Childhood Obesity Prevention - Part 3

Childhood Obesity Prevention - Part 3

By Guilmo Barrio

      I imagine that you have read our two previous issues, where I begun this series of articles related to the Childhood Obesity Prevention, informing you about this national epidemic situation, that it does not discriminate, reason why I have been presenting them in both languages, English and Spanish, to have the knowledge and be able to do something about it.

      Today, starting the New Year 2004, and continuing with this series, I need to tell you that the Massachusetts Public Health Association (MPHA), has an office in the Merrimack Valley, where you can get information on how to get involved, to assist in the solution of this disease, that is causing a serious alarm at all levels of our society, especially if you are parents of children attending elementary or middle schools from this region.

      The trend in Massachusetts schools is toward decreasing time to physical activity, recess and lunch, in an effort to meet the new Student Learning Time Regulations.  It is unfortunate that steps to improve education have set academic courses against healthful physical activity.  High school physical education, in particular, has diminished significantly following the elimination in 1996 of mandates dictating a minimum number of hours yearly to be spent on physical education instruction.

      As many as 37% of Massachusetts high school students are not engaging in the recommended levels of weekly physical activity; 40% of the students not enrolled in physical education classes are members of minority groups, compared with 25% of white students. From 80% that participated in physical education classes in 1993, ten years later, only 61% do it.

      Besides the school environment, lack of exercise is also a matter of the home environment due to: increased TV-watching, computer and video games usage.  Children average 3 hours per day of TV watching.  Also a lack of safe, affordable community physical activity resources, especially in urban areas, are part of the problem, as well as a lack of good role modeling due to decreasing activity levels in adults.

      In an effort to learn more about children’s access to foods of low nutritional value and exercise opportunities in the state’s public schools, the Massachusetts Public Health Association (MPHA), with support from Blue Cross/Blue Shield, surveyed elementary, middle, and high schools, sending questionnaires to the school nurses at 1,798 schools, of which, 56% of them responded, or 1,004 schools.

      Results show that many students in Massachusetts public schools have regular access to unhealthy food and beverage vending machines during school hours.  Most contain sodas and high-sugar fruit drinks. The majority of schools with food vending machines report that more than 3/4 of the selections would be considered unhealthy, with high fat and high sugar. These machines are utilized by students instead of food provided by the school, and milk is replaced by sodas.

      Federal Law 7CFR 21.11 Competitive Food Service states: “(B) State agencies and school food authorities shall establish such rules or regulations as are necessary to control the sale of foods in competition with lunches served under the USDA breakfast and lunch program. Such regulations shall prohibit the sale of foods of minimal nutritional value in the food service areas during the lunch periods…” 

        Despite the fact that the federal law requires the state to enact regulations to prohibit the sale of junk foods during lunch periods, Massachusetts does not currently have any regulations governing such “competitive foods” sold in schools. Also, there is not a restriction on the sale of candy bars, potato chips and carbonated drinks during lunch periods.

      I will continue in the next issue of Rumbo, this series of articles, of which many readers are already identifying themselves, because the problem has touched their lives somehow.  If you are parents of children attending elementary or middle schools, and you want to be part of the solution, call me at (978) 328-2705 at any time.

       Guilmo Barrio writes about his personal opinion and it doesn't reflect the opinion of this publication.


Prevención de la Obesidad Infantil - Parte 3 

Por Guilmo Barrio

      Me imagino que habrán leído las dos ediciones anteriores, donde inicié esta serie de artículos relacionados con la Prevención de la Obesidad Infantil, donde les he estado informando sobre esta epidemia nacional, en forma bilingüe debido a que esta situación actual no discrimina y ambas comunidades, la de habla inglesa y la latina deben tener pleno conocimiento sobre este mal que nos aqueja, para poder combatirlo.

      Hoy, comenzando un nuevo año, el cual les deseo que sea muy saludable para ustedes, con la prosperidad que cada uno de nuestros lectores se merece. Continuando con esta serie, debo señalarles que la Asociación de Salud Pública de Massachusetts, tiene una oficina en el Valle de Merrimack, donde ustedes pueden obtener información sobre cómo envolverse para asistir en la solución de esta enfermedad que está causando una gran alarma en todos los sectores de nuestra sociedad, especialmente si usted es padre o madre de un estudiante matriculado en el sistema de escuelas públicas de esta región, ya sea en una escuela elemental o de enseñanza media.

