63. El divorcio


    A) El matrimonio importa, el divorcio no es la solución

    Por su interés, reproducimos a continuación las siete conclusiones del IV Congreso del Foro de la Familia

    El IV Congreso del Foro de la Familia reunido en Madrid el 20 de octubre de 2012, agradeciendo a los ponentes sus intervenciones en el Congreso que tantas luces han aportado a los debates y deliberaciones que han ocupado a los congresistas en una larga jornada de trabajo, formula las siguientes conclusiones que eleva a los órganos directivos estatutarios del Foro para su implementación:

    Primera.- Los datos sobre caída de la nupcialidad y la natalidad y el incremento de las rupturas matrimoniales en España en los últimos años son reflejo de un fenómeno profundamente preocupante que afecta a la calidad de vida social y personal en proporciones relevantes y genera tendencias dramáticas respecto a la sucesión generacional y el mantenimiento de la solidaridad interpersonal básica que estructura a toda sociedad con futuro.

    No es concebible una sociedad estable, dinámica, solidaria y con futuro sin matrimonios y familias estables, comprometidas y duraderas, jurídicamente protegidos en las mutuas relaciones entre sus miembros y socialmente valorados en positivo.

    Segunda.- La pérdida de vigencia social del matrimonio en España es un fenómeno complejo, de causas profundas, en parte comunes a los países de nuestro entorno y en parte autóctonas como consecuencia de leyes y políticas profundamente equivocadas y dañinas promovidas en los últimos años.

    Tercera.- A pesar de todo, el matrimonio estable y serio y la familia constituida sobre él, tienen una vigencia social en España de proporciones cuantitativas y cualitativas impresionantes, hasta el punto de que no es incorrecto calificar a la sociedad española como una de las sociedades más familiares de la Unión Europea. La actual crisis económica está poniendo de manifiesto una vez más la fuerza de la familia en España y su eficacia como institución humanizadora, solidaria y de acogida.

    También es reflejo de esta fuerza de la familia en España el que en nuestro país exista el movimiento familiar más potente de Europa, del cual es manifestación el Foro de la Familia y su presencia pública en las calles y en los medios de comunicación.

    Cuarta.- La red de voluntarios del Foro de la Familia, conforme a la constante característica de la línea de trabajo de esta institución, se compromete a reforzar con su trabajo lo mejor del carácter familiar de la sociedad española, sin dejarse paralizar por los datos negativos de esta misma realidad. Los voluntarios del Foro de la Familia, sin desconocer todos los datos preocupantes que la realidad ofrece, apuestan por trabajar activamente para reforzar las mejores tendencias a favor de la familia en nuestra sociedad, apelando a la libertad de todos para ilusionarse con los mejores ideales.

    El Foro de la Familia asume como responsabilidad propia aportar a nuestra sociedad iniciativas que ayuden a proteger el matrimonio y amparar a quienes intentan tomarse en serio su matrimonio y su familia, ayudando a dotarles del clima de opinión y del marco jurídico más favorable para hacer realidad su ilusionante y admirable proyecto.

    Quinta.- A estos efectos, el IV Congreso del Foro de la Familia propone que esta institución en los próximos años:

        a) Siga haciéndose presente ante la opinión pública defendiendo la bondad social y personal del matrimonio como institución específica para la unión comprometida y estable entre un hombre y una mujer, abierta a la vida y educadora de las nuevas generaciones; promoviendo una permanente pedagogía para ayudar a que se deroguen las leyes que no hacen justicia a las características esenciales de esta realidad humana natural y se elaboren leyes que defiendan el matrimonio, protejan la vida y garanticen el derecho de la familia a educar en libertad a los hijos.

        b) Promueva un cambio de las leyes vigentes en materia de disolución del matrimonio y divorcio a fin de que el ordenamiento jurídico ampare con la fuerza de la Ley a quienes se comprometen en matrimonio con la condición de que su matrimonio no sea disoluble a petición y reconozca la eficacia jurídica del compromiso matrimonial para toda la vida de quienes así quieran configurar su compromiso matrimonial.

