La devoción a la Santísima Virgen

    60. La devoción a la Santísima Virgen

    El hecho más importante de la historia es que el Hijo de Dios tomó carne en las purísimas entrañas de la Virgen María, haciéndose hombre para habitar entre nosotros y salvarnos del pecado. La Virgen, por tanto, es Madre de Dios. Pero es también nuestra Madre, madre de todos los hombres, y especialmente de los cristianos; en el Calvario Jesús nos la entregó como madre, Momentos antes de morir, viendo a su Madre y al discípulo amado que la acompañaba, dijo: "Mujer, he ahí a tu hijo;... He ahí a tu Madre" (Juan 19,26-27).

    Con razón la Iglesia no cesa de exhortar a sus hijos para que vivan una devoción tierna y filial a la Santísima Virgen. Este último tema del Curso de Catequesis busca aumentar la devoción a la Virgen. ¡Ojalá sepamos acudir siempre a Ella pidiéndole que nos haga buenos hijos, buenos cristianos y seguidores fieles de su Hijo Jesucristo!

1. La Virgen es nuestra Madre

    La Santísima Virgen ocupa el primer lugar entre los ángeles y santos del cielo porque es la Madre de Jesús, nuestro Redentor. Como Jesús es nuestro hermano, la Virgen es también nuestra madre; cuando estaba muriendo por nosotros en la cruz, nos la dio como madre en la persona de Juan: "He ahí a tu Madre". Asunta al cielo en cuerpo y alma, desde allí intercede como buena madre por todos nosotros.

2. Los cristianos veneran a María de modo muy especial

    Al igual que Juan cuidó de la Virgen después de la ascensión de Jesús al cielo, también nosotros debemos amarla y venerarla como buenos hijos. Así lo han hecho los cristianos a lo largo de los siglos, y todos los santos han tenido especial devoción a la Virgen; de ahí que hayan surgido tantas maneras de honrarla. Nosotros debemos conocerlas y practicarlas, si queremos manifestar nuestro amor a la Madre del cielo.

3. Devociones marianas

    a) Rezar a la Virgen al levantarse y al acostarse. A las madres les gusta que se les salude por la mañana y se les despida por la noche. A la Virgen -nuestra Madre- también le gusta. Podemos hacerlo rezando tres avemarías y alguna oración, por ejemplo: "¡Oh Señora mía, oh Madre mía...!".

    b) Venerar sus imágenes. En las iglesias, calles, plazas, casas, los cristianos han puesto cuadros e imágenes de la Virgen para que nos sea fácil acordarnos y acudir con frecuencia a Ella. Al ver su imagen y mirarla, podemos decir una jaculatoria.

    c) El "Ángelus" o "Reina del Cielo". Muchos cristianos tienen la costumbre de rezar a las doce de la mañana el Ángelus, o en el tiempo pascual el Reina del Cielo. Con esta oración le recordamos a la Virgen momentos tan importantes de su vida como la Encarnación y Resurrección de su Hijo.

    d) El Santo Rosario. Se van repitiendo las avemarías mientras se meditan los diversos misterios de nuestra Redención. Es una tradición muy arraigada entre los cristianos y vivamente recomendada por la Iglesia. Nos puede ayudar para querer más a la Virgen, y sabemos que a Ella le agrada mucho.

    e) El mes de mayo. En este mes, la Iglesia desea honrar de modo especial a la Virgen; se adornan los altares con flores y se puede tener todos los días algún detalle con Nuestra Señora.

    f) El escapulario del Carmen. La Virgen prometió a San Simón Stock (siglo XIII) que los que murieran con su escapulario no se condenarían. El llevarlo nos recuerda a nuestra Madre y permite acudir a Ella en todo momento.

    g) El sábado, dedicado a la Virgen. La Iglesia ha querido señalar el sábado para que honremos a la Virgen. Aparte de vivir mejor las devociones marianas, podemos rezar o cantar la Salve.

    h) Las visitas a un santuario mariano. En todo tiempo, pero de modo particular durante el mes de mayo, los cristianos visitan los santuarios e imágenes de la Virgen, para honrarla y aumentar así su devoción. Se puede ir rezando el Rosario con espíritu de recogimiento y mortificación.

    i) Las fiestas de la la Virgen. A lo largo del año, la Iglesia celebra con gozo las fiestas de la Santísima Virgen. Nosotros debemos unirnos a ese gozo, celebrándolas con alegría. Las principales son:

    1 de enero: Santa María, Madre de Dios.

    2 de febrero: La Purificación de Nuestra Señora.

    25 de marzo: La Anunciación.

    15 de agosto: La Asunción al cielo en cuerpo y alma.

    8 de septiembre: La Natividad de María.

    12 de octubre: La Virgen del Pilar.

    8 de diciembre: La Inmaculada Concepción.

4. Aumentar siempre el amor a la Virgen

    La vida del cristiano es un caminar hacia Dios: de Él venimos y hacia Él vamos. La Virgen nos acompaña, protege y ayuda. Debemos aumentar nuestro amor a Ella tratándola con especial cariño, ofreciéndole cosas, acudiendo con más confianza a su poderosa intercesión, viviendo las devociones que hemos señalado. Nuestro amor a la Virgen debe ser grande, constante y siempre creciente.


