Childhood obesity prevention - Part 6

Childhood obesity prevention – Part 6 

By Guilmo Barrio

      Continuing this Childhood Obesity Prevention series, today on this sixth section, I will tell you that our students are confronting a reality, that during my school years I never saw: Commercialism in schools. The immediate question is: How does commercialism of junk food in public schools have an impact on childhood nutrition and obesity?  The presence of junk food and its advertisement in schools can influence impressionable young students to satisfy their hunger with high-fat, high-calorie, high-sugar foods, rather than with whole foods, like fruits and vegetables, which would contribute to their overall health and well-being, as well as help them perform better in school.

      The next question is, how is junk food commercialized in schools? Very simple; it is done through exclusive vending agreements. For example: beverage companies make monthly commission payments to the school or district, based on the number of cases of the product sold, therefore, making it in the schools’ interest to get the children to drink as much soda as possible.  Also, advertisement of the products on vending machines and other product dispensers in the school, become an implicit endorsement of a product with no nutritional value, which is liked to obesity, diabetes and dental caries.

      According to a Massachusetts Public Health Association’s survey, in this state, 12% of the elementary schools, 50% of the middle schools, and 90% of high schools have beverage vending machines available to students.  And, 56% of high school and 13% of Massachusetts middle schools have food vending machines.  Three-quarters of the selections of food vending machines are defined as high fat and/or high sugar.

      Another way is through general junk food availability from: Fundraising: companies donate their products for sale or auction, by enlisting school children to be sales agents for their products, or by making financial contributions to schools, now that they are facing drastic school budget cuts, when members of the school community purchase particular products or view advertising. Also through school Open House offerings, as well as sales of candy, soda and other junk food in student stores.

      Junk food is commercialized in schools through sponsorship and advertising. The sponsorship offers a corporation the opportunity to associate its name with a good cause, to increase name recognition among important market segments, and to get its products into schools. The schools get resources and develop connections with the business community.  Sponsors include makers of junk foods.  Schools may also purchase materials containing identifiable brand names in the content of curricula, which can be a “free” advertising for high fat or high calorie food. Advertising is done in hallways, on equipment, bulletin boards, textbooks, on buses or on students’ clothing.

      Channel One, owned by Primedia, best known for its leveraged buyout of RJR Nabisco, which is the parent of Camel cigarettes, also owns Weekly Reader. Channel One reaches 8 million students in 12,000 classrooms. In exchange for satellite dishes, VCR’s and television sets, schools must air Channel One for 12 minutes per day, equivalent of 6 school days in a year, on 90% of school days.  It is used in disproportionately low-income communities. Two minutes per day of advertising, primarily for junk food and video games, must be watched as part of the contract. Ads have run for Snickers, Twix, M&M’s, Pepsi, Hostess Cakes, Milky Way, Doritos, Mountain Dew, Nestle’s Crunch and Skittles.

      One of the most effective ways for the junk food companies involved, is the Incentive Program, where corporate programs provide awards, goods, or services to a student, school, or school district when students, parents, because they also used for this, or staff engage in a specified activity or demonstrate particular behaviors.  They serve varied purposes, among them encouraging children to read, to stay in school, and to improve standardized test scores. Among the best known is Pizza Hut’s Book It! program, which expects to enroll over 20 million elementary students this year.

      As you can see, dear reader, because we are living in a consumerism society, we are falling into the junk food companies’ trap. And not only the fish dies by its mouth!


Prevención de la obesidad infantil – Parte 6 

Por Guilmo Barrio

      Continuando con esta serie de artículos sobre la Prevención de la Obesidad Infantil, hoy les indicaré en esta sexta parte, que nuestros niños estudiantes confrontan una realidad, que durante mi época estudiantil, nunca se vió: El comercialismo en las escuelas.  La pregunta que surge de inmediato es ¿cómo el comercialismo de las comidas que no sirven ofrecidas en las escuelas públicas puede tener un impacto en la nutrición y en la obesidad infantil?

      La presencia de la comida sin valores nutritivos y su publicidad en las escuelas, pueden influenciar a los jóvenes estudiantes que están en una edad impresionable, para satisfacer su apetito con comidas con un nivel muy alto en grasas, en calorías y muy elevadas en la cantidad de azúcar que contiene; en vez de preparárseles un alimento completo, con frutas y verduras, lo que podría contribuir al desarrollo de su salud y el bienestar, como además poder ayudarles a una mejor capacidad de aprendizaje escolar.

      ¿Cómo es comercializada la comida sin un valor nutritivo en las escuelas?  Se hace a través de acuerdos exclusivos con las compañías que ofrecen ventas de productos en máquinas de autoservicio.  Por ejemplo: Las compañías que ofrecen bebidas refrescantes les pagan una comisión mensual a las escuelas o a los distritos escolares, de acuerdo a las cajas de refrescos que se vendan; por lo tanto, es de interés de las escuelas hacer que los estudiantes compren la mayor cantidad de sodas posible.

