28. Las relaciones


    A) Mejorar las relaciones

   Para arreglar una situación familiar conyugal complicada hacen falta dos cosas: evitar las conductas negativas de los esposos e impulsar otras constructivas que sirvan de puente para el acercamiento.

    El poner buena cara puede ayudar a mejorar las relaciones. Estar en silencio no significa que uno no se esté comunicando. El lenguaje no verbal es tan importante como el verbal. Los esposos se pueden decir muchas cosas con los ojos, la mirada, los guiños, los gestos de la cara, la boca, la sonrisa y la voz. No se pueden descuidar estos factores porque a lo largo pueden causar problemas en la convivencia conyugal.

    Otra recomendación es utilizar palabras amables evitando las frases duras y cortantes que complican el diálogo. Evitar expresiones como: contigo es imposible hablar, no tolero que..., no vuelvas nunca más. En vez de esto habría que intercalar una disculpa que facilite el acercamiento.

    Cuando la situación está muy deteriorada es bueno apoyarse en amigos de confianza, en los que uno se ampara buscando protección y respaldo.

    La dedicación de tiempo al otro cónyuge es un factor importante para el éxito del matrimonio. Además de dedicar tiempo a los hijos, es imprescindible tener tiempo para estar solos con el fin de permitir la intimidad conyugal.

    Sería aconsejable tener un rato cada día para hablar de lo que pasó ese día o tomarse unas vacaciones al año sin niños. Es bueno llamarse desde el trabajo por lo menos una vez al día.

   La profesionalitis o adicción al trabajo consiste en una excesiva dedicación al trabajo profesional y puede provocar un descuido de la intimidad conyugal. Puede ocurrir que uno de los cónyuges pase más horas con los compañeros y compañeras de trabajo que con la mujer y los hijos. Ante este hecho el matrimonio debe encontrar su estabilidad y equilibrio en ellos mismos ya que el matrimonio y la familia es el lugar de la intimidad afectiva.

    En el matrimonio es importante crear situaciones de pasarlo bien haciendo la vida agradable al otro. Es bueno buscar momentos para disfrutarlos hablando de las cosas que les afectan. A veces una esposa pede levantarse con buen ánimo y ser la primera en darle los buenos días o recibir al marido calurosamente cuando regresa a casa aunque el día haya sido caótico.

    Otro aspecto es estar interesado en las cosas del otro y contar con él para los diversos asuntos. Sería incoherente que cada cónyuge se hiciera un mundo aparte, sin dejar entrar al otro en él y sin interesarse por el mundo del otro.

    Puede haber un problema conyugal si uno de ellos se sintiera solo y poco valorado por el otro cónyuge. Cada uno necesita que el otro crea en él, reconozca su valía y le ayude a crecer. Se puede considerar feliz el que esta necesidad la vea satisfecha.

    Arturo Ramo García

     B) Aprender a discutir

   Aunque el matrimonio funcione bien ordinariamente, es inevitable que surjan las discusiones porque hay diferencias de opiniones y gustos. Pero también se mejora la relación de la pareja superando los conflictos y especialmente aprendiendo a perdonar y a ser perdonado.

    Posiblemente ya hubo alguna discusión en el noviazgo y seguirán durante la vida matrimonial, así que conviene aceptarlas sin suprimir las emociones y sentimientos. Tomás Melendo ha señalado que "hay veces en que es bueno desfogarse". Por eso hay que aprender a discutir.

    1. No evitar a oda costa la discusión, sobre todo cuando la culpa sea propia. Pasados unos momentos de enfado, hay que volver hasta alcanzar un acuerdo deseable.

    2. Cada uno ha de estar dispuesto a reconocer sus errores y defectos. Esto es un signo de grandeza de ánimo.

    3. Cuando un cónyuge se da cuenta de que ha dicho algo incorrecto o injusto, debe retirarlo inmediatamente con lealtad.

    4. No agredir al otro con calificaciones ofensivas personales, evitando los desprecios y las frases irónicas que tanto duelen.

    5. No proyectar en el cónyuge y en los hijos las propias preocupaciones. y problemas. personales originados en el trabajo o en otros ámbitos. Es preferible desaparecer momentáneamente de la escena y volver con más serenidad.

    6. No hacer un a lista de agravios con las posibles ofensas, humillaciones o burlas que el otro cónyuge ha realizado. No echarle nunca en cara esta retahíla de agravios. Esforzarse por perdonar y olvidar.

