47. Educación de la voluntad


    A) Educación de la voluntad

    Cuando se habla de educación, está operante generalmente la idea de que ésta se realiza en dos grandes campos: el de la inteligencia y el de la voluntad. En este supuesto, podríamos decir que la educación de la libertad, en tanto que formación de la voluntad, viene a cubrir uno de los dos grandes aspectos o contenidos de la acción educativa.

   En las publicaciones pedagógicas de la mitad de este siglo no eran muy frecuentes las alusiones a la educación moral. Mas, probablemente por las perturbaciones que el mundo ha sufrido, y en las que la juventud podríamos decir que ha tomado una parte clamorosa, se vuelven los ojos a la necesidad de que el hombre sea no solo orientado y estimulado a la adquisición de conocimientos y aptitudes intelectuales y técnicas, sino también a la adquisición de criterios valorativos y al desarrollo de las virtudes y los valores que exige la dignidad humana. Es menester atender no solo a la educación de la inteligencia sino también a la educación de la voluntad, que, por otra parte, se hallan estrechamente vinculadas; aquélla fundamenta a la segunda y, a su vez, la educación de la voluntad viene a coronar y dar eficacia a la formación intelectual.

   La voluntad perfecciona, como cualquier facultad humana, en el perfeccionamiento de sus hábitos y, como a la voluntad, no le compete conocer sino decidir, pero necesita el conocimiento de lo que está bien y está mal, ha de apoyarse en unos conocimientos o criterios valorativos que orienten su actividad. De aquí que la educación de la voluntad tenga dos grandes grupos de objetivos: adquisición de criterios morales y adquisición y refuerzo de hábitos de la voluntad. A estos dos grupos de objetivos corresponden, la instrucción ética y la habituación práctica.

     Víctor García Hoz. Ideas para la educación. Editorial Rialp. Pág.181-182.

   Tertulia dialogada de La voluntad.  Otras tertulias.

    B) Autoridad

    Solo así tendrá eficacia la acción del educador, la eficacia de la convicción que rinde, la eficacia del ejemplo que arrastra.

   Solo así tendrá autoridad el educador, la autoridad del prestigio sólidamente cimentado, la única positiva autoridad a que nadie puede resistir. "La autoridad humana, dice San agustín, parece que brilla con propio resplandor en aquellos que no viven de modo distinto de como enseñan a los demás."

   Solo así habrá dirección. "Qué sabe quien no ha sido tentado", pregunta el Sabio, y otro tanto ocurre preguntar en el caso presente. El que no ha tratado seriamente de formarse, de educarse, ¿qué entiende de educación? ¿Qué sabe de criterio quien no ha llegado nunca a sobreponerse a sus propias preocupaciones, a su amor propio? ¿Qué de carácter quien no se ha vencido nunca y carece de experiencia personal? ¿Qué de piedad quien no la siente, ni menos la practica, ni se cuida de ello? Si no conoce el camino, ¿cómo guiará por él? ¿Cómo será luz del mundo si no se alumbra a sí mismo? "Sin  un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo.

   Solo así surgirá el celo de que antes hemos hablado. Poseedor de tanto bien, gozará en comunicarlo a los demás porque es ley de nuestra voluntad comunicar su propio bien en cuanto le es posible. Esa es la mejor señal para conocer si está en posesión de la verdad.

    P. Valentín Caballero, Sch. P. Orientaciones pedagógicas de san José de Calasanz. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. pág. 85.

   Tertulia dialogada de  La autoridad.  Otras tertulias.

   C) Virtud y ciencia

    "Procura, en cuanto de ti dependa, mostrar la virtud tal cual es, y deshacer las prevenciones que contra ella existen, nacidas del concepto torcido que de la misma se tiene". En este aviso se contiene en germen los principios básicos de la pedagogía povedana que cimentan  la Institución Teresiana: virtud y ciencia; es decir, perfección de vida que dé testimonio de la fe cristiana en diálogo con el mundo, lo cual exige una formación intelectual y humana que esté a la altura del reto.

   El libro Plan de Vida es un desarrollo, utilizando el mismo género, de lo propuesto en una máxima del libro II: "El plan de vida ayuda grandemente para progresar en la virtud". Aunque por su contenido pueda parecer un manual de oraciones y prácticas piadosas par acompañar toda la jornada diaria, en él se vuelve una y otra vez a un  criterio pedagógico de fondo: la formación integral de la persona pasa por unificar en todo su obrar las distintas dimensiones de su personalidad.

 Modernidad y pedagogía en Pedro Poveda. La experiencia de Covadonga. Armando Pego Puigbó. Edición de la Universidad Pontificia de Salamanca. Pág. 126.

   Ejercicio interactivo de Principios generales de educación.  Otros ejercicios.






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