7. La televisión


   A) La televisión y el estudio

    La televisión es un medio tecnológico de una gran importancia en las vida de las personas, porque proporciona información, deportes y entretenimiento entre otras cosas. Sin embargo, puede ser la causa principal en el fracaso escolar de muchos estudiantes. Veamos algunos hechos.

    En todas las encuestas aplicadas a los chicos se concluye que la mayoría de los niños ven demasiada televisión con programas adecuados a su edad y para adultos.

    En investigaciones realizadas sobre el tema, se dice que cuando se ve la tele en exceso y sin control puede producir una dependencia, llamada teleadicción, con fatiga mental, especialmente en los pequeños.

    Muchas familias hacen las comidas principales frente al televisor, para aprovechar el tiempo, recibiendo información o disfrutando de un programa de entretenimiento. Pero junto a esto, también dificulta la comunicación entre las personas y ordinariamente todos los miembros de la familia permanecen en silencio.

    En muchas ocasiones, la televisión es el medio de llenar el tiempo libre y allí los televidentes ven películas, tertulias de carácter político, partidos de fútbol, de tenis y otros programas divertidos. Esto favorece formas de vida sedentaria que perjudica la salud.

    En cuanto a los niños, un uso abusivo les lleva a perder los hábitos de lectura y a la pérdida de hábitos de lectura, a aumentar las faltas de ortografía, a hacer poco deporte y a carecer de aficiones. Como la televisión les quita mucho tiempo, terminan cayendo en el fracaso escolar.

    La televisión también les afecta a la formación de la personalidad y a la pérdida de hábitos. Viendo la tele se cae en la pasividad y la comodidad y se incapacita para el necesario esfuerzo que exige el estudio.

    Después de dos o tres horas viendo la televisión es difícil ponerse a estudiar y pasar de una postura pasiva en la que todo lo recibe a otra situación en la que estudiante lo tiene que hacer todo para comprender libros, analizar las ideas, relacionarlas, expresarlas y recordarlas.

    Por fin, podemos decir que en el cuarto de estudio nunca puede estar la tele encendida porque el chico no puede ver y entender a la vez la pantalla y el libro.

    ¿Con todo lo anterior se llega a la conclusión de que la tele es nefasta? No, sino que es positiva con un uso adecuado, pero cuando re relaciona con el estudio las consecuencias nunca son positivas.

    Arturo Ramo

   B) La batalla de la televisión

    Con frecuencia salen en los periódicos noticias sobre el número de horas que los chicos están frente al televisor. Siempre se concluye que son excesivas y esto repercute negativamente en los estudios.

    Este problema se resuelve en el seno de la familia. Hay que preguntarse si ver la tele es el único medio de usar el tiempo libre o si se podrían buscar otras alternativas.

    Los padres pueden fomentar la lectura en la familia. Primero ellos, para ir por delante y poder hablar con autoridad. Si los hijos ven leer a los padres, se sentirán motivados a leer también y poder comentar después los aspectos positivos o negativos del libro. Esto estimula también la creación de un clima serio de estudio en la familia.

    Otra alternativa es fomentar el juego y el deporte. Hay juegos de mesa y de habilidad muy interesante, así como juegos al aire libre y gincanas que suelen gustar a los pequeños.

    El deporte suele ser otra actividad que tiene la aceptación asegurada y si los padres asisten a los partidos importantes, al afición está consagrada.

    Se ha comprobado que cuando los chicos tienen otras actividades en las que dedicar el tiempo libre, se olvidan de la televisión.

    Para el uso correcto de la televisión hay que seleccionar los programas que vale la pena ver y tener un tiempo limitado. No es positivo sentarse ante el aparato y zapping para ver si hay algo interesante. En general, esto es una forma de perder el tiempo.

    Cuando los hijos ven la televisión con sus padres, se pueden comentar los programas y fomentar el espíritu crítico, distinguiendo los hechos de las opiniones y analizando la verdad y el error con apariencia de verdad. En ocasiones se podrá recurrir a otras fuentes de información.