    7. Esforzarse por comprender que la rabieta del otro se debe a una momentánea necesidad de desahogo.

    8. Dejar que el otro cónyuge llegue hasta el final expresando su malestar, sin interrumpirle y comprendiendo su punto de vista. Con ese desahogo se ha resuelto el 50% del conflicto.

    9. Después del desahogo del otro, contestar con nuestras razones de forma clara y breve con la máxima calma posible. Poner si es oportuno un poco de humor pero sin ironía hiriente.

    10. Conseguir que todas las discusiones acaben en un acto de reconciliación. De esta forma hasta lo negativo puede mejorar el amor conyugal. Por eso, más que evitar a toda costa las discusiones, lo que conviene es recomponer la paz lo antes posible. Nunca se debería ir a la cama sin resolver los malentendidos, y sin hacer las paces.

    Hay que hacer lo posible para que los hijos no presencien las discusiones, pero si esto ocurre, que vean también la reconciliación.

  Arturo Ramo García

   C) La comunicación emocional

    Los matrimonios que funcionan bien suelen cuidar las cuestiones de tipo afectivo. La correcta comunicación conyugal es más afectiva que de conocimiento. No consiste simplemente es ser más cariñoso o afectuoso con el otro. Implica principalmente desarrollar competencias o habilidades emocionales, tales como comprender al otro y saber adaptarse a su forma de ser.

    La capacidad de hacer un uso inteligente de las emociones tiene dos dimensiones: una consiste en el autodominio de las emociones, que implica controlar las emociones negativas, como la inseguridad, la ansiedad, la irritabilidad, etc. y aprender a descomplicarse, a desdramatizar y no culpabilizar a los demás. La otra dimensión consiste en utilizar las emociones de forma positiva, de forma que el entusiasmo, la compasión, la ternura y la alegría se pueden convertir en factores de motivación y de comunicación.

    Una capacidad muy importante es la empatía. Es la capacidad de comprender a otra persona y hacer que se sienta comprendida. Las personas con poca empatía padecen sordera emocional, es decir, que están incapacitadas para detectar los estados de ánimo de los demás.

    En la vida conyugal el hombre tiene que comprender el modo de ser de la mujer y ésta no ha de olvidarse de que está casada con un hombre. Cada uno ha de luchar contra los propios prejuicios acerca del modo de ser del otro por razón del sexo.

    Hombre y mujer tienen distinta forma de ser y distinta sensibilidad. El hombre se implica menos en lo afectivo y por ello puede provocar un déficit de ternura en ella. La mujer suele ser más cariñosa y la falta de muestras de afecto la deprimen. Necesita que el marido la mire, la busque, que piense en ella, que la quiera y lo demuestre.

    El hombre, después de la boda suele descuidar los detalles afectivos y se puede caer en la rutina, desconociendo las necesidades afectivas de su esposa en cuanto mujer. No puede caer en la sordera emocional que puede ser peligrosa para la estabilidad matrimonial.

    Goleman señala cinco conductas diferentes entre el hombre y la mujer:

    1. El hombre suele conversar muy poco con su esposa. Por el contrario, ella necesita hablar con su marido.

    2. El hombre se queda satisfecho si habla de cualquier cosa con ella. La mujer necesita una conexión emocional más profunda.

    3. El hombre da poca importancia al miedo, la culpa o el dolor. La mujer vive mejor la empatía.

    4. El hombre tiene dificultad para detectar los problemas que surgen de la relación conyugal; no se entera o se entera tarde. La mujer lo suele captar pronto.

    5. El hombre tiene poca predisposición a afrontar los conflictos emocionales que surgen en su matrimonio, mientras que la mujer necesita hacerlo.

    En el matrimonio es importante saber expresar el afecto. Decía una esposa: Procuro, con frecuencia, expresar a mi esposo que lo quiero mucho. Yo soy muy cariñosa y me gusta expresárselo, aunque él no lo sea tanto y no sepa expresarlo.

    Un esposo decía: Un factor importante ha sido no solo quererla, sino hacérselo sentir; no solo que me guste, sino darle las gracias.