      También se hace mediante la publicidad de los productos ofrecidos en las máquinas de autoservicio ubicadas en las escuelas, y esto indica que están apoyando de manera implícita un producto sin ningún valor nutritivo para los estudiantes, lo cual está directamente relacionado con la obesidad, la diabetes y las caries dentales.  De acuerdo a una encuesta efectuada por la Asociación de Salud Pública de Massachusetts (MPHA, siglas en inglés), en el Estado de Massachusetts el 12% de las escuelas elementales, el 50% de las escuelas de enseñanza media, y el 90% de las escuelas superiores tienen máquinas de autoservicio vendiendo refrescos a los estudiantes.  Y el 56% de las escuelas superiores, y el 13% de las escuelas de enseñanza media cuentan con venta de comidas en máquinas de autoservicio de las cuales tres cuartas partes de las selecciones de estas comidas están definidas como altas en grasas y altas en su contenido de azúcar.

      Además, se comercializa la comida sin valores nutritivos en las escuelas por medio de campañas para reunir fondos: Por ejemplo, las compañías donan sus productos para que las escuelas las vendan o las rematen, y los estudiantes se transforman en agentes vendedores de esos productos; o las compañías interesadas hacen una contribución financiera a las escuelas cuando los miembros de esa escuela compran sus productos. En actividades escolares especiales, se ofrecen esos productos, como también se les venden a los estudiantes galletas, chocolates, dulces o cualquier otro producto no nutritivo.

      Y la forma de mayor éxito para las compañías que ofrecen estos productos sin valor nutritivo alguno, es mediante el patrocinio y la publicidad.  El patrocinio le ofrece a la corporación la oportunidad de asociar su nombre con una buena causa, para aumentar el reconocimiento de su nombre dentro de ciertos segmentos importantes de mercadeo, y así lograr colocar sus productos en las escuelas. Las escuelas obtienen los recursos y desarrollan las conexiones con la comunidad comercial.  Los patrocinadores incluyen a los fabricantes de las comidas que no tienen ningún valor nutritivo.  Las escuelas también pueden comprar materiales conteniendo los nombres fáciles de reconocer y luego aplicarlos en la materia de enseñanza a los estudiantes, lo cual es una publicidad “gratis” para la comida alta en grasas o alta en calorías.  La publicidad es hecha colocando anuncios en los corredores de las escuelas, en equipos, en boletines escolares, en los autobuses escolares e incluso en la ropa de los estudiantes.

      El Canal Uno (Channel One), cuyo propietario es Primedia, mejor conocido como RJR Nabisco, fabricante de los cigarrillos Camel, y que también es dueño de la revista Weekly Reader; este canal de televisión llega a 8 millones de estudiantes en 12,000 salas de clases. A modo de intercambio por Discos de Satélite, televisores y equipos de VCR, las escuelas deben sintonizar el Canal Uno por 12 minutos al día, lo que equivale a 6 días escolares al año, el 90% de los días de clases.  Este canal es utilizado en una forma muy desproporcionada en las comunidades de bajos ingresos.  Como parte del contrato, los estudiantes deben ver 2 minutos cada día de publicidad relacionada con comidas rápidas y sin valor nutritivo y juegos de video.  La publicidad trata de las barras de chocolate Snickers, Twix, los dulces M&Ms, Pepsi, Hostess Cakes, las barras Milky Way, Doritos, el refresco Mountain Dew, Nestle’s Crunch y los dulces Skittles.

      Y por último, el comercialismo en las escuelas llega en forma de un incentivo para las mismas: Los programas corporativos les proveen premios, productos o servicios a los estudiantes, a las escuelas y a los distritos escolares cuando los estudiantes, los padres de los estudiantes, que también son usados con estos fines, o el personal escolar se envuelven en actividades específicas, previamente acordadas.  Esto tiene una variedad de propósitos, entre ellos está animar a los niños a leer con más frecuencia, también a que los estudiantes permanezcan en la escuela, y a mejorar las notas en los exámenes.  Dentro de los mejores conocidos está el Programa “Pizza Hut’s Book It! que tiene la meta de inscribir a más de 20 millones de estudiantes de las escuelas elementales este año.

      Como ven, estimados lectores, vivimos en una sociedad de consumo y los fabricantes de las comidas rápidas, que no tienen absolutamente ningún valor nutritivo, no pierden el tiempo, y lamentablemente nosotros caemos en su trampa. No solamente el pez muere por la boca. ¡Hasta la próxima!

Con la autorización de:  www.rumbonews.com






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