8. Caso Susana "Laboriosidad" 
y Nota técnica "Para comenzar bien el curso"

1º Paso. Estudio individual del caso Susana "Laboriosidad"

SITUACIÓN:

    Susana es viuda desde hace siete años. Su marido falleció en un accidente de tráfico, y de la noche a la mañana se encontró sola con sus tres hijos pequeños (que ahora tienen ya nueve, once y trece años). Estos años le han hecho saber bien lo que cuesta sacar una familia adelante. Las cosas le han ido bien, dentro de todo, pero está preocupada porque sus hijos empiezan a fallar en su rendimiento académico. Se ve que hasta entonces la exigencia escolar era menor, pero ahora, al avanzar los cursos, empiezan los problemas.


OBJETIVO:

Ganar en laboriosidad.


MEDIOS:

Mejorar la organización en los estudios.


MOTIVACIÓN:

    Aquel día, durante la cena, sacó este tema, con un talante todo lo positivo que pudo. Les habló de la ilusión de ser profesionales brillantes, de ser personas muy competentes para prestar un buen servicio a la sociedad y sacar adelante con desahogo a sus futuras familias, de ilusión por tener una cultura amplia, por saber de tantas cosas tan interesantes que nos rodean. Le sorprendió que le escuchaban con más interés de lo que ella esperaba.


HISTORIA:

    Al terminar, en un rato de sobremesa muy animado, acordaron varias cosas. La primera es que tenían que respetar todos un horario que permitiera el silencio necesario para estudiar bien: por lo menos, las dos horas siguientes a la merienda (lo cual suponía que a esas horas no se ponía música ni televisión). También quedaron en ayudarse entre ellos siempre que pudieran. La madre se mostró dispuesta a refrescar viejos conocimientos de sus años escolares y a ayudarles a seguir la buena marcha de sus tareas.

    No tardaron en descubrir que una cosa es proponerse algo, y otra muy distinta llevarlo a la práctica. Fallaron algunos días, y tuvieron que proponérselo de nuevo. La madre se dio cuenta de que era la que más tenía que esforzarse, pues notaba que a ella le costaba más no ceder que a sus hijos perseverar en el estudio.


RESULTADO:

    Los frutos llegaron en pocas semanas. Se ponían a estudiar a hora fija. La madre les preguntaba en voz baja a cada uno, y a veces les explicaba alguna cosa. Esas explicaciones las hacía en otra habitación, para no distraer a los demás, y a raíz de eso siempre salían conversaciones interesantes, en las que sus hijos le contaban cosas de su clase, de sus amigos, e iban saliendo cosas más personales, de mayor confidencia. Fue así como se dio cuenta de que los chicos son los que más ganas tienen de sacar buenas notas, de llevar los estudios con soltura, de saber muchas cosas. Cuando los estudios no van bien es por algo, y hay que descubrirlo. Por ejemplo, se dio cuenta que uno de ellos no tenía bien graduada la vista y no veía bien la pizarra, y que otro estaba atemorizado por un compañero que le pegaba. También advirtió que tenían una gran capacidad de ilusionarse cuando las cosas empezaban a ir mejor: una buena nota después de una racha de malas notas es mucho mejor estímulo que cualquier regalo o castigo.

    Con este plan, la familia estaba más unida, las notas eran mejores, y a todos les parecía que conseguían estudiar mucho más que antes y, sorprendentemente, cansarse mucho menos.

Alfonso Aguiló.  Con la autorización de:   www.interrogantes.net


2º paso. Trabajo en equipo para contestar a cinco cuestiones

a) ¿Qué le preocupara a Susana?

b) ¿De qué les habló Susana a los hijos?

c) ¿Qué acuerdos tomaron?

d) ¿Qué causas pueden llevar al fracaso escolar?

e) ¿Cómo mejorar el estudio de nuestros hijos?


3º paso. Puesta en común del gran grupo


4º paso. Descanso de 15 minutos


5º paso. Estudio individual de la Nota técnica "Para comenzar bien el curso"    

            Orientaciones para crear un ambiente adecuado para el estudio.

            1. Partir de la experiencia del curso anterior. Conociendo las asignaturas en las que tuvo más dificultad, se puede empezar el curso prestándoles más atención con una ayuda especial y hablando con los profesores de esas áreas para prevenir los posibles fracasos iniciales. 

            2. Preparar un lugar adecuado de estudio en casa. Es importante tener un lugar fijo de estudio, porque esto facilita la ambientación y la disposición a estudiar. Cuando se trabaja cada día en una habitación distinta se hace más difícil la concentración porque la atención se dispersa por la curiosidad y por no asociar este lugar con la actividad del estudio.