  Arturo Ramo García

    D) Expresar los sentimientos

    Ordinariamente las mujeres tienen más facilidad para expresar los sentimientos que el hombre. Pero también hay casos de hombres que expresan sus afectos a pesar de ser hombres. Uno decía: He procurado mantener siempre una perfecta sintonía ideológica (pareceres, opiniones, actitudes, etc.) y afectiva (sentimientos, ilusiones, proyectos) mediante una natural, continua y total comunicación (mucho diálogo, mucha psicoescucha y animar a mi cónyuge en las dificultades de la vida.

    Hay que expresar abiertamente al otro, sin falsos pudores, los sentimientos de alegría, tristeza y estados de ánimo. Un error de la vida conyugal es compartir solo o principalmente el ser y el tener. Pero el matrimonio implica la vida entera, expresando lo que uno es por dentro, sin miedo a confiarse totalmente a él.

    Algunos maridos justifican su poca expresividad diciendo: "Me casé contigo, ¿no? ¿qué más necesitas? ?es que eso no demuestra que te quiero?" Vale la pena expresar el afecto porque se pueden conseguir varios objetivos: crecimiento del amor, el gozo de amar y la ayuda mutua.

    Nos podemos preguntar por los secretos para alcanzar la fidelidad en el matrimonio. Además de la compatibilidad de caracteres, gustos y formación, es más importante un conjunto de hábitos y recursos para prevenir y evitar posibles conflictos. Algunos dicen: llegamos a acuerdos, nos respetamos mutuamente y nos damos el espacio necesario.

    Es positivo que el marido acepte el modo de ser de la mujer, sobre todo si ella trabaja profesionalmente. En este caso se espera que el marido comparta las tareas domésticas.

    La esposa no debe polarizarse en el cuidado de un hijo, descuidando la atención al cónyuge, y que el marido no se desentienda del cuidado del niño: que colabore en ello con su esposa.

    Ordinariamente la vida en común no es un camino de rosas. Puede haber un balance positivo pero a base de luchar cada día con perseverancia, para conseguirlo. A veces se percibe el matrimonio como un encuentro de paz, alegría e ilusión, pero otras veces aparecen las preocupaciones, el cansancio y hasta el hastío.

    La inteligencia emocional aconseja desarrollar los pensamientos y sentimientos positivos que dan consistencia a la vida personal y conyugal, superando lo negativo, como preocupaciones, cansancio y hastío.

    El marido tendrá que esforzarse por ser más abierto, contarlo todo a su esposa y expresar el afecto. Por su parte, la esposa tendrá que ser más realista, paciente y flexible con él. Esto es un ejemplo de aplicación de la inteligencia emocional a la vida conyugal.

    Otro aspecto importante es comprender y aceptar los defectos del otro cónyuge. Ante los defectos de la mujer, un esposo decía: "Procuro entenderlos e intentar que me hagan gracia. Suelo pasar por encima de ellos y no darle muchas vueltas".

    Por el contrario, ante los defectos del marido decía una mujer: "Ahora acepto el hecho de que los hombres en el aspecto de expresar los afectos son un poco borricos y hasta me produce compasión". Estas actitudes favorecen la comprensión mutua y la tolerancia de los defectos del otro.

  Arturo Ramo García
 


   Tertulia dialogada.

 Escribir las dudas sobre este texto y dos ideas interesantes. Contestar por escrito a estas cuatro preguntas y llevarlas después a la reunión general de la tertulia:

 1. ¿Qué hacer para mejorar las relaciones?

 2. Aspectos positivos para discutir bien

 3. Conductas diferentes entre el hombre y la mujer

 4. ¿Qué hacer para expresar los sentimientos

   Bibliografía:

 D. Goleman. La práctica de la inteligencia emocional. Editorial Kairós

   Enlaces de Internet:

Cómo expresar los sentimientos

Aprender a situarse

Evitar antagonismos innecesarios

El pequeño valor de la benevolencia

La visión universalista de la ley natural

Discurso íntegro del Papa Benedicto XVI en la ONU

No basta con pedir disculpas

Con buen humor

Sensibilidad ante los sentimientos ajenos

La cortesía de tender puentes

El estado sentimental

Aprender a educar los sentimientos

Saber expresar los sentimientos

Discernir los propios sentimientos

Reflexionar sobre los sentimientos

Ejercicios interactivos sobre mejorar las relaciones

Ejercicios interactivos sobre aprender a discutir

Ejercicios interactivos sobre la comunicación emocional

Ejercicios interactivos de expresar los sentimientos


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