Oraciones del cristiano

    ORACIONES DE LA NOCHE

    Antes de acostarte ponte unos momentos en la presencia de Dios, tu Padre, que te ve y te oye siempre. Repasa brevemente lo que hiciste durante este día.  Después le pides perdón y te das gracias por sus beneficios.  Encomiéndate fuego a la Virgen María, tu Madre, y  a tu Ángel Custodio.

    Acción de gracias

    En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.  Amén.

    Te doy gracias, Dios mío, por todos los beneficios que hoy  me has concedido.  Te pido perdón de todas las faltas que he cometido durante este día; me pesa de todo corazón de haberte ofendido y propongo firmemente nunca más pecar, ayudado de tu divina gracia. 

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    Yo Pecador

  Yo, pecador, me confieso a Dios todopoderoso, a la bienaventurada siempre Virgen María, al bienaventurado san Miguel Arcángel, al bienaventurado san Juan Bautista, a los santos Apóstoles Pedro y Pablo, a todos los santos, y a vosotros, hermanos, que pequé gravemente con el pensamiento, palabra y obra; por mi culpa, por mi culpa, por mi gravísima culpa.

    Por tanto, ruego a la bienaventurada siempre Virgen María, al bienaventurado san Miguel Arcángel, al bienaventurado san Juan Bautista, a los santos Apóstoles Pedro y Pablo, a todos los santos, y a vosotros, hermanos, que roguéis por mí a Dios nuestro Señor.  Amén.

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    Ángel de mi guarda

    Ángel de Dios, bajo cuya custodia me puso el Señor con amorosa piedad, a mí que soy vuestro encomendado, alumbradme hoy, guardadme, regidme y gobernadme. Amén.

    Ángel de mi guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día.  No me dejes solo, que me perdería.

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    A Jesús Crucificado

    Miradme, ¡oh amado y buen Jesús!, postrado en vuestra presencia: os ruego con el mayor fervor imprimáis juntamente en mi corazón los sentimientos de fe, esperanza, caridad, dolor de mis pecados firmísimo propósito de jamás ofenderos; mientras que yo con gran amor y compasión voy considerando vuestras cinco llagas, comenzando por aquello que dijo de Vos, oh Dios mío, el santo profeta David: Han taladrado mis manos y mis pies, y se pueden contar todos mis huesos.

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    EL GLORIA

(Es un canto de alabanza a la Santísima Trinidad)

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

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   Regina Coeli

En Tiempo Pascual (desde el Domingo de Resurrección hasta el Domingo de la Santísima Trinidad) en lugar del Ángelus. y para unimos a la alegría de la Virgen y de toda la Iglesia, rezamos el Regina Coeli.

V. Reina del Cielo, alégrate;

R. ¡Aleluya!

V. Porque el que mereciste llevar en tu seno;

R. ¡Aleluya!

V. Resucitó como dijo;

R. ¡Aleluya!

V. Ruega por nosotros a Dios;

R. ¡Aleluya!

V. Gózate y alégrate, Virgen María, aleluya;

R. Porque resucitó, en verdad, el Señor, aleluya.

¡Oh, Dios!, que te dignaste alegrar al mundo por la Resurrección de tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo; concédenos, te rogamos, que por la mediación de la Virgen María, su Madre, alcancemos los gozos de la vida eterna. Por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor.  Amén.

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 Breve examen de conciencia

-¿Cuánto tiempo hace que no me confieso?

-¿Hice bien mis confesiones anteriores o callé  algún pecado mortal por vergüenza?

-¿He rezado con atención al levantarme y al acostarme?

-¿He faltado a Misa en domingo y fiesta de guardar?  ¿Me he distraído voluntariamente en ella?

-¿He dejado de comulgar por desgana?

-¿He visitado al Señor todos los días?

-¿He pronunciado palabras contra Dios, la Virgen María, la Iglesia o los Santos?

-¿He desobedecido a mis padres?  ¿Les he insultado o me he burlado de ellos?

-¿He dañado a otras personas hablando mal de  ellas, insultándoles o peleándome, etc.?

-¿Soy generoso con los demás dejándoles mis  cosas, ayudándoles en el estudio o en los juegos?

-¿He reñido con mis hermanos o compañeros?

-¿He quitado lo que no era mío?  ¿He devuelto lo que me han deja do?  ¿He hecho trampas en el juego?

-¿He dicho siempre la verdad?

-¿He sido envidioso?

-¿Aprovecho el tiempo y me esfuerzo en mi estudio o en mi trabajo?

-¿He pensado o hablado cosas impuras? ¿He mirado cosas sucias dándome cuenta?

