19. Formación de la responsabilidad


   A) Formación de la responsabilidad

    Los padres y los profesores adquieren una clara responsabilidad: la de promover y reforzar el sentido de responsabilidad en los muchachos.

   Pocas finalidades de la educación hay que exijan cumplir la norma general de todo aprendizaje: Para aprender es menester intentar hacer lo que no se sabe hacer. De esta idea surge la necesidad de que los muchachos en la familia y en  la institución escolar -y mucho más cuanto mayores sean los hijos o alumnos- encuentren situaciones en las que puedan hacer uso de su libertad corriendo el riesgo de que hagan mal las cosas. Esta indicación práctica tiene muchas posibilidades. Basta con que al muchacho se le sugiera una actividad, que sea aceptada por él y que se advierta que se ha de exigir responsabilidad por sus resultados. Desde la escuela infantil, para responsabilidades tales como recoger el material cuando se ha terminado de trabajar, cuidar las macetas, tener ordenado su pupitre... hasta la participación del estudiante universitario en el gobierno de la Universidad, caben una multitud de actos que se pueden poner bajo la responsabilidad de un estudiante, de otro y de otro. Tal vez sea de interés aludir a una práctica que tomó cuerpo del Santo, que se resume en los ya tradicionalmente llamados "encargos", que son distintas actividades que se "encargan", es decir que se ponen bajo la responsabilidad de uno o de varios estudiantes.

     Víctor García Hoz. Ideas para la educación. Editorial Rialp. Pág. 85.

    Tertulia dialogada de la Normativa familiar.  Otras tertulias

    B) La impureza

    Otra pasión es la impureza. En pocas materias habrá tanta unanimidad de pareceres y tanta firmeza en la aseveración como  en la que se refiere a la incompatibilidad de este vicio con la verdad. Y es que, como enseña Santo Tomás, los deleites corporales impiden el uso de la razón, y lo impiden de tres modos:

   1º Desviando su atención, porque la preste con preferencia a aquellas cosas que nos deleitan; de donde se sigue que se debilita o se pierde por completo respecto de las demás.

   Y según esto, si fuere grande el deleite corporal, o impedirá totalmente el uso de la razón atrayendo a sí toda la atención del alma, o le será de gran impedimento.

   2º Por oposición, "por contrariedad del apetito, o pasión, que descansa en lo que es contrario a la razón", y de esta suerte "los deleites corporales corrompen en buen sentido", como dice Aristóteles. El buen sentido, pero no el juicio meramente especulativo, que no se opone a las pasiones; porque si se opusiese, "si, como observa el P. Malebranche, tuviesen los hombres algún interés en que no fuesen proporcionales los lados del triángulo semejantes, y la falsa geometría les resultase tan cómoda para sus inclinaciones perversas como la falsa moral, llegarían a formar paralogismos tan absurdos en geometría como en moral, porque entonces sus errores les serían agradables, y la verdad solo les serviría de estorbo, de preocupación y de inquietud".

   3º Por cierta impotencia a que reducen los deleites o las pasiones a la razón; porque necesitando la razón del concurso de la imaginación y demás sentidos, que a su vez se han de valer de órganos corporales, alterados éstos por el placer corporal intenso, se impide el funcionamiento normal de aquéllos y, por consiguiente, de ola razón, pudiendo, en ocasiones, llegar hasta la perturbación mental y la locura. ¡Bienaventurados los limpios de corazón...!

    P. Valentín Caballero, Sch. P. Orientaciones pedagógicas de san José de Calasanz. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. pág. 58.

   Ejercicio interactivo de No cometerás actos impuros.   Otros ejercicios

   C) Alegría en el esfuerzo

    Se aquí pasamos a un punto de sólida raigambre povedana y teresiana: la virtud alegre tiene su concepto complementario, la alegría en el esfuerzo. "La alegría hace atractiva la virtud", escribe don Pedro. Por el contrario "sin alegría, perderá el brillo todo lo bueno que realices. No serás luz ni sal; ni correrán tras el olor de tus virtudes aunque las tengas".

 San Pedro Poveda. Itinerario pedagógico. Estudio preliminar de Ángeles Galino. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Pág. 55.

   Tertulia dialogada de la La voluntad.  Otras tertulias






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