    En todos los casos la batalla de la televisión supone un esfuerzo de los padres para seleccionar los contenidos y dar ejemplo de sobriedad en el uso de este medio tan potente que puede ser positivo o negativo según el uso prudente que se haga.

    Arturo Ramo

   C) Formar el criterio

    En la sociedad en que vivimos, los chicos y los jóvenes reciben multitud de mensajes y frases que transmiten ideales, que no siempre son positivos para formar la propia personalidad, ni para ayudarles a ser felices.

    Por eso es importante que los pequeños aprendan a formarse un criterio personal para distinguir lo bueno de lo malo entre lo que ven en la calle, la televisión y sus amigos. Y después de conocer lo que es bueno y positivo, habrán de desarrollar la fuerza de voluntad para llevar a cabo lo que estiman que deben hacer, aunque les resulte molesto o costoso.

    La labor de los educadores no puede quedarse en decir repetidamente "esto no está bien" o "esto no me gusta" sin argumentar ni dar razones que expliquen esa afirmación. Junto al aspecto negativo, es más importante educar en positivo, es decir, mostrar la belleza de la virtud alegre y serena, sin miedos ni inhibiciones. El hacer cosas buenas y en servicio a los demás resulta mucho más atractivo y gozoso que obrar incorrectamente, aunque en determinados ambientes se diga lo contrario.

    Los chicos necesitan el ejemplo claro de sus padres y profesores en el que vean la roca viva fundamentada en los valores más auténticos. Han de se, por su rectitud y coherencia de vida, el fundamento en el que puedan apoyarse y descansar los pequeños. Los niños necesitan padres fuertes, que resistan las turbulencias diarias y puedan transmitir fortaleza, confianza, protección y orientación a sus hijos.

    Ante los hechos que nos llegan por la televisión y otros medios, hay que preguntarse el porqué de esos comportamientos, para descubrir la posible injusticia, envidia, soberbia, etc. que los han motivado. Y también es necesario examinarse cada uno personalmente de las acciones que hemos hecho y que pueden perjudicar a otros o ser ofensa a Dios, para pedir perdón a unos u otro. Hay psiquiatras actuales que afirman que es necesario y sano aceptar el sentido del pecado. Con esto se evita el complejo de culpa y la angustiosa sensación de haberse equivocado, acompañada de miedo o vergüenza.

    Hay que ponerse los medios para que los pequeños sean y se sientan progresivamente más libres y responsables de sus actos.

    Arturo Ramo

  D) Ver televisión en familia

      ¿Cómo sacar el mejor provecho al uso de la televisión? Especialistas en educación familiar nos brindan 27 útiles y prácticos consejos, para aprender a utilizar la televisión como un medio eficaz para la educación de los hijos.

 La televisión, utilizada con criterio, puede ser un medio muy eficaz para la educación de nuestros hijos. Nadie quiere más y mejor a nuestros hijos que nosotros, sus padres, por lo tanto estamos obligados a utilizar la televisión como un medio más, de los muchos que existen a la mano para educarlos en los valores de la vida, y tenemos el derecho a que ésta sea de calidad, y respete su derecho a crecer con dignidad.

 1. Los hijos deben ser enseñados por sus padres, tanto a ver espacios televisivos gratificantes y enriquecedores, como a no ver aquellos que le puedan degradar en su dignidad humana. Si los padres no enseñamos a ver televisión a nuestros hijos, ¿quien lo hará?

 2. Tenemos que enseñar a los hijos a que no hay que “ver televisión”, sino que hay que ver programas de televisión. Así podremos desarrollar la capacidad de selección y discriminación, que nos habilitará para ver aquello que nos conviene y no mirar aquello que no nos convienen ver. Debemos preguntar a nuestros hijos ¿Qué quieren ver?, mas que ¿Quieren ver televisión?.

