Safety and stability

Safety and stability

By Arturo Ramo García

    In a book of child psychiatry learned that an emotional issue for many children is the lack of self-confidence. And how to get to grow up safe and form a balanced personality? The author identified three fundamental pillars: the affection, stability and constancy.

    The child needs to feel loved by their parents and educators and agree with their virtues and weaknesses.

   The environmental and regulatory framework must be stable. The rules of conduct in the family can not change overnight, as the mood of the father, or if you are tired or have things gone wrong at work. The rules must be agreed by both parents and can not be changed without a good reason. This is stability.

Those operating norms must be constant, i.e., for all days alike. The boy can guess what will happen tomorrow remembering what happened yesterday and the day before. With these three things a child will have a reference framework that will give you security.

    But often are their own parents and educators who create insecure in their children through" pedagogy wobbly." It will be formulated rules of conduct for today and tomorrow are no longer valid. A teacher said that "school is where more laws are given and where they are least fulfilled." Educators, who behave like that, provoke insecurity in the learner and, indirectly, they push to them to defy with a haughty behavior, to their parents and teachers.    

    Children need loving parents, stable and consistent in its rules and decisions, that today reacting as they did yesterday and will do the same thing tomorrow and the day after. It needs to set limits with love for the sake of your child and insist on respect each other. Kids need strong parents who do not hesitate or falter, but they must know exactly what they want for themselves and their families. With such kind of educators, learners feel safe, welcome and happy.

    Sometimes we remember the visit of a relative or friend with a child unfriendly, angry, tyrannical, used to always call the attention and failing to obey when called to order. In these situations, older people do not know whether imposed or compromise to avoid a scolding that leaves more uncomfortable to the parents that the child.

    In conclusion, we could say that a boy that not find around himself a signage and demarcation reasonable and reasoned it becomes unsafe or nervous.

Original de http://indeforum.wordpress.com/

Traducido por José Molero Fernández. http://pepemolero.artelista.com/

     Instituto de Desarrollo Comunitario: http://www.idcmurcia.blogspot.com/


Seguridad y estabilidad

Por Arturo Ramo García

    En un libro de Psiquiatría infantil aprendí que un problema emocional de muchos niños es la falta de seguridad en sí mismos. ¿Y cómo conseguir que crezcan seguros y formen una personalidad equilibrada? El autor señalaba tres pilares fundamentales: la afectividad, la estabilidad y la constancia.

    El niño necesita sentirse querido por sus padres y educadores y aceptado con sus virtudes y defectos.

    El marco ambiental y normativo ha de ser estable. Las normas de conducta en la familia no pueden cambiar de un día para otro, según el estado de ánimo del padre, o si está cansado, o le han salido mal las cosas en el trabajo. Las normas han de estar consensuadas por ambos padres y no se pueden cambiar sin un motivo justificado. Esto es la estabilidad .

    Esas normas de funcionamiento han de ser constantes, es decir, para todos los días igual. El chico podrá adivinar lo que pasará mañana recordando lo que pasó ayer y anteayer. Con estos tres aspectos el chico tendrá un marco de referencia que le dará seguridad.

    Pero a menudo son los propios padres y educadores los que provocan inseguridad en sus hijos mediante una "pedagogía tambaleante". Se formulan unas reglas de conducta hoy y mañana ya no no son válidas. Un profesor decía que "la escuela es el lugar donde más leyes se dan y donde menos se cumplen". Los educadores que se comportan así provocan la inseguridad en el educando y, de forma indirecta, los empujan a desafiar con una conducta altanera a sus padres y profesores.

    Los niños necesitan padres afectivos, estables y constantes en sus reglas y decisiones; que hay reaccionen como lo hicieron ayer y lo mismo que lo harán mañana y pasado mañana. Hace falta que pongan límites con amor por el bien de su hijo y que insistan en que se respeten. Los chicos necesitan padres fuertes que no titubeen ni vacilen, sino que sepan con exactitud lo que quieren para sí mismos y para su familia. Con unos educadores así, los educandos se sienten seguros, acogidos y felices.

    A veces recordamos la visita de un familiar o un amigo con un hijo antipático, molesto y tiránico, habituado a llamar siempre la atención y a no obedecer cuando se le llama al orden. En estas situaciones, los mayores no saben si imponerse o transigir para evitar una regañina que deja más incómodos a los padres que al niño.

    Para terminar, podríamos decir que un muchacho que no encuentra a su alrededor una señalización y una demarcación razonables y razonadas, se vuelve inseguro o nervioso.

 Por Arturo Ramo García.

Original de http://foroin.wordpress.com/






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