      La tendencia de las escuelas en Massachusetts va hacia una disminución del tiempo dedicado a las actividades físicas, también a tener menos recreos entre clases, y a un almuerzo más reducido, en un esfuerzo de poder reunir los nuevos Reglamentos del Tiempo de Aprendizaje Estudiantil.  Esto es muy desafortunado, porque los pasos para mejorar la educación han creado cursos académicos contrarios a una actividad física saludable.  La educación física, particularmente en las escuelas superiores, ha disminuido en forma muy significativa, siguiendo el mandato en 1996 que dicta un número de horas mínimas al año dedicadas a la instrucción de educación física.

      El 37% de los estudiantes de las escuelas superiores de Massachusetts no están participando en los niveles recomendados semanalmente de actividades físicas; el 40% de los estudiantes no enrolados en las clases de educación física son de origen minoritario, en comparación con el 25% del estudiantado anglosajón.  Del 80% que participaba en estas clases en 1993, diez años más tarde, solamente el 61% lo hace.

      Aparte del ambiente escolar, la falta de ejercicios también envuelve el ambiente hogareño, donde se ha aumentado las horas de estar frente al televisor y el uso de las computadoras con juegos de videos. El promedio de horas diarias que usan los niños frente a la televisión es de 3 horas.  Además, la falta de recursos comunitarios donde desarrollar actividades físicas que estén al alcance de las familias radicadas en áreas urbanas, y la poca seguridad envuelta, también influyen mucho; como lo es la falta de  buenos modelos por parte de los adultos que practiquen ejercicios físicos, que también ha disminuido considerablemente.

      En un esfuerzo para aprender más sobre el acceso de los niños a los alimentos de bajo valor nutritivo y a las oportunidades de hacer ejercicios en las escuelas públicas de este estado, la Asociación de Salud Pública de Massachusetts (MPHA), con el apoyo de la compañía Blue Cross/Blue Shield de Massachusetts, condujo una encuesta en todas las escuelas públicas elementales, de enseñanza media y superiores del estado, enviando los cuestionarios a las enfermeras escolares de 1,798 escuelas, de las cuales 1,004 respondieron, es decir el 56% de ellas.

      Uno de los resultados de la encuesta indicó que muchos de los estudiantes en las escuelas públicas de Massachusetts, tienen un acceso regular a comida no saludable y a bebidas refrescantes expendidas en máquinas de autoservicio durante las horas escolares.  La amplia mayoría de los refrescos contienen soda y un muy alto porcentaje de azúcar con sabores de fruta agregado. La mayoría de las escuelas que cuentan con máquinas de autoservicio reportaron que más de las tres cuartas partes de las selecciones ofrecidas en las máquinas se pueden considerar como “no saludables”, es decir, con un alto porcentaje de grasa o con demasiado azúcar en su contenido.  Estas están siendo utilizadas por los estudiantes en vez de las comidas ofrecidas por las escuelas; además, los estudiantes están reemplazando la leche por las sodas.

      La Ley Federal 7CFR 210.11 sobre los Servicios de Alimentos Competitivos en las escuelas públicas indica: “Las agencias estatales y las autoridades de alimentos escolares deberán establecer los reglamentos .que sean necesarios para controlar la venta de comidas que compitan con los almuerzos servidos bajo los programas federales de almuerzos y desayunos escolares. Esos reglamentos deberán prohibir la venta de alimentos que contengan un mínimo valor nutritivo durante los períodos de almuerzo”.

      A pesar de que esta ley requiere la prohibición de la venta de alimentos no saludables, el estado de Massachusetts no cuenta con ningún reglamento que gobierne tales comidas competitivas actualmente en venta en las escuelas.  Tampoco existe una restricción sobre la venta de barras de dulces, bolsas de papitas o de bebidas carbonatadas lo que significa que los estudiantes están constantemente expuestos a una mala nutrición.

      Continuaremos en nuestra próxima edición esta serie, que muchos de nuestros lectores ya están identificándose con el problema.  Si usted es padre de familia de estudiantes en escuelas elementales y de enseñanza media, y desea formar parte de la solución, me puede llamar al (978) 328-2705 en cualquier momento, los 7 días de la semana.  Que este nuevo año 2004 sea de mucho desarrollo para ustedes, tanto en lo personal como en lo profesional, son los sinceros deseos de su colaborador y amigo.   ¡Hasta la próxima!

     Guilmo Barrio escribe sobre su opinión personal y no refleja la opinión de esta publicación.

Con la autorización de:  www.rumbonews.com






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