Following Fisherman's Steps

Following Fisherman's Steps
 By Agustín Pérez Cerrada

April 19 marks the fifth anniversary that Cardinal Joseph Ratzinger became Pope Benedict XVI. That was the day that the Holy Spirit, through the choice of the College of Cardinals, elected a successor to John Paul II. For the last 5 years his white hair and his smiling and lovely face fill the screens and the media worldwide.

Pope Benedict XVI was born on April 16, 1927. He takes possession of the chair of Saint Peter, succeeding to saint and assumes his new task with full provision of service to God and to the world. He renounces a retirement devoted to his dream of writing books on theology in order to takes the helm of a ship that for centuries goes through tempestuous seas, but always with a true course. He assumes his mission without being charmed by the siren songs of an adaptation to the times in which we live; a world in which some people have lost the tradition orientation to be influenced by the first novelty that occurs to anyone; a world in which some people, with the initial plan to bring God to the world, have become mundane.

Cardinal Ratzinger gives a long service to the Church, as theologian and university professor, as a parish priest and then as Archbishop or as Cardinal, collaborating in tasks not always easy. At the beginning of his pontificate he presented us the "Compendium of the Catechism of the Catholic Church", a faithful and reliable synthesis that contains, in a concise form, all the essential and fundamental elements of the faith of the Church. In this way, this is a sort of "vademecum" through which believers or non-believers can see the entire panorama of the Catholic faith.

With a profound knowledge of theology, apostolic Tradition and Holy Fathers, he is dealing with the great themes of modernity and he is solving them. With the experience of the lack of follow-up of those who would have to be strong in the faith, those who digress instead of speaking about God, knowing that the renunciation to the truth leads to the dictatorship of the arbitrariness, he shows us a safe course. Thus, concerned for giving us the gift of faith, he has presented us encyclicals on central themes of the catholic faith: Christian love, hope as salvation, or the integral human development in charity and in truth. Also, he has shown us other texts that offer an open world to hope; perhaps they are little read and preached in catechesis.

Due to the widespread loss of traditional values, he points out that "a dictatorship of relativism that does not recognize anything as definitive and that leaves as last measure only the self and its desires" is currently taking shape.

Years later he wrote: "The future of the Church will only depend on the force of those who have deep roots and lives the fullness of their pure faith. It will not depend of those who make only recipes. It will not depend of those who choose the most comfortable way. It will not depend of those who evade the passion of faith and declare false and exceeded everything that requires the effort of man. The future of the Church is always marked by saints. That means people that understand more than empty words that are in vogue. "

Community of faith and values, every pope needs the help of the faithful of the Church. Established thoughts and lives, one billion of Catholics would have to be enough in order to Benedict XVI will not arrive battles-abortion, euthanasia, celibacy, etc. - which the Catholic faithful would have to fight, too gutless to express what we believe.

    Original de http://indeforum.wordpress.com/


Siguiendo los pasos del pescador
Por Agustín Pérez Cerrada

Cinco años se cumplen el día 19 de abril de aquel otro en que el Cardenal Joseph Ratzinger se trasformó en Benedicto XVI; en que el Espíritu Santo, a través de la elección del Colegio de Cardenales, eligió un sucesor al recordado Juan Pablo II. Cinco años en que su blanquísimo cabello, y su gesto sonriente y acogedor llenan las pantallas y los medios de comunicación del mundo entero.

Nacido el 16 de abril de 1927, Benedicto XVI llega a la cátedra de Pedro sucediendo a un santo y asume su nueva tarea con plena disposición de servicio a Dios y al mundo, renunciando a una jubilación dedicada a su sueño de escribir libros de teología, para empuñar el timón de una nave que desde hace siglos atraviesa mares procelosos, pero siempre con un rumbo cierto. Asume su magistratura sin dejarse hechizar por los cantos de sirena de una adaptación a los tiempos que vivimos; en un mundo en que muchos han perdido la orientación de la Tradición, para dejarse llevar por la primera novedad que se le ocurre a cualquiera; en que algunos con la inicial pretensión de llevar a Dios al mundo, se han mundanizado.

El cardenal Ratzinger aporta un largo servicio a la Iglesia, como teólogo y profesor universitario, como párroco y luego como Arzobispo o como Cardenal, colaborando en tareas no siempre fáciles. En el inicio de su pontificado nos presentó el “Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica”, una síntesis fiel y segura que contiene, de modo conciso, todos los elementos esenciales y fundamentales de la fe de la Iglesia, de manera tal que constituye, una especie de “vademécum”, a través del cual las personas, creyentes o no, pueden abarcar con una sola mirada de conjunto el panorama completo de la fe católica.

Con un profundo conocimiento de la Teología, de la Tradición apostólica y de los Santos Padres, está tratando los grandes temas de la Modernidad y dando respuesta a ellos. Con la experiencia de la falta de seguimiento de algunos de aquellos que tendrían que ser fuertes en la fe, que divagan en lugar de hablar a los hombres de Dios; sabiendo que la renuncia a la verdad conduce a la dictadura de la arbitrariedad, nos marca un rumbo seguro. Así, preocupado por dar a todos el don de la fe, en estos años nos ha presentado encíclicas sobre temas centrales de la fe católica: el amor cristiano, la esperanza como salvación, o el desarrollo humano integral en la caridad y en la verdad, además de otros muchos textos que ofrecen un mundo abierto a la esperanza; quizá poco leídos y predicados en la catequesis.

Preocupado por la pérdida generalizada de los valores tradicionales, señala que actualmente está tomando forma “una dictadura del relativismo que no reconoce nada como definitivo y que deja como última medida solo el propio yo y sus deseos”.

Hace años escribió: "El futuro de la Iglesia solo puede venir y solo vendrá de la fuerza de aquellos que tienen raíces profundas y que viven la plenitud pura de su fe. No vendrá de aquellos que hacen solo recetas. No vendrá de aquellos que solo eligen el camino más cómodo. De los que esquivan la pasión de la fe y declaran falso y superado todo aquello que exige el esfuerzo del hombre, que le cuesta superarse y que exige que se dé a sí mismo. El futuro de la Iglesia está marcado, siempre, por los santos. Por personas, pues, que captan más que las solas frases huecas que están de moda".

    Comunidad de fe y de valores, todo Papa necesita de la ayuda de los fieles de la Iglesia. Enraizados pensamiento y vida, mil millones de católicos tendrían que ser suficientes para que a Benedicto XVI no le llegaran batallas —aborto, eutanasia, celibato, etc.— que tendríamos que librar los fieles católicos, excesivamente timoratos para manifestar aquello en lo que creemos.

Original de http://foroin.wordpress.com/














 Página principal

 Inglés

 Arriba

 




| Formación: La transfiguraciónOtros: Vida de Jesús pequeños |

®Arturo Ramo García.-Registro de Propiedad Intelectual de Teruel nº 141, de 29-IX-1999
Plaza Playa de Aro, 3, 1º DO 44002-TERUEL