31. Virtudes humanas y sobrenaturales


    A) Virtudes humanas y sobrenaturales

    La consecuencia lógica es que si entre las disposiciones para la acción distinguimos las virtudes humanas y sobrenaturales, hemos de hacernos cargo también de que unas y otras, con sus posibilidades particulares, se han de reforzar mutuamente. "Cuando un alma se esfuerza por cultivar las virtudes humanas, su corazón está ya muy cerca de Cristo. Y el cristiano percibe que las virtudes teologales -la fe, la esperanza, la caridad-, y todas las otras que trae consigo la gracia de Dios, le impulsan a no descuidar nunca esas cualidades buenas que comparte con tantos hombres.

   Las virtudes humanas -insisto- son el fundamento de las sobrenaturales; y éstas proporcionan siempre un nuevo empuje par desenvolverse con hombría de bien". (Amigos de Dios, 91).

   "Nunca compartiré la opinión -aunque la respeto- de los que separan la oración de la vida activa, como si fueran incompatibles.

    Los hijos de Dios hemos de ser contemplativos: personas que, en medio del fragor de la muchedumbre, sabemos encontrar el silencio del alma en coloquio permanente con el Señor" (Forja, 738).

   Una concreción clara de esta idea, aplicada a la vida corriente, de cada día, es la de convertir el trabajo en obra de Dios.

     Víctor García Hoz. Ideas para la educación. Editorial Rialp. Pág. 117.

     Ejercicio interactivo de Virtudes morales y teologales.   Otros ejercicios.

    B) El orden

    El orden, no para exhibir el espectáculo de una organización estética y lisonjera para quien lo establece y lo sostiene, ni solo con miras al bienestar, sino a fin de obtener aquella tranquilidad y reposo que son necesarios para que se pueda verificar la cristalización de hábitos saludables; porque el hábito es eso, cristalización de los actos en una manera de ser fija, y como invariable; y así como no es posible una cristalización normal en líquido agitado, así tampoco lo es una voluntad firme en vid disipada o en desorden.

   De ahí la necesidad de un reglamento bien meditado y que se observe con toda fidelidad. El reglamento es el orden, y en la educación, como en todo lo demás, el orden es la fuerza y la vida.

    P. Valentín Caballero, Sch. P. Orientaciones pedagógicas de san José de Calasanz. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. pág. 72.

   Ejercicio interactivo del Orden.   Otros ejercicios

   C) Formación del criterio

    Dos vertientes igualmente necesarias para la formación de criterios se cultivan en la escuela del Padre Poveda. Una, sólido conocimiento de la doctrina inmutable de la Iglesia sobre las grandes cuestiones divinas y humanas a las que solo el cristianismo puede responder.

   "Este conocimiento no puede sustituirse por otro alguno; es fundamental par la vida cristiana y a la carencia de esta instrucción religiosa se deben todos los males que lamentamos".

   Es un hecho que la mayoría de las dudas y reparos sobre temas religiosos provienen de desconocimiento, y se alimentan de tópicos y prejuicios que, a su vez, vienen a se otras tantas formas deficientes de saber.

   La otra vertiente mira hacia los temas agitados por la controversia del momento, impuestos a cada hora por las realidades sociales, políticas y culturales que modelan la faz de la historia.

  San Pedro Poveda. Itinerario pedagógico. Estudio preliminar de Ángeles Galino. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Pág. 73.

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