Violence in the schools

Violence in the schools

By Dalia Díaz

      We decided to reprint the article “Are your children safe at school?” because the situation seems to continue to escalate.

      Last January, basketball coach Paul Neal was kicked on one knee by a student that had been spelled from the high school and managed to get in.  He was taken to the hospital and had to take a couple of days off but nobody knew it because there was no publicity of that incident.

      One month later, he was again attacked by an 18-year-old student resulting on a security guard at the high school receiving seven stitches above one eye and the student being arrested.  From the attack on basketball coach Neal to the Wetherbee School teacher who got her sweater set on fire by a student, and all the incidents involving drugs and weapons in the elementary grades many of which are kept under wraps by the school system are indications of the increase of violence in the public schools.  These are just what I get to hear due to the secrecy in the school system.

      Police Chief John J. Romero has been insisting in recent years about the need for police presence in the schools to which the Superintendent of Schools Wilfredo Laboy is completely adamant.  The moment there is police at the schools, those incidents will be duly reported and they will give a black eye to his administration of the Lawrence Public Schools.

      The fact is that discipline has disappeared at all levels.  Students know that nothing will happen to them and thus abuse the system.  Teachers in several elementary grades have told me that they fear that someday a child will be killed at school and only then, something will be done. 

      At the Oliver School, specifically, a teacher said that the janitor is running the school because the administrators are always absent traveling or attending meetings at Central Office.   Every time administrators leave the building, the teachers have to fill in for them and the children ultimately are the ones who suffer the consequences being left with teacher aides.

      The high school principal was out of the building last week when an incident required two ambulances and a rescue truck to be summoned there.  We heard that there was a stabbing but no other details due to the secrecy held.

      At the Guilmette School, a teacher who did not want to be identified said that she’s afraid to go out of her room and locks herself in her classroom until it is time to go home.  “They could be killing themselves in the hallway and I won’t go out.”  No one should have to work under that threat for her safety.

      Recently, in a Roberto Frost School classroom, a group of students was practicing for the MCAS test when a boy threw a ball of paper to another hitting him in the face.  He got up and slapped the offender a couple of times and the teacher did nothing.  When the aide asked her who she was not sending him to the office as punishment she answered that they would not do anything to them anyway.  And the kids know it!

      The Teachers Union is well aware of these complaints from its members.  Besides their personal safety, their property is also jeopardized.  Their cars are commonly vandalized and there is no police protection for that, either.  Last week, Mr. Bishop, a teacher at Lawrence High School had his car headlights stolen in the parking lot.  The Union even included some measures in their new contract to be negotiated with the city but no one is listening.

      Now, it seems that the parents of the Guilmette School are taking the lead to get something done.  They are circulating a letter and collecting signatures to be presented to the School Committee which they hope will be placed on the agenda of their March 25th meeting.

      Among the complaints they posed in their letter, they blame Principal Kathleen Burke for the lack of discipline at that school.  The example should trickle from the top and Mrs. Burke is very disrespectful to parents as well as students.  Her behavior is imitated by teachers who, according to the parents, ridicule, insult and verbally abuse students.

      These parents are also asking for some

 very sensible alternatives to prevent more incidents from taking place.  If they cannot depend on the teachers to watch the students, perhaps having more television cameras in the hallways is the answer.  They are also suggesting separate entrances for elementary grades and middle grades.  They will also be happy to see metal and drug detectors.

      The next meeting of the Lawrence School Committee is this coming Thursday, March 11, at seven o’clock.  Public participation is a great vehicle for parents to be heard.


Violencia en las escuelas 

Por Dalia Díaz

      Decidimos reproducir el artículo “¿Están sus hijos seguros en la escuela?” porque la situación parece que continúa escalando.

      El pasado enero, el entrenador de baloncesto Paul Neal recibió una patada de un estudiante que había sido expulsado de la escuela superior y logró entrar ese día.  El Sr. Neal tuvo que ser llevado al hospital y faltó un par de días a su trabajo pero nadie lo supo porque no se le dio publicidad al incidente.

