico relevante de aquellos horribles acontecimientos fue Edmund Burke .En su obra cumbre “Reflexiones sobre la Revolución en Francia”, publicada en 1790, realizó un demoledor análisis de los primeros pasos de los revolucionarios franceses.
Edmund Burke nació en Irlanda, en el año 1729, entonces dependiente de Londres. De padre anglicano .Su católica madre se ocupó de su primera educación. De acuerdo con su esposo envió a su hijo a una zona rural al cuidado de unos parientes. El motivo de esta decisión fue que asistiera a una escuela regentada por un hombre virtuoso y muy culto en humanidades llamado O´Halloran. Era miembro de la antigua asociación denominada “Los filomélicos” , maestros de escuela semivagabundos que recorrían las aldeas “con su pequeño tintero atado a una cadenita colgándole, y su gran tomo de Virgilio en su casaca”. Un procedimiento, este, de enseñanza libre similar al los “maestros babianos”- contratados directamente por los padres que impartieron docencia en pueblos aislados de Asturias y León en el siglo XIX y primeras décadas del XX.
En mis años de Inspector de escuelas rurales conocí, en Cangas de Narcea (Asturias), a personas ancianas que se habían educado con estos maestros autodidactas.
Burke recordaba con cariño y agradecimiento a su maestro de primeras letras que, en aquella escuela de Irlanda le inculcó entusiasmo por los clásicos y la literatura medieval. Posteriormente estudió en una “”Academia Cuáquera” y en el “Trinity College” de Dublín donde adquirió una sólida formación .
Finalizados sus estudios se instaló en Londres donde intervino en política formando parte del partido “Whig”. Siempre estuvo en la oposición. No obstante su relevancia y fama se debe a sus ensayos políticos y, en especial, a sus consideraciones sobre la revolución francesa. Gracias a él muchos ingleses influyentes y otros se apercibieron de la amenaza del proyecto totalitario de los revolucionarios radicales franceses llamados “jacobinos”.
La Revolución Francesa no trajo ni fraternidad ni libertad al instaurar un poder arbitrario dedicado al asesinato en masa y la eliminación de libertades, especialmente las religiosas y las educativas.
Además de promover el crimen masivo a cargo de la tiranía gubernamental, los revolucionarios franceses destrozaron el Derecho, y las libertades educativas También fueron pioneros en el hostigamiento a la familia.
Burke llegaría a ser el más destacado de los filósofos políticos británicos. Fue un brillante orador parlamentario. Ha pasado a la historia como el más formidable opositor desde sus inicios a la Revolución Francesa a la que dedicó su obra cumbre “Reflexiones sobre la Revolución en Francia” que apareció en 1790.El politólogo Harold Laski consideró a esta obra “el manual de la permanente sabiduría política, sin la cual un estadista se encontraría como un navegante en un mar desconocido”.
No cae Burke en abstracciones falsas .Prefiere hablar de principios o verdades generales logradas por nuestros antepasados a través de siglos de historia y experiencia práctica. Con sofismas y mentiras no se favorece el desarrollo de los derechos imperecederos. Lo explicó muy bien para que fueran llevadas sus propuestas a diversos ámbitos incluidas las universidades y escuelas de su época.
Burke defiende principios morales cristianos, respeto a las tradiciones y al legado de los antepasados y lo que él denominaba “cambio en la continuidad”. Era contrario a las utopías revolucionarias a las que denominó “doctrina armada” por su radicalidad. Ideólogos como Rousseau y Voltaire, al contrario que Burke, impulsaron todo tipo de atropellos a los derechos humanos.
No es razonable pretender el logro de un mundo perfecto en unos meses o en unos pocos años. El progreso es un trabajo que requiere persuasión y una lenta exploración. Los revolucionarios no innovan ni reforman, simplemente destruyen .Burke abogaba por el necesario control de nuestro egoísmo basado en deseo y apetitos que cuando se desbocan sin frenos morales y en último extremo judiciales, se impone la opresión el abuso y la manipulación de los más débiles ´principalmente los niños y adolescentes.
Cabe resaltar su idea de conservar e innovar, de mantener un equilibrio entre tradición y reformas. Decía Burke que en “el plano moral humano ya está dicho y probado lo que es mejor para el ser humano y todas las naciones”. T.S Eliot lo denominó el campeón de las cosas imperecederas. Para ambos el sentimentalismo destructor de personajes como Rousseau socavan las obligaciones de los hijos con los padres, con sus maestros, con los magistrados, con sus conciudadanos.
