Who send in marriage?

Who send in marriage?

By Roberto Grao

         Several years ago, talking to a good friend, told me in a moment of the conversation:
-"You know well that a company should not have dual command, ie that two equal persons give order in  it, because the criterion of a can prevail over the other, in case of discrepancy, otherwise very common in human relations. If conflict arises, the company is paralyzes, so this is a danger to life and competitiveness of the company .. Well, I have serious doubts about which of the two, husband or wife,  must send in marriage, to avoid this dangerous duality of command in the government of every marriage, as a company of two people, but with special features. You, what do you think? Who should send in marriage?    

"We ought to first determine what kinds of marriage are talking about, I answered him, if it is between two believers or between unbelievers or only one of them. As this would take us very far, I am going to confine myself  to the three real possibilities that can occur between husband and wife:

1) That the husband sends more, ie having the last word to any dispute or any dispute between them, especially on the most transcendent.
2) That sends more women, it is that she almost always impose their views, not on petty matters or minor that occur every day in family life but also the most important, such as the home or place of residence, education of children, etc.
 3) That both send alike in everything and try to reach specific agreements avoid that one personality take over the other. Let us briefly discuss the three cases may occur normally, without considering the extreme cases of physical or psychological abuse of any of them.
         1) It is a case that occurs frequently, the husband has the final say on major issues-in case of disagreement- and woman orders things women in matters of lesser importance, without prejudice to provide input on all issues that arise between them. Many marriages work this way and usually understand themselves fairly well.    

     2) It is a bad approach, because the woman comes to take on a role that does not belong, always imposing his will, and so annulled to the husband who becomes what is called a "wimp." The man must be a man and head of the marriage and that's what I tend to like a married woman.         

3) It is a common case that can work reasonably well, if there is a strong mutual understanding between husband and wife without any of the two want assume a role of excessive domain.

 "I think your approach is pretty well, but would have to go into details, ie, to further develop each of the cases to clarify further the pros and cons of each. However, concerning the second case I think is the less acceptable or even rejected, I'll tell you a case that a friend told me some time ago. The woman began to send in all matters of marriage and her husband let to do her as she pleased, over time, the woman tried to order the lives and futures of their children fully, husband accepted, and accepted all that she decided without consulting him, with the time, the husband at any given time, was forced to leave the family home by imposing of her wife. He had to seek shelter and live in the house other children married. The husband felt them ashamed to confess why he had left the family home, i.e., who had been expelled from it by his own wife, because it bothered him to realize his plans. He had become what you say, a "wimp" a man without criteria nor determination

 ""Actually, the husband can never accept that woman was imposed in all matters of family relations, because this situation will lead to a person submissive and dominated.  Neither the woman must accept the annulment of her own personality by her husband so I think it's best to take one of two approaches to keep things going reasonably well. Neither the woman must accept the annulment of her personality by her husband; so I think the best is to take one of two approaches to keep things reasonably well.      

  "Thank you dear friend, for your clarification about the relationships that continually arise in marriages and often so difficult to resolve and to manage properly, to maintain the good spirit and good relations between the spouses.

Original de http://indeforum.wordpress.com/

Traducido por José Molero Fernández. http://pepemolero.artelista.com/

     Instituto de Desarrollo Comunitario: http://www.idcmurcia.blogspot.com/


¿Quién manda en el matrimonio?

    Por Roberto Grao

    Hace ya algunos años, hablando con un buen amigo, me comentó en un momento de la conversación:

    -Tú sabes bien como empresario que eres, que en una empresa no puede ni debe haber dualidad de mando, es decir, que dos personas manden por igual en ella sin que el criterio de una pueda prevalecer sobre el de la otra, ya que, en caso de discrepancia, por lo demás muy corriente en las relaciones humanas, surge el conflicto y la empresa se paraliza por imposibilidad de adoptar una decisión concreta ante cualquier asunto, con lo que esto supone de peligroso para la vida y la competitividad de la empresa. Pues bien, yo tengo serias dudas acerca de quién de los dos, marido o mujer, debe mandar en el matrimonio, para evitar esa peligrosa dualidad de mando en el gobierno de cada matrimonio, como empresa de dos personas que es, aunque con peculiares características. Tú, ¿que piensas? ¿Quién debe mandar en el matrimonio?

