Childhood obesity prevention - Part 2

Childhood obesity prevention, Part 2

By Guilmo Barrio

      We started this series of bilingual articles in our previous issue, to provide communities, Hispanic and non-Hispanic, the best way to understand and to be part of the solution, as presented by Massachusetts Public Health Association with offices in the Merrimack Valley area, of this epidemic known as The Obesity in America.

      Continuing with the second part, I can tell you that a recent report published by the American Dietetic Association (ADA), emphasizes the importance of a healthy balanced diet for children, as well as their participation in regular physical activity, to promote optimal physical and cognitive development, attain a healthy weight and reduce the risk of chronic disease.  Yet, studies have shown that U.S. children and adolescents consume only two and a half servings of fruits and vegetables daily, far short of the recommended daily consumption of five fruits and vegetables.  And because restaurants are offering larger and larger portion sizes, and people are eating out more often, they are getting bigger portions of unhealthy foods.

      In Massachusetts, only 14% of adolescents met the dietary guidelines for fruits and vegetables, down from the 21% in 1999.  Unfortunately, there is a paucity of statewide surveillance systems tracking trends in the nutrition, growth and physical activity status of children, especially in the elementary years.  Without this information, it is difficult to know how and where to target our efforts at preventing obesity in children.

      Another disturbing trend is that U.S. adolescents are consuming more drinks that are high in sugar and low in nutritional value, called “liquid candy” by the Center for Science in the Public Interest.  A study published in the journal Lancet, conducted by Children’s Hospital-Boston and Harvard School of Public Health found that increased consumption of sugar-sweetened beverages promotes childhood obesity.  Soft drink companies market aggressively to children, and are now targeting schools, offering financial incentives for exclusive pouring rights.

      Soda and juice drinks that contain 90% sugar, are quickly replacing milk and other calcium-rich beverages.  Calcium is essential to bone growth and strength, and is especially needed during adolescence when most bone mass development occurs.  Low calcium consumption increases the likelihood of developing osteoporosis, bone fractures and dental caries.

      Girls and certain minority populations appear to be particularly vulnerable.  By a biological mechanism still under investigation, the consumption of carbonated beverages by teenage girls seems to increase their risk of bone fractures threefold over teenage girls who don’t consume them.  Asian, African-American and Hispanic youth are also at risk of osteoporosis because of higher rates of lactose intolerance.  This means, efforts must also focus on making non-dairy, calcium-fortified, healthful drinks available to those children who are lactose-intolerant.

      In relation to those physically inactive persons, the Surgeon General recommends in his report that people of all ages should participate in moderate daily physical activity.  The benefits of physical activity can include an increased muscle and bone strength, a decrease of body fat, improved weight control, an enhanced psychological well-being and reduction in the symptoms of depression and anxiety, improving the person’s intellectual performance.

      Doctor John J. Ratey, clinical associate professor of Psychiatry at Harvard Medical School, stresses the importance of activity to brain development and function.  According to him: “It’s helpful to think of the brain as a muscle.  One of the best ways to maximize the brain is through exercise and movements”.

      The Surgeon General’s report showed that nearly 50% of American youths aged 12 to 21 years are not vigorously active on a regular basis.  Participation in all types of physical activity declines remarkably as age or grade in school increases.  Most states’ public schools don’t fulfill the widely dispersed physical education recommendations, requiring daily physical education for all students in kindergarten through 12th grade.

      We will continue, in our next issue of Rumbo, this important subject related to childhood obesity prevention.  Don’t miss it!

    Guilmo Barrio writes about his personal opinion and it doesn't reflect the opinion of this publication.


Prevención de la obesidad infantil, Parte 2

Por Guilmo Barrio

      En la edición anterior iniciamos esta serie de artículos en forma bilingüe, para que ambas comunidades, la inglesa y la de habla hispana, puedan analizar la mejor manera de formar parte de la solución del flagelo social que nos invade: La Obesidad, como lo está proponiendo la Asociación de Salud Pública de Massachusetts, con oficina en el Valle del Río Merrimack.