II.IDEAS PERMANENTES DE BURKE PARA LA ENSEÑANZA DEL SIGLO XXI
Burke fue un gran educador moral para la vida pública. Es un adelantado en la reivindicación del derecho preferente de los padres a educar a sus hijos.
En la mejor tradición humanista Burke exalta la importancia de la enseñanza de la Historia. Quién sabe Historia, en la mayoría de los casos, es acertado en sus opiniones y es un buen ciudadano. Por tanto esta materia es lo mejor para la educación cívica . “En la historia –escribe Russell Krik -se nos abre un provechoso libro para nuestra instrucción, a fin de que obtengamos una mayor prudencia aprendiendo de los errores y debilidades de la humanidad en el pasado”.
Nuestro personaje continúa la tradición de la formación de los gobernantes. Debe basarse aquella en las virtudes como la prudencia, la templanza y la fortaleza. En efecto escribe Burke:”Lo único que capacita a un hombre para gobernar es la virtud y la sabiduría, demostradas o presupuestadas. ¡Ay del país que yendo al extremo opuesto, considere que una educación escasa, una visión limitada de las cosas y una ocupación sórdida y mercenaria son los mejores títulos para ejercer el mando!”.
En los años anteriores a la revolución francesa Burke advertía que los proyectos de los ilustrados franceses tenían el objetivo de destruir la piedad, la propiedad, la moralidad tradicional, las antiguas costumbres, incluso el afecto por la igualdad.
Edmund Burke es el precursor de la crítica actual a las ideologías mesiánicas como las derivadas de la ilustración francesa y del marxismo entre las que se encuentra la ideología de género. Prometen proporcionar la felicidad terrena absoluta.
La posición de Burke y sus seguidores contemporáneos es contraria a estos errores y abogan por ideas sensatas, claras que respeten los tres principales derechos: la vida, la libertad y la propiedad. El Estado debe ser limitado, y tener el monopolio de la violencia para ejercer la legítima defensa y salvaguardar vidas y propiedades.
Burke y otros autores europeos y americanos se dieron cuenta que las instituciones escolares sometidas al poder de los revolucionarios se convertirían inevitablemente en campos de adoctrinamiento ideológico. Siempre estuvo con la libertad como lo acredita en el texto que sigue:
”Un pueblo valiente preferirá, desde luego, la libertad acompañada de una pobreza virtuosa antes de una depravada y rica en servidumbre. Pero antes de sacrificar la comodidad y la opulencia, uno debería asegurarse de que es efectivamente la libertad lo que se compra a ese precio, y que no podría ser comprada a ningún otro. Yo siempre consideraré como libertad de apariencia muy equívoca aquella que no tenga por compañeras la prudencia y la justicia, y que no lleve a la prosperidad y la abundancia”.
A partir de aquí está claro cuales deben ser los valores guía del sistema educativo: virtudes morales, libertad, justicia, laboriosidad, esfuerzo, prudencia y prosperidad económica basada en la propiedad, el libre comercio y las instituciones formativas claves que son las familia, las escuelas y las iglesias.
Aunque en su época -finales del siglo XVIII comienzos del XIX- los medios educativos y la escolarización al igual que otros aspectos de la vida de los seres humanos tenía muchas limitaciones en relación con la situación actual, Burke que como hemos visto asistió a una humilde escuela rural irlandesa defendió siempre la la progresiva extensión de la enseñanza a todas las clases sociales.
Trabajó para salvaguardar lo permanente que nos convierte en personas civilizadas. Además fue un reformador en todos los ámbitos de la vida social en un equilibrio entre el cambio y la continuidad.
El propósito conservador de la educación liberal está implícita en la obra de Burke .Así lo considera Russell Kirk:”La educación liberal es conservadora en la medida en que se defiende el orden contra el desorden. En cuanto a sus efectos prácticos, la educación liberal (clásica) promueve el orden en el alma y en la comunidad política:”
Esta educación liberal inspirada por Burke -continúa Kirk-“ es altamente beneficiosa porque proporciona a la sociedad jóvenes formados en la sabiduría y la virtud que pueden convertirse en líderes honestos en muchos aspectos de la vida”.
IV Bibliografía recomendada
Burke, Edmund, 2010, Reflexiones sobre la Revolución en Francia, Alianza Editorial, Madrid.
Kirk, Russell, 2007, EDMUND BURKE. Redescubriendo a un Genio, Ciudadela, Madrid.
Silvino lantero Vallina
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