      Un mes más tarde, él fue atacado nuevamente por un estudiante de 18 años de edad resultando en que un guardia de seguridad recibiera siete puntos encima de un ojo y el estudiante arrestado.  Desde el ataque al Sr. Neal hasta la maestra de la Escuela Wetherbee que un estudiante le dio fuego al suéter que vestía, así como todos los incidentes de drogas y armas en los grados elementales muchos de los cuales se mantienen en secreto por el sistema escolar, son indicaciones del aumento de la violencia en las escuelas públicas.  Estos son solamente los que yo llego a escuchar debido al encubrimiento del sistema escolar.

      El Jefe de Policía, John J. Romero, ha estado insistiendo en años recientes sobre la necesidad de tener presencia policíaca en las escuelas a lo cual el Superintendente Escolar Wilfredo Laboy se opone fervientemente.  Una vez que haya policías en las escuelas, estos incidentes serán reportados como corresponde y su administración de las Escuelas Públicas de Lawrence no lucirá bien.

      La verdad es que la disciplina ha desaparecido en todos los niveles.  Los estudiantes saben que no habrá consecuencias para ellos y abusan del sistema.  Los maestros en varios grados elementales me han dicho que temen que un día va a perecer un muchacho en una escuela y es entonces cuando van a hacer algo.

      En la Escuela Oliver, específicamente, una maestra dijo que el conserje es quien está operando la escuela porque los administradores siempre están viajando o asistiendo a reuniones en el departamento escolar.  Cada vez que los administradores abandonan su edificio, los maestros tienen que ocupar su lugar y en un final, los que sufren las consecuencias son los estudiantes que se quedan con los asistentes de maestros.

      El director de Lawrence High School estaba fuera del edificio la semana pasada cuando pasó algo que requirió dos ambulancias y un camión de rescate.  Nos dijeron que había sido alguien con un cuchillo o navaja pero no me dieron más detalles debido al silencio que impera.

      En la Escuela Guilmette, una maestra que no quiso ser identificada dijo que ella tiene temor de salir de su salón de clase y se encierra en el aula hasta que llegue la hora de irse a casa.  “Se pueden estar matando en el pasillo y yo no salgo.”  Nadie debe tener que trabajar bajo esa amenaza a su seguridad.

      Recientemente, en un salón de la Escuela Robert Frost, un grupo de estudiantes estaba practicando para tomar el examen de MCAS cuando un muchacho tiró una bola de papel que le dio en la cara a otro estudiante.  Ese se levantó y le dio dos bofetadas al que lo tiró y la maestra no hizo nada.  Cuando la asistente le preguntó por qué no lo iba a mandar a la oficina de castigo ella le dijo que no vale la pena ya que no le pasará nada.  ¡Y ellos lo saben!

      El sindicato de maestros está bien al tanto de estas quejas de sus miembros.  Además de la seguridad personal, su propiedad está en peligro.  Sus autos son víctimas de vandalismo y no hay protección policíaca para eso tampoco.  La semana pasada, al Sr. Bishop, un maestro de Lawrence High School, le robaron los faroles de su auto en el área de estacionamiento.  La unión ha incluido algunas medidas a tomar en su nuevo contrato a ser negociado con la ciudad pero nadie los escucha.

      Ahora, parece que los padres de la Escuela Guilmette están tomando la iniciativa para lograr que hagan algo.  Ellos están circulando una carta y recogiendo firmas para ser presentada al Comité Escolar la cual esperan que sea discutida en la agenda de su reunión el 25 de marzo.

      Entra las quejas que exponen en su carta, ellos culpan a la Directora Kathleen Burke por la falta de disciplina en esa escuela.  El ejemplo debe venir desde arriba y la Sra. Burke le falta mucho el respeto a los pares así como a los estudiantes.  Su comportamiento es imitado por los maestros quienes, según los padres, ridiculizan, insultan y abusan verbalmente de los estudiantes.

      Estos padres están también abogando por unas alternativas sensatas para prevenir más incidentes.  Si no pueden depender de los maestros para cuidar de los estudiantes, talvez teniendo más cámaras de televisión en los pasillos es la respuesta.  Ellos están también sugiriendo entradas separadas para los grados elementales y los mayores.  Le agradaría además ver detectores de metales y de drogas.

      La próxima reunión del Comité Escolar de Lawrence es este jueves, 11 de marzo, a las siete de la noche.  La participación pública es un gran vehículo para que los padres sean escuchados.

Con la autorización de:  www.rumbonews.com






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