        c) Presente ante el Congreso de los Diputados una iniciativa legislatura popular para provocar el cambio legislativo correspondiente para que quienes se casan con la condición de que su compromiso esté garantizado y protegido frente a las tentaciones divorcistas cuenten con la protección del Derecho y desaparezca la actual ilegalidad del verdadero compromiso matrimonial serio.

         d) Organice una campaña informativa dirigida a la sociedad española con carácter previo a la ILP, para hacer pedagogía de la bondad social del matrimonio serio y estable, denunciar la discriminación jurídica actual de quienes se quieren casar con carácter estable y promover voluntades favorables a la reforma legal propuesta.

    Sexta.- El IV Congreso del Foro de la Familia hace expresa manifestación de que la red de voluntarios del Foro constituye una realidad social que está dispuesta a trabajar por el matrimonio, la familia, la vida y la libertad, en la sociedad española, con perseverancia, constancia y por el tiempo que haga falta, sin desalientos ni desesperanzas, hasta que nuestra sociedad en sus leyes, en la mentalidad mayoritaria y en el clima social de convivencia, se acomode al ideal de familias estables y fundadas en matrimonios serios y comprometidos en el tiempo, abiertos sin miedo a las nuevas vidas y vocacionalmente entregados al cuidado y educación de sus miembros.

    Séptima.- El IV Congreso del Foro de la Familia agradece a los millones de familias españolas que se toman en serio su matrimonio y las responsabilidades parentales su compromiso vital con la institución familiar y les hace llegar su felicitación y agradecimiento, pues ellos son los verdaderos aventureros del siglo XXI que construyen un futuro sólido y humano para todos, también para quienes no nos entienden ni comparten nuestros ideales.

    IV Congreso del Foro de la Familia. Original de: www.forumlibertas.com

    B) Los efectos del divorcio

    Preocupados por los aspectos legales y por su situación de pareja, los padres suelen relegar a un segundo plano las repercusiones emocionales que produce la separación de los hijos.

    Niños y adolescentes, que han sido testigos de peleas y conflictos, se encuentran repentinamente con la determinación de los adultos. Y, casi siempre, sin demasiadas explicaciones a cambio.

    Las secuelas que puede dejar un proceso de divorcio son difíciles de generalizar. Cada niño es un mundo, pero generalmente de tres a cinco años, los pequeños tienen miedo a ser abandonados por sus padres, se vuelven más caprichosos, se dejan llevar por rabietas, se hacen pis, empiezan a dormir mal; se seis a doce años, su carácter es más retraído, agresivo, pueden tener problemas escolares, añoran al padre con el que no conviven y fantasean con que su familia vuelve a estar unida.

     En la adolescencia, lo más frecuente es que adopten un papel de adulto que no les corresponde o que tomen partido y rechacen a uno de sus progenitores. El niño que antes era sociable, se vuelve huraño; el que llevaba un buen rendimiento escolar, repentinamente sufre un bajón... Es en estos momentos cuando hay que sospechar que nuestro hijo puede estar atravesando un cuadro depresivo.

    En los casos más conflictivos, la separación puede conducir al chaval a una grave pérdida de autoestima y hacerle afrontar la vida adulta con una precariedad de ánimo y temor ha hacerse mayor, lo que se denomina el síndrome de Peter Pan.

    Psicólogos y psiquiatras coinciden en que la mejor forma de evitar estas situaciones es comunicarse abiertamente con los hijos. Aunque sean pequeños, hay que contarles lo que va a pasar y tranquilizarles sobre su futuro. Y sobre todo, dejarles muy claro que la separación de la pareja no significa la separación como padres.

    N. Ramírez. ABC

    C) Ruptura familiar y fracaso escolar

     El número de matrimonios rotos al año ha crecido un 72% en la última década, según publicaba el Instituto de Política Familiar. ¿Puede esto tener consecuencias en la escuela? “Niños que antes permanecían sentados en clase sin moverse y hacían pacientemente su trabajo, ahora se mueven por clase sin para, interfiriendo las actividades escolares”, escribe Paulino Castells en su libro “Separación y divorcio”. También habla de “interrupción temporal del proceso de aprendizaje”, de “tristeza”...

