24. La Obra Bien Hecha


    A) La Obra Bien Hecha

    Si la educación es un camino humano hacia la perfección cristiana y el trabajo es una parte de la vocación del Hijo de Dios, está claro que el hombre debe ser movido a obrar no solo bien, sino del mejor modo posible. Esta aspiración solo puede realizarse en la Obra Bien Hecha. La obra bien hecha es un trabajo acabado. Muchas veces le oímos decir a San Josemaría que a él en la construcción de un edificio le interesaba mucho más la "última piedra" que la primera. "El heroísmo del trabajo está en 'acabar' cada tarea", escribió (Surco, 488).

   La amplitud del significado de la expresión Obra Bien Hecha exige precisar algún tanto su sentido en el marco de la educación.

   La noción de obre puede referirse a una actividad u operación y puede también referirse al resultado u objeto resultante de tal actividad.

   El concepto de bien hecha puede igualmente tener un doble significado. El significado práctico, material, que daría lugar al concepto de Obra Bien Hecha en relación con las exigencias de la dignidad de la persona humana. Técnica o artísticamente, requiere como condición que sea verdaderamente útil y verdaderamente bella. En el sentido moral exige bondad en la intención, bondad en el desarrollo y bondad en el servicio real a la persona humana. Las degradaciones (chapuzas, decimos en castellano) y las degradaciones morales del trabajo, son obstáculos para la alegría y también elementos negativos en la formación humana.

   Fácilmente se comprende que una Obra Bien Hecha en sentido completo, sería aquella que implicara la existencia de una actividad bien realizada y de un resultado verdaderamente bueno en todas las significaciones del bien.

     Víctor García Hoz. Ideas para la educación. Editorial Rialp. Pág. 94.

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    B) El temor y el interés

    El temor y el interés necesarios en la primera edad deben utilizarse con la mira puesta en la formación de un carácter noble, digno, elevado y convencido y para sostener la acción, que es la verdadera construcción del edificio moral; pero procurando, entre tanto, convertir la observancia y práctica material de la verdad en observancia y práctica formal, el interés mediato en interés inmediato, en amor directo, con la instrucción, con los avisos, con observaciones que tiendan a hacerles comprender la bajeza de los castigos y de toda mira interesada; que aquéllos reducen al hombre a la condición de esclavo y aun de simple bestia, que solo se mueve por temor al palo.

    P. Valentín Caballero, Sch. P. Orientaciones pedagógicas de san José de Calasanz. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. pág.66.

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   C) Premios y castigos

    Por eso, las filas, menciones honoríficas, los premios y castigos entendidos a la manera escolar tradicional, no tienen cabida en esta concepción, donde las relaciones entre maestros y de los discípulos entre sí, se viven sencillamente, sin sobrecarga de ningún artificio pedagógico. Refiriéndose a los cambios de ocupaciones en la Academia y en la clase, a esos tiempos que no son de estudio ni de trabajo, el Padre Poveda ha escrito:

   "Lejos de mi ánimo exigir un recogimiento monacal, ni una fingida o hipócrita compostura externa, que contraste con un  interior revoltoso y desordenado. Lo que pretendo es que, animadas, alegres y tranquilas suban y bajen por las escaleras, salgan y entren en las clases, vaya a la huerta, etc".

  San Pedro Poveda. Itinerario pedagógico. Estudio preliminar de Ángeles Galino. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Pág. 59.

   Tertulia dialogada de los Premios y castigos.  Otras tertulias






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