-¿He hecho cosas impuras?

-¿He luchado en seguir los consejos de mis padres o del sacerdote para mejorar en mi vida espiritual?

-¿Me he esforzado por cumplir el propósito de enmienda de la confesión anterior?

    Después, ten dolor de los pecados.  Es sentir pena por haber ofendido a Dios; Él es nuestro Padre, nos ama y no se merece que le ofendamos.  Tener dolor de los pecados es muy importante, ya que si no nos arrepentimos de ellos, no se nos perdonan aunque nos confesemos.  Para manifestar ese pesar puedes decirle a Jesús esta jaculatoria: “Señor, me duele haberte ofendido con estos pecados”.  Cuanto más grande sea tu arrepentimiento, más tiempo de purgatorio se te perdona en la confesión.

    Por último, debes hacer el propósito de la enmienda.  Consiste en tener deseos de mejorar y de poner los medios para conseguirlo: evitar las ocasiones de pecado; comulgar y confesar con frecuencia; pedir al Señor y a la Virgen que te ayuden a vencer las tentaciones.

    Para concretar el propósito de enmienda es importante que, antes de confesarte, elijas una de tus faltas.  Lucha luego, durante la semana, para mejorar en ella.

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    Ángel de mi guarda

    Ángel de Dios, bajo cuya custodia me puso el Señor con amorosa piedad, a mí que soy vuestro encomendado, alumbradme hoy, guardadme, regidme y gobernadme. Amén.

    Ángel de mi guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día.  No me dejes solo, que me perdería.

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    La Salve

    (Una súplica confiada a mi Madre del cielo, la Virgen Santísima, Reina del Universo y Madre también de todos los cristianos.)

    Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

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    En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

    Padre nuestro

    Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre. Venga a nosotros tu Reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

 

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Resumen de vida cristiana.-

1.- No dejes pasar mucho tiempo sin encomendarte de alguna manera a Dios.

2.- Acude a Misa los días de precepto, aunque para ello tengas que hacer algún sacrificio.

3.- Cumple con los preceptos de la confesión y comunión pascual.

4.- Evita todo pecado mortal y, en caso de pecar, confiésate pronto.

5.- No hagas nunca traición a Dios y a tu conciencia en el ejercicio de tu oficio o profesión.

6.- Haz el bien que puedas y hazlo por Dios.

7.- No tardes mucho en recibir los Santos Sacramentos.

8.- Diariamente reserva un poco de tiempo para leer el Evangelio o algún libro de formación.

9.- Proponte unas normas de vida cristiana para hacer todos los días, todas las semanas y todos los años.

10.- Ten un confesor fijo para que te ayude a conocer mejor la voluntad de Dios y te oriente en el modo de realizarla.

11.- Trata de que en tu casa y lugar de trabajo haya algún cuadro o imagen de la Virgen y del Señor para rezar con frecuencia.

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EL ACTO DE CONTRICIÓN

(Es un modo de decirle al Señor que estamos arrepentidos de haber pecado, de haberle ofendido con nuestros pensamientos, palabras y obras. Será bueno que te lo aprendas de memoria.)

¡Señor mío Jesucristo!, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois,  Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas de infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.

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 Breve examen de conciencia

-¿Cuánto tiempo hace que no me confieso?

-¿Hice bien mis confesiones anteriores o callé  algún pecado mortal por vergüenza?

-¿He rezado con atención al levantarme y al acostarme?

-¿He faltado a Misa en domingo y fiesta de guardar?  ¿Me he distraído voluntariamente en ella?

-¿He dejado de comulgar por desgana?

-¿He visitado al Señor todos los días?

-¿He pronunciado palabras contra Dios, la Virgen María, la Iglesia o los Santos?

-¿He desobedecido a mis padres?  ¿Les he insultado o me he burlado de ellos?

-¿He dañado a otras personas hablando mal de  ellas, insultándoles o peleándome, etc.?

-¿Soy generoso con los demás dejándoles mis  cosas, ayudándoles en el estudio o en los juegos?

-¿He reñido con mis hermanos o compañeros?

-¿He quitado lo que no era mío?  ¿He devuelto lo que me han deja do?  ¿He hecho trampas en el juego?

-¿He dicho siempre la verdad?

-¿He sido envidioso?

-¿Aprovecho el tiempo y me esfuerzo en mi estudio o en mi trabajo?

-¿He pensado o hablado cosas impuras? ¿He mirado cosas sucias dándome cuenta?

-¿He hecho cosas impuras?

-¿He luchado en seguir los consejos de mis padres o del sacerdote para mejorar en mi vida espiritual?