    Son algunos de los síntomas que el profesor percibe en aquellos alumnos que están sufriendo un proceso de divorcio. Sin embargo, los efectos pueden prolongarse en el tiempo y acabar con un descenso del rendimiento académico.

    En EEUU algunos estudios han relacionado incluso delincuencia y consumo de drogas con hijos de parejas divorciadas. Pero, sin necesidad de llegar tan lejos, hace dos años se publicó un informe de las profesoras Waite y Gallagher, titulado “The Case for Marriage”,

    Familia “rentable”

    Estas profesoras llegan a la conclusión de que mantener el matrimonio sale “rentable”, tanto para ellos como para los hijos, tanto económicamente como en aspectos como la salud y el fracaso escolar. Y, sobre todo, desde el punto de vista personal.

    Por ejemplo, el divorcio de los padres aumenta las probabilidades de que los hijos se divorcien, y reduce las posibilidades de éxito escolar y de la carrera profesional de sus hijos.

    ¿Pero son trasladables estas cifras a España? A juicio de los especialistas, sí, con matices. El bajón de rendimiento del alumno ante un proceso de divorcio de los padres es general. El problema es cuando esta bajada se prolonga en el tiempo, desvincula al alumno de su grupo de amigos, o le lleva a conductas problemáticas.

    Diversos autores hablan de que las consecuencias que se deriven tienen relación con la actuación de padres y profesores. Prestar atención al alumno, intentar que no se desligue de sus compañeros, ayuda en muchos casos. Pero es esencial que el alumno no sienta que uno de sus padres ha “desaparecido”, y que lo integre pronto en su vida. Sin ello, el niño estará perdido.

    “En todos los hijos de divorciados hay una inflexión en el rendimiento”

    El doctor Castells, además de doctor en Medicina y Cirugía, tiene las especialidades de Pediatría, Neurología y Psiquiatría. Como escritor, aparte de colaborar en tratados médicos, ha escrito libros como Guía práctica de la salud y psicología del adolescente, Los hijos del divorcio o En pareja. Los secretos del amor y del desamor (Planeta).

    —¿A cuántos hijos de divorciados alcanza el fracaso escolar?

    —No hay cifras exactas, depende del ámbito cultural. En todos los hijos hay una inflexión –o bajón– del rendimiento escolar, ya sea antes, durante o después de la separación. Este bajón se recupera tras el primer impacto, pero hay un remanente importante, alrededor de una tercera parte, cuyo bajón desemboca en fracaso escolar. Ocurre también, en un porcentaje pequeño, que alumnos no brillantes subliman su frustración dedicándose a los estudios a fondo y mejoran en gran medida su rendimiento.

    —¿Cuál es la etapa crítica del alumno?

    —La adolescencia es la etapa crítica por excelencia, la más frágil: en ese momento se ponen las bases de la personalidad y se proyecta la vida, incluso la profesional. El divorcio de los padres hace que se reconsideren todos los proyectos: al existir normalmente dificultades económicas tras un divorcio, el alumno opta por renunciar a los estudios para ganar dinero con que ayudar.

    —¿Y en niños de menor edad?

    —El divorcio se suele producir porque uno de los progenitores quiere renunciar a su papel. Si encuentra un padrastro que asuma esas funciones, el crío lo agradece mucho. Hay que recuperar la función social del padrastro.

    José M. LACASA Con la autorización de: www.magisnet.com

     D) 8 consejos para evitar el divorcio

    8 valiosos consejos para evitar un divorcio y fortalecer un matrimonio.

    1. Comunicarse con la pareja es un factor preventivo esencial. Lo que no se comunica no se comparte. Lo que no se comparte aleja. Lo que aleja crea distancias insalvables. Lo que distancia desune. Y lo que desune acaba por extinguir y disolver cualquier relación, hasta que cada uno de ellos se transforma en un extraño para el otro.

    El silencio y la incomunicación son los mayores enemigos de las relaciones conyugales.    No deja de ser curioso que el 82% de las mujeres españolas casadas consideren la incomunicación conyugal como el más frecuente y primero de sus problemas de pareja.

