Aprendizaje individualizado y colaborativo

   

   

   EL APRENDIZAJE INDIVIDUALIZADO Y EL COLABORATIVO CON LOS ALUMNOS

    En los últimos años se está imponiendo entre las direcciones de los centros educativos, pedagogos, sicólogos y profesores, la necesidad de que los alumnos trabajen en plan cooperativo entre ellos, dejando de lado el sistema que consideran más tradicional que sería el más individualizado, siguiendo una serie de proyectos planificados por los centros y departamentos correspondientes.

    En general, la idea me resulta interesante y, sin duda, es una manera de motivar más a los alumnos y buscar alternativas de aprendizajes distintas a las realizadas hasta hace poco tiempo. No obstante, pienso que para llegar a conseguir que los alumnos sean capaces de trabajar en equipo han de tener adquiridos, previamente, ciertos conocimientos para no partir de cero. No se puede trabajar en plan colaborativo la unidad sobre El Imperio romano, si no saben dónde está la ciudad de Roma o no han adquirido unos conceptos básicos de la historia anterior al Imperio romano. Además, del cambio del sistema de aprendizaje, éste ha de ir acompañado del cambio en la configuración del aula y de los materiales a emplear que, por supuesto, estén de acorde con este nuevo método de aprendizaje.

    Para empezar pienso que la base del sistema educativo ha de ser el individualizado. Hemos de conseguir que cada alumno pueda dar el máximo de sí mismo. Para ello, el profesor, se ha de basar en la explicación en clase y en la utilización de audiovisuales en el aula para compaginar las explicaciones teóricas con las visuales y, así, los alumnos adquirirán unos conocimientos, si quiera básicos, de la materia que imparte. Como se dice muchas veces: “no podemos construir una casa empezando por el tejado”.

    Además, el profesor ha de estar pendiente de los logros que día a día va consiguiendo en cada uno de sus alumnos. Para ello, ha de observar las tareas que realizan en clase, los ejercicios realizados o no, la presentación y limpieza de las libretas, el cuidado de los materiales empleados y también los del aula (mesas, sillas, cortinas…). No solo nos hemos de basar en conceptos, sino también, en actitudes, comportamientos, manera de estar en clase, interés, participación, etc.

    Otro tema interesante, además del cuidado del material didáctico y del aula, es el concienciar a los alumnos para mantener limpia el aula, sin papeles en el suelo, plásticos u otros objetos que dan una mala impresión nada más que uno entra en el aula. Dentro de este aprendizaje individualizado estaría también la presentación de un trabajo personal por parte de cada alumno. El profesor tiene que revisar esos trabajos para saber si realmente sabe hacer bien ese pequeño trabajo de “investigación” o no, cotejando la bibliografía utilizada por el alumno.

   Además, para saber el grado de mejora en el aprendizaje de cada alumno, el profesor ha de preguntar, periódicamente, de forma oral (para que el alumno sepa hablar y expresarse en público) y por escrito (coherencia entre lo que piensa y lo que escribe, faltas de ortografía, limpieza en la hoja de examen, etc.) para saber si ha adquirido el nivel básico de aprendizaje de la unidad de la que estamos analizando en ese momento.    El alumno, en este aprendizaje individualizado, no será un mero espectador del discurso del profesor sino que podrá, evidentemente, preguntar al profesor cualquier duda o curiosidad que le surja, eso sí, respetando el turno de palabra y teniendo en cuenta la seriedad que el alumno ha de observar al realizar la o las preguntas al profesor.

    Una vez que el profesor comprueba que los alumnos entienden las tareas y la unidad tratada previamente podrá dar el paso siguiente y realizar prácticas colaboracionistas o cooperativas entre los alumnos divididos en pequeños grupos.

