Enjoying life

Enjoying life
 By Agustín Pérez Cerrada

The old, barely original, slogan, “Stop worrying and enjoy life,” seems to be the favorite message for our government. It could be translated into “relax!, don’t you worry about the crisis, keep on spending, while I watch out for everything.” This is said rather than meant, for after looking at the growing unemployment statistics, relaxing is but a remote dream. In spite of everything, the unions’ choir also keeps repeating that there is nothing wrong, meaning “stop worrying and enjoy unemployment—if it ends you will get compensation.” Therefore, stay happy, even if jobs come to an end.

On the other hand, following this unique minister, enjoying life refers to the mere use of sex, far from the original gaudium (joy), which has a deeper content, and which is defined by the dictionary of the Royal Spanish Academy as “a sense of satisfaction at owning, remembering, or hoping for, desirable goods or things.

Of course, it depends on which desirable goods or things you hope for. If one follows the line of the messages proclaimed today—hedonistic and pleasing the senses—those goods involve sheer material immediacy. Only the self and today matter; anything else does not concern me. To take a rather real situation: if what one hopes for is an outdoor booze session, with enough libation and amid an atmosphere of permissive buddying, and then whatever may come up—this does not seem to be called enjoying life, but rather a different thing, which might not be remembered later due to the hangover. But, just in case, there is the morning-after pill. But then, of course, breaking parental authority and guidance. This way of life, eroticized by an education tinged with ideology, throws joy into a pit called abortion. Here we have a government pervading people’s conscience, setting itself up as a guide and teacher for our teenagers.

In those mouths, the enjoy-life motto adds sarcasm when it refers to an unborn human being, since its chances to live on depend on the lottery of the parents who have begotten it, and on the harassment around women in favor of abortion, instead of offering help to the future mother all the way through delivery and for some time thereafter.

The first step involved manipulating language through plays on words to describe each stage of a human being, even though a human being is one and the same from conception till natural death, whenever it may occur. Once words have been manipulated, cutting a life short has become an insignificant gesture, which remains in people’s unconscious as something just as ordinary as taking a bus. The joy of life, for everyone, is living it with coherence, and facing the future.

Original de http://indeforum.wordpress.com/


Gozar de la vida
Por Agustín Pérez Cerrada

El viejo eslogan, nada original, de “Deja de preocuparte y goza de la vida”, parece ser el mensaje preferido por nuestro gobierno. Que puede traducirse por ¡tu tranquilo!, no te preocupes de la crisis, sigue consumiendo, que yo me cuido de todo. Eso se dice, pero no se siente, ya que después de ver las estadísticas crecientes del paro, la tranquilidad es un sueño lejano. A pesar de todo, el coro de los sindicatos también repite que ¡no pasa nada!, equivalente a “deja de preocuparte y disfruta del paro, que si se acaba tendrás un subsidio”. Por tanto, felices, aun cuando fenezcan los puestos de trabajo.

En otro orden de cosas, siguiendo a la sin igual ministra, ese gozar de la vida se refiere al mero uso del sexo, muy lejos del “gaudium” original, que tiene un contenido más profundo, y que el RAE define como “sentimiento de complacencia en la posesión, recuerdo o esperanza de bienes o cosas apetecibles”.

Claro que depende de qué bienes o cosas apetecibles estés esperando. Si se sigue la línea de los mensajes que se pregonan: hedonistas y de satisfacción de los sentidos, esos bienes son de una inmediatez material absoluta. Importa el yo y el hoy, lo demás me es ajeno. Por ponernos es una situación más bien real: si lo que se espera es una sesión de botellón, con suficientes libaciones y en un ambiente de compadreo permisivo, y luego lo que venga, no parece que a eso se llame gozar de la vida, sino otra cosa, que quizá luego no se recuerde a causa de la resaca. Pero, por si acaso, ya se tiene la píldora del día siguiente. Eso si, quebrantando la autoridad y la guía de los padres. Ese modo de vivir, erotizado por una educación manchada de ideología, transforma el gozo en un pozo llamado aborto. Aquí tenemos un gobierno que invade la conciencia de las personas, que se constituye en guía y maestro de nuestros adolescentes.

En esas bocas, el ¡goza de la vida!, añade un sarcasmo cuando se refiere al ser humano no nacido, ya que las oportunidades que tiene de seguir viviendo dependen de la lotería de los padres que lo hayan engendrado, y del acoso alrededor de la mujer para que aborte, en lugar de la ayuda a la futura madre hasta el parto y un periodo posterior.

Se comenzó por la manipulación del lenguaje al hacer juegos de palabras para describir cada una de las fases del ser humano, cuando el ser humano es uno mismo desde su concepción hasta la muerte natural, cuando a cada uno le llegue. Manipuladas las palabras, segar una vida ha pasado a ser un gesto anodino, que en el inconsciente de la gente queda como algo tan ordinario como tomar el autobús. El gozo de la vida, para todos, es vivirla con coherencia, enfrentándonos a un futuro

Original de http://foroin.wordpress.com/






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