    2. Respetar y admirar al otro: El respeto y la admiración son también fundamentales como factores de resistencia de los conflictos de pareja. Para que emerja un conflicto entre los cónyuges forzosamente antes han tenido que dejar de admirarse.

    Cuando se extingue la mutua admiración, la pérdida del respeto —al inicio sólo gestual y verbal— está cerca.

    Esta inicial pérdida de respeto verbal se prolonga en ocasiones —basta con que estén más irritables o, por un momento, “pierdan los nervios”— en la pérdida de respeto físico o, dicho sin ningún eufemismo, en la violencia doméstica.

    Es muy difícil que una pareja entre en crisis si la admiración y el respeto mutuo no sólo se conservan sino que, con el pasar de los años, se acrece.

    3. No rehuir las dificultades y no insistir en las diferencias: Para tratar de resolver los problemas, lo primero que hay que hacer es identificarlos y, a continuación, afrontarlos.

    Si las dificultades se silencian y “aparcan”, lo que era pequeño se agranda y lo que en un inicio apenas tenía importancia deviene en el detonante de la crisis.

    La convivencia consiste en buena parte en aprender a resolver con éxito y conjuntamente los pequeños conflictos de cada día.

    Las diferencias entre el hombre y la mujer son imborrables e inextinguibles. Por eso es de mal gusto insistir en ellas, a tiempo y a destiempo.

    Los hechos diferenciales que singularizan a uno y a otro están ahí para una excelsa función: la de complementarse, crecer y enriquecerse recíprocamente.

    El respeto por esas diferencias inmodificables constituye una excelente oportunidad para que ambos se conozcan mejor a ellos mismos.

    4. Es imprescindible dedicar tiempo, paciencia y ternura al otro cónyuge: el amor exige tiempo, atención y dedicación vigilante.

    Quien no atiende no entiende. Quien marcha siempre con prisa no puede advertir la realidad del otro, por la sencilla razón de que atraviesa su ámbito espacial sin dejarse asombrar ni afectar por la presencia de su pareja.

    Entre las personas que se quieren hay que disponer de la necesaria paciencia, por lo menos de la misma paciencia que precisa la crianza y buena educación de un niño pequeño.

    Si se dan las condiciones anteriores, la ternura acaba por emerger e invadir la intimidad del otro y, entonces y sólo entonces, desaparecerán las quejas acerca de si le han dicho o no que le quieren, o si le admiran o no, porque la ternura es la demostración objetiva de ese querer, un grito silencioso más poderoso que cualquier decir, y que casi nunca pasa inadvertido a las personas.

    5. Esforzarse por llevar una vida sexual plena y activa: Las relaciones sexuales son necesarias en la vida de la pareja. No son, desde luego, lo primero, pero sí una de las primeras condiciones que definen a la pareja o el matrimonio y que han de satisfacerse.

    La sexualidad puede suponer —y supone, de hecho— un cierto esfuerzo, sobre todo si —como habría de ser en el matrimonio— cada uno de los cónyuges se olvida de sí y solo piensa en la plenitud de la satisfacción del otro.    Hasta en esto la donación recíproca está vigente y no debería ser omitida, renunciada y mucho menos frustrada.

    No deja de ser frecuente que en la pareja se use a veces de la sexualidad bien para resolver otros conflictos, en que no se llegó a acuerdo alguno, o bien mediante la negación a ella para seguir revindicando, guerreando y extendiendo los problemas que asientan en otros ámbitos de la conyugalidad cuyo contenido es muy diferente.

    Lo correcto es que cada problema se resuelva justamente en el ámbito en que se originó y al que obviamente pertenece, sin dar lugar a tomarse la revancha en otros ámbitos, que en modo alguno son afines a aquel y no pueden sustituirlo.

    6. Establecer y respetar el necesario ámbito de libertad personal del otro: Que hombre y mujer sean “una sola carne»” no ha de tomarse como una unión tal que conlleva a la fusión entre ellos y a la confusión de sus personas.