-¿Me he esforzado por cumplir el propósito de enmienda de la confesión anterior?

    Después, ten dolor de los pecados.  Es sentir pena por haber ofendido a Dios; Él es nuestro Padre, nos ama y no se merece que le ofendamos.  Tener dolor de los pecados es muy importante, ya que si no nos arrepentimos de ellos, no se nos perdonan aunque nos confesemos.  Para manifestar ese pesar puedes decirle a Jesús esta jaculatoria: “Señor, me duele haberte ofendido con estos pecados”.  Cuanto más grande sea tu arrepentimiento, más tiempo de purgatorio se te perdona en la confesión.

    Por último, debes hacer el propósito de la enmienda.  Consiste en tener deseos de mejorar y de poner los medios para conseguirlo: evitar las ocasiones de pecado; comulgar y confesar con frecuencia; pedir al Señor y a la Virgen que te ayuden a vencer las tentaciones.

    Para concretar el propósito de enmienda es importante que, antes de confesarte, elijas una de tus faltas.  Lucha luego, durante la semana, para mejorar en ella.

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Creo en Dios Padre, creo en Dios Hijo, creo en Dios Espíritu Santo.

Espero en Dios Padre, espero en Dios Hijo, espero en Dios Espíritu Santo.

Amo a Dios Padre, amo a Dios Hijo, amo a Dios Espíritu Santo.

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    (Jesús se ha quedado con nosotros en la Sagrada Eucaristía. En las formas consagradas por el sacerdote en la Santa Misa, que  son guardadas en el Sagrario, está Él realmente presente con su Cuerpo, con su Sangre, con su Alma, con su Divinidad.  No dejes de acudir cada día a visitar a tu gran amigo Jesús en el Sagrario. Adórale, cuéntale tus cosas, pídele que te ayude. Reza.)

   Estación a Jesús Sacramentado

V. Viva Jesús Sacramentado.

R. Viva y de todos sea amado.

V. Padre nuestro... Ave María... Gloria al Padre...

    (Tres veces)

Comunión espiritual.  Yo quisiera, Señor, recibimos  con aquella pureza, humildad y devoción con que os recibió vuestra Santísima Madre; con el espíritu y fervor de los santos.

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EL ACTO DE CONTRICIÓN

(Es un modo de decirle al Señor que estamos arrepentidos de haber pecado, de haberle ofendido con nuestros pensamientos, palabras y obras. Será bueno que te lo aprendas de memoria.)

¡Señor mío Jesucristo!, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois,  Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas de infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.

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    Santo Rosario

Por la señal + de la Santa Cruz...

Acto de contrición.

V. Abre, Señor, mis labios.

R. Y ni boca publicará tus alabanzas.

V. Gloria al Padre...

R. Como era en el principio...

Misterios gozosos (lunes y sábados)
1º La Encarnación del Hijo de Dios.
2º La visitación de la Santísima Virgen a su prima Santa Isabel.
3º El Nacimiento del Hijo de Dios en Belén.
4º La Purificación de Nuestra Señora.
5º El Niño perdido y hallado en el Templo.

Misterios Luminosos (jueves)
1º El bautismo de Jesús en el Jordán.
2º La autorrevelación de Jesús en las bodas de Caná.
3º El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión.
4º La transfiguración.
5º La institución de la Eucaristía.

Misterios dolorosos (martes y viernes)
1º La Oración del Huerto.
2º La Flagelación del Señor.
3º La Coronación de espinas.
4º La Cruz a cuestas.
5º Jesús muere en la Cruz.

Misterios gloriosos (miércoles y domingo)
1º La Resurrección del Señor.
2º La Ascensión del Señor.
3º La Venida del Espíritu Santo.
4º La Asunción de Nuestra Señora.
5º La Coronación de María Santísima.

Gloria al Padre...

María, Madre de gracia, Madre de misericordia; defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

(Al terminar los cinco misterios:)

Dios te salve, María Hija de Dios Padre, llena eres de gracia...
Dios te salve, María, Madre de Dios Hijo, llena eres de gracia...
Dios te salve, María, Esposa de Dios Espíritu Santo, llena eres de gracia...

V. Señor, ten misericordia de nosotros.
R. Señor, ten misericordia de nosotros.
V. Cristo, ten misericordia de nosotros.
R. Cristo, ten misericordia de nosotros.
V. Señor, ten misericordia de nosotros.
R. Señor, ten misericordia de nosotros.
V. Cristo, óyenos.
R. Cristo, óyenos.
V. Cristo, escúchanos.
R. Cristo, escúchanos.
V: Dios Padre celestial.
R: Ten misericordia de nosotros.

