Sower of hatred

Sower of hatred
 By Roberto Grao Gracia

Once again it is a pity to see how the Jesus Christ’s Church and its head (Pope Benedict XVI) are being attacked due to the pedophile scandals perpetrated by some Catholic priests in Ireland and the United States. The problem is that if those who attack so furious were uneducated and ignorant people, it might be thought that they do it by mistake. However, the culture, intellectual level and number of people and media that are taking advantage of this unfortunate circumstance that the Church and the Holy Father deplore and act appropriately, leads us to infer that it was part of a campaign as many others that have occurred throughout history to slander, malign and tarnish the Catholic Church and also the figure of Benedict XVI.

We can criticize that some bishops have not acted quickly when they became aware of facts since they must separate pederast priests and gays from the exercise of their ministry. They must bring them before the civil authority and compensate as far as possible the serious damage caused to the victims, in this case innocent children placed in the custody of these unworthy clerics. But we can not, or better said we should not use these unfortunate events to disqualify the Pope and the whole Church before public opinion sowing hatred toward them because it is unfair and denotes bad intent. Least if we know that these priests represents a tiny fraction of all people who have received a mission of charity, faith and good doctrine so different to facts alleged and all faithful Christians who deeply regret what happened and pray for the holiness of priests and bishops so events like these do not occur.

Indeed, these are acts in bad faith that deserve the adjective before mentioned and even if they are not a novelty in the future of the societies where the Church is present, Catholics must not ignore them, not only because the silence is consent but also because we must defend the honor of the Holy Father and the Church as a whole.

Let's see the enigmatic statement of a militant secularist: "The entity of the dissemination of the sexual abuse of children by priests undermines the same legitimacy of the Catholic Church as a guarantor of children education." The term entity means that a significant amount of priests have been incurred in such abuses, which, in addition of not giving any proof, it is absolutely false, since they will probably not arrive to 0.1 % of all the priests of the Catholic Church in the world.

The problem is that hatred is often diffusive, especially when it affects people with a particular ideology generally left-wing people and when it is linked to atheism, especially when this is not conformist but militant. But it also happens that this hatred disguises in good faith to seduce naive people with lies, statistics and manipulated surveys. This is the evil hypocrisy that camouflage as good to convince or deceive consciences of ignorant and numb people who reject concerns, problems and manipulations without any critical spirit toward evil, when these do not affect them directly.

   Original de http://indeforum.wordpress.com/


Sembradores de odios
Por Roberto Grao Gracia

         Causa dolor y pena comprobar cómo una vez más se está atacando a la Iglesia de Jesucristo y a su cabeza visible, el Papa Benedicto XVI, con motivo de los escándalos de pederastia cometidos por algunos sacerdotes católicos de Irlanda y Estados Unidos. Sucede que, si fueran unos pocos personajes incultos e ignorantes, los que atacan de modo tan furibundo, podría pensarse que lo hacen equivocadamente, pero la cultura, el nivel intelectual y el número de personas y medios de comunicación que se están aprovechando de esta desgraciada circunstancia que la Iglesia y el Santo Padre son los primeros en lamentar y actuar adecuadamente, lleva a inferir que se trata de una campaña como otras muchas ocurridas a lo largo de la historia, para calumniar, difamar y mancillar a la Iglesia católica y, hoy también, a la figura de Benedicto XVI.

         Porque se puede criticar que algunos obispos no hayan actuado con la rapidez debida cuando tuvieron conocimiento de los hechos, separando del ejercicio de su ministerio a los sacerdotes pederastas y homosexuales,  poniéndolos a disposición de la autoridad civil, y resarciendo en lo posible el gravísimo daño causado a las víctimas, en este caso niños inocentes puestos bajo la custodia de esos clérigos indignos. Pero lo que no se puede, o mejor dicho, no se debe, porque es radicalmente injusto y denota mala intencionalidad, es aprovechar la ocasión de esos lamentables hechos para descalificar al Papa y a toda la Iglesia ante la opinión pública sembrando el odio hacia ellos, sabiendo que esos sacerdotes representan una ínfima parte del total de personas que han recibido una misión de caridad, de fe y de buena doctrina tan contraria a los hechos denunciados, y no digamos de la totalidad de los fieles cristianos que lamentamos profundamente lo ocurrido y procuramos rezar por la santidad de los sacerdotes y obispos, para que sucesos como estos no ocurran.

         Efectivamente, son actuaciones de mala fe que merecen el calificativo que expreso al principio de este escrito sin paliativos y que, aunque no sean una novedad en el devenir de las sociedades donde la Iglesia está presente, los católicos no debemos pasar por alto, por aquello de que, el que calla otorga y también por defender la honorabilidad del Santo Padre y de la misma Iglesia en su conjunto.

         Veamos la sibilina afirmación de una laicista militante: “La entidad de la difusión del abuso sexual de niños por parte de sacerdotes socava la misma legitimidad de la Iglesia católica como garante de la educación de los pequeños”. Con el término entidad, se quiere significar que una importante cantidad de sacerdotes hayan incurrido en esos abusos, lo cual, además de no aportar ninguna prueba, es falso de toda falsedad, ya que seguramente no llegan ni al 0,1 % de todos los sacerdotes de la Iglesia Católica en el mundo.

         Sucede que el odio suele ser difusivo, sobre todo cuando afecta a un colectivo de personas con una ideología determinada generalmente de izquierdas y está ligado al ateismo, especialmente cuando éste no es conformista sino militante. Pero también ocurre que ese odio se reviste de aparente buena fe para seducir a las personas ingenuas e incautas, con mentiras, estadísticas y encuestas manipuladas; es la hipocresía del mal, que se disfraza de bien para convencer o engañar a las conciencias de ciudadanos ignorantes y adormecidos, que rechazan las preocupaciones, los problemas y las manipulaciones que aparecen alrededor suyo sin ningún espíritu crítico hacia el mal, cuando éste no les afecta directamente.         

Original de http://foroin.wordpress.com/






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