    -Habría que determinar primero de qué clase de matrimonio estamos hablando, -le contesté- si es el contraído entre creyentes o entre no creyentes o sólo es creyente uno de los dos. También sería oportuno discernir cuáles son las creencias y prácticas religiosas de cada uno de ellos, su grado de cultura respectiva y su nivel de capacidad intelectual; no obstante, como el análisis y consideración de la distinta personalidad de cada uno de los contrayentes nos llevaría muy lejos, voy a ceñirme a las tres posibilidades reales que pueden darse entre marido y mujer:

    1) que mande más el marido, es decir, que tenga la última palabra ante cualquier discrepancia o cualquier controversia entre ambos, especialmente en los asuntos más trascendentes.

    2) Que mande más la mujer, es decir que imponga ésta casi siempre sus criterios, no ya en los asuntos menudos o de menor importancia que se dan todos los días en la vida familiar, sino también en los más importantes, como pueden ser la vivienda o lugar de residencia, la educación de los hijos, etc.

    3) Que manden los dos por igual en todo y traten de llegar a adoptar acuerdos puntuales sin que ninguna de las dos personalidades prevalezca sobre la otra. Vamos a analizar brevemente los tres casos que pueden darse ordinariamente, sin considerar los casos extremos de maltrato físico o psicológico de cualquiera de ellos.

    1) Es un caso que se da frecuentemente, el marido tiene la última palabra en los temas más importantes –en caso de discrepancia claro- y la mujer ordena las cosas en los asuntos de menor trascendencia, sin perjuicio de aportar su opinión en todos los temas que se suscitan entre ellos. Muchos matrimonios funcionan de este modo y suelen entenderse bastante bien.

    2) Es un mal planteamiento, porque la mujer llega a asumir un papel que no le corresponde, imponiendo siempre su voluntad y anulando la del marido que se convierte en lo que llamamos un "calzonazos". El hombre debe ser hombre y cabeza del matrimonio y eso es lo que suele gustar a la mujer casada.

    3) También es un caso frecuente que puede funcionar aceptablemente bien, si existe una gran comprensión mutua entre marido y mujer, y sin que ninguno de los dos se arrogue un papel de imposición o dominio excesivo.

    -Me parece bastante bien tu planteamiento, aunque habría que descender a detalles, es decir, desarrollar más cada uno de los casos para clarificar en mayor medida los pros y los contras de cada uno de ellos. No obstante, a propósito del segundo caso que me parece el menos aceptable o incluso rechazable, te voy a contar un caso que me contó un amigo hace de esto ya bastante tiempo. La mujer comenzó a mandar en todos los asuntos del matrimonio y el marido la dejaba hacer a su antojo; pues bien, pasado el tiempo, la mujer quiso ordenar la vida y el futuro de sus hijos plenamente, sin intervención de aquél, el marido lo aceptó, como aceptaba todo lo que ella decidía sin consultarle a él para nada y, pasado el tiempo, en un momento determinado, se vio obligado a abandonar el domicilio familiar por imposición de ella, teniendo que buscar refugio para vivir, en casa de los otros hijos que tenían que se habían casado, dándole vergüenza de confesarles a éstos por qué se había ido del domicilio familiar, es decir, que había sido expulsado del mismo por su propia mujer, porque le estorbaba para realizar sus planes. Se había convertido en lo que tú has dicho, en un "calzonazos" un marido sin criterio ni voluntad propia ante su esposa.

    -Efectivamente, nunca el marido puede aceptar que la mujer se imponga por completo en todos los asuntos de las relaciones familiares, porque desembocará en esa situación impropia de su función y personalidad en la familia, propia de una persona sumisa y dominada. El hecho que me has contado lo demuestra. Tampoco la mujer debe aceptar la anulación de su personalidad ante su marido; por eso pienso que lo mejor es adoptar uno de los otros dos planteamientos para que las cosas marchen aceptablemente bien.

    -Muchas gracias querido amigo, por tu sencilla exposición de los hechos ante las relaciones que se suscitan continuamente en los matrimonios y que suelen ser tan difíciles de resolver y encauzar debidamente, para mantener el buen talante y la buena convivencia entre los esposos; me has aclarado bastante la complicada problemática que ocurre en esas relaciones.

Original de http://foroin.wordpress.com/





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