        Este cuarto no debe tener ruidos que distraigan al estudiante, como la televisión, la radio, el aparato de música, el teléfono, etc. No es necesario que el lugar de estudio tenga mucho confort: puede disponer de un mobiliario mínimo como mesa, silla, estantería para libros y una lámpara. Se trata de un lugar que facilite la concentración y a la vez sea agradable para el estudiante. 

            3. Horario de estudio exigente. Es conveniente organizar el tiempo de los hijos desde que llegan del colegio hasta que se acuestan, dedicando momentos para ayudar a los padres, estudiar, convivir con la familia, cultivar algún hobby y para jugar. El tiempo de estudio debe ser respetado tanto por el alumno como por los padres y hermanos, para facilitar la concentración y evitar distracciones.

        Además de hacer los deberes es necesario estudiar o repasar las lecciones explicadas en el centro educativo y no dejar el estudio para la víspera del examen. Conviene empezar por la asignatura más difícil y hacerlo en el mejor momento, es decir, en el que estén más descansados y con más tranquilidad.

            4. Valorar el estudio. El que los padres respeten el tiempo de estudio de los hijos es una señal de que valoran las tareas de casa, de que para ellos es algo importante. Los alumnos perciben que el estudio no es cosa de niños, sino un verdadero trabajo que exige concentración, esfuerzo y constancia.

            5. Cuidar el ambiente cultura. En algunos hogares hay "clima de estudio" y en otros no. Este clima está relacionado con el ejemplo y las actitudes de los mayores. Se crea este clima cuando los padres tienen afición a la lectura, curiosidad intelectual, afán de aprender y se va formando poco a poco una biblioteca familiar.

            6. Que aprendan a estudiar. La experiencia nos dice que la mayoría de los chicos no saben estudiar con un método eficiente. Tienen que aprender a subrayar, a hacer esquemas, resúmenes, cuadros sinópticos, a tomar apuntes, a organizar los repasos y a preparar los exámenes. Este apartado requeriría una mayor extensión en un artículo posterior.

            7. Que estén motivados para el estudio. Esta actividad no sólo ha de servir para aprobar los exámenes, sino para aprender cosas nuevas e interesantes. Si falta este interés por aprender, el estudio se convierte en una mera obligación, una actividad impuesta y no una ventura de búsqueda del saber.

            8. Valorar el papel de la memoria. El uso inadecuado de la memoria es el memorismo: aprender las lecciones con las mismas palabras del libro y repetir de memoria párrafos que no se entienden. Por eso es muy importante que el alumno comprenda lo que estudia, reflexione sobre ello y memorice las ideas de la lección, que después podrá expresar con palabras distintas de las del libro. Aunque la memoria está hoy muy desprestigiada, si los chicos no la ejercitan serán incapaces de retener conocimientos y superar los exámenes.

        Para mejorar la lectura comprensiva es conveniente disponer de un diccionario a mano para averiguar el sentido correcto de las palabras que no se entienden.

            9. ¿Cuál es el papel de los padres? No se pretende que éstos sustituyan a los profesores, pero tampoco pueden desentenderse del tema de los estudios de sus hijos. Deben estar informados de las lecciones que han dado en el centro y de los deberes que deben hacer sus hijos en casa.

        Conviene aconsejar a los chicos que no se precipiten en la realización de los deberes sino, por el contrario, se tomen un tiempo necesario para pensar, afrontando las dificultades con paciencia e inteligencia, evitando el pedir ayudas innecesarias. De esta forma irán adquiriendo el hábito de la reflexión y de la fortaleza.

        Para muchos padres los fines de semana son una buena ocasión para pasear con sus hijos y preguntarles cómo van en cada asignatura y las relaciones con los profesores.

            10. Hablar con el tutor del colegio. Se aconseja que a lo largo del año los padres vayan tres veces (y más si es necesario) a entrevistarse con el tutor del hijo, para conocer tanto los aspectos académicos como su personalidad y comportamiento. Los padres pueden preguntar al tutor qué hacen sus hijos en el aula, si atienden en clase y si entienden las explicaciones.

        Finalmente, los padres y el tutor han de proponerse objetivos comunes de actuación con el chico para trabajar en la misma dirección y ser eficaces.

        Arturo Ramo García.


6º paso. Trabajo en equipo para contestar a cinco cuestiones

a) Aspectos físicos que favorecen el estudio.

b) ¿Cómo mejorar las técnicas de estudio?

c) Forma de mejorar la motivación.

d) ¿Cuál es el papel de los padres?

e) ¿Cómo mejorar el rendimientos de nuestros hijos?


7º paso. Puesta en común del gran grupo 


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