Curso de Catequesis. Don Jaime Pujol Balcells y Don Jesús Sancho Bielsa. EUNSA. Con la autorización de Don Jesús Sancho



 

    SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

 

    1. Objetivo. Concretar alguna devoción mariana de las que se han recordado y vivirla con cariño y perseverancia.
 

    2. Actividades.-Sacar por impresora el texto. Cada alumno lo subraya y contesta a estas preguntas:

        a) ¿Cuándo nos dio Jesús a su Madre?

        b) ¿Cómo tratar a la Virgen?

        c) Explica el Ángelus y el Santo Rosario.

        d) ¿Qué prometió la Virgen a San Simón Stock?

        e) ¿Qué podemos hacer el mes de mayo?

    3. Puesta en común. Varios chicos leen sus respuestas.

    4. Propósito de vida cristiana. Repasar las oraciones dirigidas a la Santísima Virgen.




    CATECISMO

    1. ¿Qué hace por nosotros la Virgen María? 

- La Virgen María se preocupa de todo lo que necesitamos como verdadera Madre, y habla de nosotros a Jesús, su Hijo y Nuestro Señor.

2. ¿Cuáles son las principales oraciones a la Santísima Virgen?

- Las principales oraciones a la Santísima Virgen son: el Avemaría y la Salve. 


      ORACIÓN

    Santo Rosario

Por la señal + de la Santa Cruz...

Acto de contrición.

V. Abre, Señor, mis labios.

R. Y ni boca publicará tus alabanzas.

V. Gloria al Padre...

R. Como era en el principio...

Misterios gozosos (lunes y sábados)
1º La Encarnación del Hijo de Dios.
2º La visitación de la Santísima Virgen a su prima Santa Isabel.
3º El Nacimiento del Hijo de Dios en Belén.
4º La Purificación de Nuestra Señora.
5º El Niño perdido y hallado en el Templo.

Misterios Luminosos (jueves)
1º El bautismo de Jesús en el Jordán.
2º La autorrevelación de Jesús en las bodas de Caná.
3º El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión.
4º La transfiguración.
5º La institución de la Eucaristía.

Misterios dolorosos (martes y viernes)
1º La Oración del Huerto.
2º La Flagelación del Señor.
3º La Coronación de espinas.
4º La Cruz a cuestas.
5º Jesús muere en la Cruz.

Misterios gloriosos (miércoles y domingo)
1º La Resurrección del Señor.
2º La Ascensión del Señor.
3º La Venida del Espíritu Santo.
4º La Asunción de Nuestra Señora.
5º La Coronación de María Santísima.

Gloria al Padre...

María, Madre de gracia, Madre de misericordia; defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

(Al terminar los cinco misterios:)

Dios te salve, María Hija de Dios Padre, llena eres de gracia...
Dios te salve, María, Madre de Dios Hijo, llena eres de gracia...
Dios te salve, María, Esposa de Dios Espíritu Santo, llena eres de gracia...

V. Señor, ten misericordia de nosotros.
R. Señor, ten misericordia de nosotros.
V. Cristo, ten misericordia de nosotros.
R. Cristo, ten misericordia de nosotros.
V. Señor, ten misericordia de nosotros.
R. Señor, ten misericordia de nosotros.
V. Cristo, óyenos.
R. Cristo, óyenos.
V. Cristo, escúchanos.
R. Cristo, escúchanos.
V: Dios Padre celestial.
R: Ten misericordia de nosotros.

V: Dios Hijo, Redentor del mundo.
R: Ten misericordia de nosotros.

V: Dios Espíritu Santo.
R: Ten misericordia de nosotros.

V: Trinidad Santa, un solo Dios.
R: Ten misericordia de nosotros.

V: Santa María.
R: Ruega por nosotros.

V. Santa Madre de Dios; Santa Virgen de las vírgenes; Madre de Cristo; Madre de la divina gracia; Madre purísima; Madre castísima; Madre virginal; Madre sin mancha de pecado; Madre inmaculada; Madre amable; Madre admirable; Madre del buen consejo; Madre del Creador; Madre del Salvador; Virgen prudentísima; Virgen digna de veneración; Virgen digna de alabanza; Virgen poderosa; Virgen clemente; Virgen fiel; Espejo de justicia; Trono de sabiduría; Causa de nuestra alegría; Vaso espiritual; Vaso digno de honor; Vaso insigne de devoción; Rosa mística; Torre de David; Torre de marfil; Casa de oro; Arca de la alianza; Puerta del cielo; Estrella de la mañana; Salud de los enfermos; Refugio de los pecadores; Consuelo de los afligidos; Auxilio de los cristianos; Reina de los Ángeles; Reina de los Patriarcas; Reina de los Profetas, Reina de los Apóstoles; Reina de los Mártires; Reina de los Confesores; Reina de las Vírgenes; Reina de todos los Santos; Reina concebida sin pecado original; Reina elevada al cielo; Reina del Santísimo Rosario; Reina de la familia; Reina de la paz.

V. Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo.
R. Perdónanos, Señor.
V. Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo.
R. Escúchanos, Señor.
V. Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo.
R. Ten misericordia de nosotros.

Bajo tu protección nos acogemos, Santa Madre de Dios; no desoigas súplicas en nuestras necesidades; antes bien, líbranos de todos los peligros, Virgen gloriosa y bendita.

V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Oración

Te suplicamos, Señor, que derrames tu gracia en nuestras almas, para que los que por el anuncio del ángel hemos conocido la Encarnación de tu Hijo Jesucristo, por su Pasión y su Cruz, seamos llevados a la gloria de lsa resurrección. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

    Avemaría

    Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la ahora de nuestra muerte. Amén.

    La Salve

    (Una súplica confiada a mi Madre del cielo, la Virgen Santísima, Reina del Universo y Madre también de todos los cristianos.)

    Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.


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