   Pienso que no se puede llegar a clase dar una serie de instrucciones a todos los alumnos y comenzar a trabajar la unidad de una materia sin que los alumnos no tengan ni idea de la misma. Las instrucciones están bien y son necesarias pero cuando todos los alumnos (o la inmensa mayoría de ellos) saben de lo que estamos hablando. Trabajar, en plan cooperativo, partiendo de cero pienso que sería un error, al menos al inicio del curso.    Por otra parte, si se pretende trabajar con nuestros alumnos de forma habitual dentro del aprendizaje colaborativo, la configuración del aula debe también adaptarse de forma significativa. Es decir, se tendrían que suprimir las mesas y sillas por sofás y asientos más confortables y mesas alargadas para que puedan trabajar, en cada una de ellas, todo el grupo. Además, se tendría que acabar con la separación que existe en muchas aulas entre la mesa y silla del profesor y el espacio configurado para él, respecto al espacio reservado para los alumnos dentro del aula y buscar que el lugar de aprendizaje sea lo más atractivo posible para todos. Incluso sería conveniente que en cada clase hubiese dos profesores para atender a los 24 ó 25 alumnos que, como máximo, estarían en el aula. Uno de ellos daría la explicación inicial del trabajo a realizar y controlaría a varios grupos de trabajo, mientras que el otro profesor o profesora estaría controlando el turno de palabra o ayudando con los materiales a utilizar por el alumno.

    En los últimos años los profesores venimos utilizando, cada vez más, el aprendizaje colaborativo con nuestros alumnos. Les damos unas instrucciones iniciales de lo que deben de hacer, los materiales a utilizar, bibliografía, etc. pero, ¿lo estamos haciendo bien?, mediante este sistema pedagógico ¿los alumnos mejoran en su aprendizaje?. Según mi modesta opinión no es fácil responder a estos interrogantes. El tiempo nos lo dirá.

    Según he observado en mis clases de aprendizaje colaborativo con los alumnos, este sistema pedagógico les gusta pero les hay que mentalizar de que es un trabajo serio que tienen que hacer ellos mismos para, posteriormente, exponerlo en clase delante de sus compañeros.

    Para llevar a cabo este aprendizaje colaborativo se reparte a los alumnos en pequeños grupos (de 4 ó 5 alumnos) a lo largo y ancho del aula. Cada grupo tendrá un portavoz –previamente elegido por ellos mismos- para que sea él, en nombre de su grupo, quien se dirija al profesor o profesores ante alguna duda que les surja sobre el tema en cuestión. El trabajo se realizará completamente en clase (no se hará nada en casa) y tendrá que cada miembro de su grupo traer material didáctico para emplearlo en el aula (libros, enciclopedias, periódicos, apuntes, dibujos, fotos…) así como un móvil que utilizará el portavoz del grupo para recabar información por internet sobre el tema que están analizando (no más para evitar que entren en otras webs no relacionadas con el tema en cuestión).    ¿Qué puedo decir sobre estas experiencias?. Pues que, en general, han sido positivas pero los alumnos con dificultades de aprendizaje individualizado también las tienen al trabajar de forma cooperativa (se les olvida el material en casa, se distraen, trabajan muy poco…) mientras que los alumnos que tienen una buena preparación individualizada están más motivados, trabajan más y mejor, no se distraen en clase ni se les olvida el material que han de traer a clase y, en definitiva, los resultados finales son más positivos que aquellos alumnos que ya tenían dificultades en su aprendizaje individualizado.

    En definitiva, pienso que lo ideal dentro del sistema educativo actual sería, por una parte, preparar a los alumnos/as de forma individualizada, tanto en conceptos como en procedimientos y actitudes, para que vayan adquiriendo una serie de valores necesarios para su vida diaria en sociedad (la solidaridad, la amistad, la paz, amor a los demás, respeto al otro, abierto a los demás, no a la violencia ni al racismo..) Partiendo de ese aprendizaje individualizado podemos avanzar hacia el cooperativista. El primer sistema no excluye al segundo sino que lo complementa y así podremos conseguir que el alumno pueda defenderse en la vida de forma individual pero también que sea capaz de realizar trabajos y proyectos en equipo. La tarea no es sencilla, ni mucho menos, y es prácticamente imposible llegar a resultados 100% positivos pero si conseguimos que gran parte de nuestros alumnos sepan, al final de su etapa educativa, adquirir ciertas conocimientos y destrezas para la vida en sociedad algo habremos hecho en beneficio de ellos y de la sociedad en general, teniendo en cuenta que la colaboración y entrega de la familia es fundamental en este proceso educativo.

    Además, hemos de tener en cuenta, como dijo Gastón Courtois que: “Educar es un arte difícil y delicado, integrado por un poco de ciencia, mucho amor y mucha paciencia”.

    Benedicto Cuervo Álvarez

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