V: Dios Hijo, Redentor del mundo.
R: Ten misericordia de nosotros.

V: Dios Espíritu Santo.
R: Ten misericordia de nosotros.

V: Trinidad Santa, un solo Dios.
R: Ten misericordia de nosotros.

V: Santa María.
R: Ruega por nosotros.

V. Santa Madre de Dios; Santa Virgen de las vírgenes; Madre de Cristo; Madre de la divina gracia; Madre purísima; Madre castísima; Madre virginal; Madre sin mancha de pecado; Madre inmaculada; Madre amable; Madre admirable; Madre del buen consejo; Madre del Creador; Madre del Salvador; Virgen prudentísima; Virgen digna de veneración; Virgen digna de alabanza; Virgen poderosa; Virgen clemente; Virgen fiel; Espejo de justicia; Trono de sabiduría; Causa de nuestra alegría; Vaso espiritual; Vaso digno de honor; Vaso insigne de devoción; Rosa mística; Torre de David; Torre de marfil; Casa de oro; Arca de la alianza; Puerta del cielo; Estrella de la mañana; Salud de los enfermos; Refugio de los pecadores; Consuelo de los afligidos; Auxilio de los cristianos; Reina de los Ángeles; Reina de los Patriarcas; Reina de los Profetas, Reina de los Apóstoles; Reina de los Mártires; Reina de los Confesores; Reina de las Vírgenes; Reina de todos los Santos; Reina concebida sin pecado original; Reina elevada al cielo; Reina del Santísimo Rosario; Reina de la familia; Reina de la paz.

V. Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo.
R. Perdónanos, Señor.
V. Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo.
R. Escúchanos, Señor.
V. Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo.
R. Ten misericordia de nosotros.

Bajo tu protección nos acogemos, Santa Madre de Dios; no desoigas súplicas en nuestras necesidades; antes bien, líbranos de todos los peligros, Virgen gloriosa y bendita.

V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Oración

Te suplicamos, Señor, que derrames tu gracia en nuestras almas, para que los que por el anuncio del ángel hemos conocido la Encarnación de tu Hijo Jesucristo, por su Pasión y su Cruz, seamos llevados a la gloria de lsa resurrección. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

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    Preces a San José

    ¡Oh feliz varón, bienaventurado José, a quien le fue concedido no sólo ver y oír a Dios, a quien muchos reyes quisieron ver y no vieron, oír y no oyeron, sino también abrazarlo, besarlo, vestirlo y custodiarlo!

V. Ruega por notros, bienaventurado José.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

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    ORACIÓN

   BENDICIÓN DE LA MESA

   ( De nuestro Padre Dios recibimos todos los dones y beneficios. El de la comida es uno de ellos.          Acostúmbrate a bendecir la mesa, que es una forma de agradecérselos.)

Antes de comer

V. + Bendícenos, Señor, y bendice estos alimentos, que por tu bondad vamos a tomar.

R. Amén.

V. El Rey de la Gloria nos haga partícipes de la mesa celestial.

R. Amén.

 

                    Después de comer

V. + Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios. A Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.

R. Amén.

V. El Señor nos dé su paz.

R. Y la vida eterna.  Amén.

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 BENDITA SEA TU PUREZA

    (Pídele muchas veces a la Virgen la pureza de pensamientos, palabras y obras en tu vida.)

    Bendita sea tu pureza, y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza. A Ti celestial Princesa, Virgen Sagrada,  María, te ofrezco desde este día, alma, vida y corazón. Mírame con compasión. No me dejes, Madre mía, Amén.

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   Examen de conciencia

    Para con Dios. ¿Me he acordado de Dios durante este día ofreciéndole mi trabajo, dándole gracias, acudiendo a El con confianza de hijo? ¿He tenido respeto humano en algún momento? ¿He rezado con pausa y atención?

    Para con el prójimo. ¿He tratado con dureza o menosprecio a los demás? ¿Me he preocupado de ayudar a los que me rodean haciéndoles, además, la vida más agradable? ¿Me preocupa también su vida religiosa? ¿He hecho algún apostolado? ¿He caído en la murmuración?  ¿Sé perdonar?  ¿He rezado por las personas que de algún modo me preocupan?

    Para conmigo mismo. ¿He luchado por mi propia santificación? ¨ 'Me he dejado llevar de sentimientos de orgullo, vanidad, sensualidad? ¿Me he esforzado por quitar mi defecto dominante? ¿He acudido a Dios para que aumente en mi todas las virtudes y especialmente la fe la esperanza y la caridad?. (Acto de contrición)






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