    El matrimonio, desde luego, les constituye en una sola carne, pero al mismo tiempo —he aquí el misterio— conserva en su integridad aspectos diferenciales de las genuinas personalidades de cada uno de ellos.

    Como consecuencia, es preciso establecer cuál es el necesario ámbito de libertad que es más apropiado a cada uno de ellos y que el otro no puede, no debe forzar ni dejar de respetar.

    En el escenario de la profesión, por ejemplo, esta es una exigencia ética que jamás debería ser conculcada.

    7. Mantener un reparto equilibrado y flexible de tareas y roles: Las diversas cualidades de cada uno de los cónyuges, su propia singularidad y la eficiencia que deriva de la división del trabajo exige este reparto de funciones entre ellos.

    Lo lógico es que el más dotado para una determinada tarea o al que le cueste menos esfuerzo llevarla a cabo sea el que tenga que desempeñarla.

    No se trata de “arrimar el hombro” a los menesteres menos agradables para cargar las espaldas del otro. Se trata tan solo de ser más eficaces, pero sin hundirse en el utilitarismo funcionalista.

    Por eso es también conveniente que si uno de ellos advierte que al otro el desempeño de una función le supone mucho esfuerzo, se adelante y la haga o le ayude mientras la realiza.

    La pareja no está constituida para restar, sino para sumar; está para multiplicar en lugar de dividir, para tener más en cuenta lo que les une que lo que les separa.

    En cierto sentido, marido y mujer devienen en cofundadores, a partes iguales, de una sola y única empresa, en la que no puede precisarse qué es de cada uno de ellos, porque lo que es de uno es también del otro, porque todo es de los dos.

    Aquí los dos son corresponsables, coexistentes y copartícipes de todo cuanto les acontezca a ambos.

    8. Fomentar una cierta complicidad añadida: El mismo tejido de la pareja está reñido con la incomprensión y el sentimiento de soledad. La pareja es compañía, ausencia de soledad, comunión.    No es infrecuente la presencia de parejas que posiblemente se quieren mucho entre ellos y son muy equilibradas, pero se percibe que les falta algo. Son marido y mujer y excelentes padre y madre, pero... ¡no son compañeros!, la vida de uno no ha sido compañía inseparable de la vida del otro.

    En estos casos lo que falta es esa generosidad para abrir la intimidad —lo que más les suele costar— y ofrecerla y regalarla gustosamente al otro.

    Cuando ambos devienen en compañeros —en buenos compañeros, se entiende—, el regalo de la intimidad se desborda y surge esa alegría vital, que no se puede ocultar en quienes se sienten cómplices y realmente lo son de sus propios afanes, ilusiones, deseos, expectativas, fantasías, decires, sentimientos, proyectos, pensamientos y recuerdos.

    Aquilino Polaino-Lorente; fragmento del libro Divorcio, ¿cómo ayudamos a los hijos? publicado en marzo de 2015 por la editorial Stella Maris, transcripción en Internet de Aleteia.
 


   Tertulia dialogada.

 Escribir las dudas sobre este texto y dos ideas interesantes. Contestar por escrito a estas cuatro preguntas y llevarlas después a la reunión general de la tertulia:

 1. Señalar las tres conclusiones más interesantes del IV Congreso

 2. ¿Cuáles son los principales efectos del divorcio?

 3. ¿Por qué fracasan los hijos de los divorciados?

 4. Señalar los tres consejos más importantes para evitar el divorcio

   Bibliografía:

   Aquilino Polaino-Lorente. Divorcio, ¿cómo ayudamos a los hijos?. Editorial Stella Maris.

   Enlaces de Internet:

Segundas parejas con hijos (I)

Segundas parejas con hijos (II)

La ruptura familiar

El divorcio y los hijos

Indisolubilidad del matrimonio, divorcio y nulidad

¿Qué siente el niño cuando sus padres se separan?

El divorcio aumenta el fracaso escolar de los hijos

El sacramento del matrimonio

Los hijos de divorciados tienen más riesgo de ideas suicidas

Queremos la familia, pero que dure






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