 3. Para crear un criterio de selección al momento de ver televisión, debemos evitar tener prendida la televisión, cuando no hay nadie viendo un programa determinado.

 4. Un buen modo de afirmar las ideas anteriores, es no tener a mano el control remoto. El “zapping”, o la costumbre de cambiar permanentemente de canal de televisión, dado que esto es contrario al criterio de selección que debemos desarrollar en nuestros hijos para ver la televisión.

 5. Nuestros hijos no deben tener un aparato de televisión en su pieza. Esta costumbre incentiva el aislamiento, provoca una adicción a la televisión y es contrario a la vida de familia. Debemos tener presente que una adicción desordenada a la televisión impide el juego de nuestros hijos, su creatividad y la convivencia familiar.

 6. Es conveniente tener un horario preestablecido para ver programas de televisión. Como todas las cosas, la televisión tiene “su lugar” en vida familiar, junto a otras actividades.

 7. No use la televisión como una “niñera electrónica”, dado que ella no cuida verdaderamente a nuestros hijos, especialmente si los dejamos ver “lo que están dando”. Cuando ambos padres trabajan, este criterio es especialmente importante.

 8. La capacidad de imitación que tiene el niño debe ser orientada hacia el conocimiento de personajes reales y ejemplares (Por ejemplo: Deportistas, héroes de nuestra historia, poetas destacados, etc.), y no hacia “héroes imaginarios” e inexistentes.

 9. Echarle la culpa a la televisión es la salida fácil. Los padres no debemos abdicar en la lucha por que en la casa se vea buena televisión, teniendo siempre presente que nos corresponde a nosotros el deber y la responsabilidad formativa de nuestros hijos.

 10. Si puede, es muy conveniente que los padres acompañen a sus hijos a ver televisión. De esta forma podremos conocer directamente los efectos que los programas que ven les producen en nuestros hijos.

 11. No todos los programas dan lo mismo. Debemos preferir que nuestros hijos vean aquellos espacios que tengan que ver con el desarrollo de valores familiares, amor a la naturaleza, ocupación positiva del tiempo de ocio, estudio y cultivo de la cultura y del espíritu, etc., a aquellos programas insustanciales o superficiales.

 12. No es conveniente que el niño vea el programa que se le antoje, tanto con la complicidad de sus padres como a escondidas de éstos. No conviene dar por sentado que todos los programas llamados “infantiles” tienen un contenido adecuado. Los padres debemos orientar a nuestros hijos en este sentido, lo que nos obliga a informarnos adecuadamente al respecto.

 13. Los padres debemos informarnos del contenido de los programas de televisión. Cualquier espacio que incluya erotismo, sexualidad, violencia, maldad, permisividad, delincuencia, racismo, etc...., no es apto para niños. Y los padres deben saberlo, y evitar que sus hijos los vean. Para lograr esto, se pueden consultar las guías de calificación de la programación de la televisión que se publican a instancias de diversos organismos y en revistas como Hacer Familia.

 14. Hay que tener presente que los hijos deben aprender los valores morales antes que nada en el ámbito de la familia, y en la convivencia con las demás, y no en los personajes y acciones de la televisión.

 15. Los padres de familia deben esforzarse por buscar alternativas a la televisión: deporte, visitas a museos y parques naturales, sesiones de teatro, proyección de videos, fomento de conversaciones familiares, prácticas de acciones solidarias a favor de los demás, etc.

 16. La “cultura de la imagen” debe llegar a los niños por medios que no sea exclusivamente la televisión, es decir, por fotografías, exposiciones, mapas, lectura, etc.

 17. Inevitablemente, y no obstante nuestros esfuerzos, habrá contenidos televisivos contrarios a los valores familiares. Es por ello que los padres debemos fomentar que los programas sean analizados y conversados en reuniones de familia, por ejemplo en las comidas. Esto no solo enriquece la comunicación familiar, sino que es una muy buena manera de dar un apoyo concreto a la educación de nuestros hijos, evitando que arraiguen malos contenidos televisivos en ellos.

 18. Las familias, poco a poco, pueden crear una videoteca con películas y documentales de interés para los niños.

 19. Los comerciales pueden ser tan peligrosos como los malos programas de televisión. Los padres debemos estar muy atentos para que la televisión no convierta a nuestros hijos en personas superficiales o consumidoras de todo lo que se anuncia. Nunca hay que hacer caso de la publicidad de juguetes que incite a la violencia, a la discriminación, y al racismo.

 20. Ver o no ver televisión no debe convertirse para los niños en un premio o castigo.

 21. Los padres de familia, deben iniciar a sus hijos, según su edad y desarrollo, en una positiva y prudente educación sexual, que evite que una imagen distorsionada de la mujer y del sexo les sea trasmitida, poco a poco, por medio de la televisión.

 22. Los padres de familia debemos luchar para que cualquier espacio de televisión infantil, estructurado sin ética, sin respeto a los valores y a los derechos de los niños, sea tipificado como un delito por la legislación nacional. La mala televisión infantil, o “programación basura” tiene su origen en el menosprecio a la dignidad del niño como persona.

 23. No debemos dejar que nuestros hijos vean televisión basura. Si estos programas de televisión son vistos por nuestros hijos, confundirán la realidad con la ficción, se desorientarán y equivocarán al comprender y valorar el sentido de la vida, e irán deformando su propia conciencia. Transigir con la mala calidad de aquellos programas de televisión inadecuados para los niños, dejándolos que los vean, equivale a transigir y hacerse cómplice de lo que distorsiona los valores y los derechos de la infancia.

 24. Los padres de familia debemos organizarnos para exigir una televisión, en horarios infantiles. Las actitudes groseras, los hábitos y comportamientos antisociales, las obscenidades del lenguaje, la pérdida del sentido de la autoridad, la vulgaridad y la frivolidad, la apología subliminal o directa de conductas reprochables, cualquier menosprecio a la vida humana, etc. deben ser erradicados, especialmente de los espacios que tengan a los niños como destinatarios.

 25. Ante una programación infantil con baja, discutible y reprobable calidad, los padres de familia están legitimados para poner en marcha una crítica constructiva. Así mismo, debemos incentivar una buena televisión, resaltando sus buenos programas.

 26. Los padres de familia y educadores deben hacer comprender a los niños que la televisión no es imprescindible ni el único medio par llenar su tiempo libre.

 27. El ejemplo resulta una terapia eficaz. Si los padres ven mucha televisión, o televisión de mala calidad, ¡con qué criterio van a evitar que sus hijos vean aquellos programas negativos para ellos!

 FEDEPADRES. Santiago de Chile. Con la autorización de: www.encuentra.com

   Tertulia dialogada.

 Escribir las dudas sobre este texto y dos ideas interesantes. Contestar por escrito a estas cuatro preguntas y llevarlas después a la reunión general de la tertulia:

 1. ¿Por qué la televisión y los móviles perjudican los estudios?

 2. ¿Qué alternativas podemos ofrecer frente a la tele?

 3. ¿Cómo crear el criterio de los chicos ante la televisión y los móviles?

 4. ¿Cómo ver la televisión en familia?

   Bibliografía:

 Jorge Yarce. Televisión y familia. Editorial Palabra

   Enlaces de Internet:

La sobredosis de televisión daña la salud de los niños

Los niños que ven mucha televisión sacan peores notas

Hay que sacar la televisión del cuarto de los niños

Los medios y la niñez

Niños para la televisión de adultos

La televisión: ni ángel ni demonio

Fomentar el espíritu crítico de nuestros hijos frente a la televisión, el cine e Internet

Y ahora ¿qué hacemos?

Los tres grandes obstáculos para la cultura del esfuerzo

Intrusos o invitados?

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