      Continuando con esta segunda parte, les puedo indicar que en un reporte recientemente publicado por la Asociación Dietética Americana (ADA), se enfatiza la importancia de una dieta saludablemente balanceada para los niños, al mismo tiempo de hacerlos participar regularmente en actividades físicas, para promover un desarrollo físico en forma óptima para que tengan un peso saludable y que reduzca los riesgos de enfermedades crónicas.  A pesar de esto, también hay estudios que demuestran que tanto los niños como los adolescentes en los Estados Unidos consumen solamente dos porciones de frutas y verduras diariamente, mucho menos del consumo que se recomienda que equivale a cinco porciones diarias.  Peor aún si van a un restaurante, donde se les ofrecen porciones mucho más grandes, ya que la gente come fuera de sus casas con más frecuencia y están consumiendo porciones más grandes de comidas no saludables.

      En Massachusetts, solamente el 14% de los adolescentes reúnen sus guías dietéticas relacionadas con las frutas y las verduras, lo que ha disminuido de un 21% en 1999.  Desafortunadamente, hay una pausa en el sistema de vigilancia estatal que supervisa las tendencias en la nutrición, el crecimiento y las actividades físicas de los niños, especialmente durante los años que permanecen en una escuela elemental.  Sin esta información, es muy difícil saber cómo y cuándo contrarrestar los esfuerzos de prevención de la obesidad infantil.

      Otra tendencia muy preocupante es que los adolescentes en los Estados Unidos están consumiendo más refrescos muy altos en azúcar y muy bajos en valores nutricionales, llamados “caramelos líquidos” por el Centro de Ciencias en el Interés Público.  Un estudio publicado recientemente en el periódico Lancet, y que fue conducido por el Hospital Infantil de Boston y la Escuela de Salud Pública de Harvard, encontró que el aumento del consumo de las bebidas gaseosas y azucaradas promueve la obesidad infantil.  Las compañías fabricantes de refrescos se dirigen agresivamente al mercado infantil y ahora están dirigiendo su mercado hacia las escuelas, ofreciendo incentivos financieros, o pagando algunos programas escolares, con el fin de obtener los derechos exclusivos de vender sus productos en esas escuelas.

      Los refrescos y los jugos, que contienen un 90% de azúcar, están reemplazando rápidamente a la leche y a otras bebidas ricas en calcio. El calcio es esencial para el crecimiento y la fortaleza de los huesos, y es especialmente necesitado durante los años de la adolescencia, cuando ocurre el desarrollo casi total de la masa ósea en el organismo. El consumo bajo en calcio aumenta las posibilidades de desarrollar osteoporosis, la fractura de los huesos y las caries dentales.

      Las niñas y ciertas poblaciones minoritarias son las más vulnerables.  Debido a un mecanismo biológico, todavía bajo investigación, el consumo por las niñas adolescentes de bebidas carbonatadas, les aumenta tres veces más el riesgo de tener fracturas en los huesos, sobre las adolescentes que no las consumen.  Los jóvenes de las comunidades asiática, afro-americana y latina también sufren de un alto riesgo de padecer de osteoporosis, debido al alto porcentaje de la intolerancia hacia los productos lácteos en esas comunidades.  Esto significa que los esfuerzos deben colocarse en la fabricación de bebidas que no contengan leche, pero que estén fortificadas con calcio, y que estén disponibles para aquellos niños y jóvenes que padezcan de una intolerancia hacia los productos lácteos.

      Con relación a las personas físicamente inactivas, en un reporte del Cirujano General de la Nación, se les recomienda que toda persona, sin importar la edad, debieran participar en actividades diarias físicamente moderadas.  Los beneficios de estas actividades pueden incluir el aumento en la fortaleza de los músculos y de los huesos, como también una disminución de las grasas, un mejoramiento en el control del peso, además de intensificar un bienestar psicológico y una reducción en los síntomas de depresión y la ansiedad, mejorando el trabajo intelectual de la persona.

      El Dr. John J. Ratey, un asociado clínico y profesor de Psiquiatría de la Escuela de Medicina de Harvard, señala la importancia de la actividad dirigida al desarrollo y función del cerebro, nos dice: “Es de mucha ayuda pensar en el cerebro como un músculo. Una de las mejores formas de maximizar el cerebro es a través de ejercicios y movimientos”.

      En el reporte del Cirujano General del país se demuestra que cerca de la mitad de los jóvenes de esta nación en edades entre los 12 y los 21 años no están vigorosamente activos en forma regular.  La participación en todo tipo de actividad física va disminuyendo increíblemente a medida que la edad y los grados escolares van aumentando.  La mayoría de las escuelas públicas del Estado de Massachusetts no cumplen con los ampliamente dispersos programas de educación física recomendados, los que requieren una educación física diaria para todos los estudiantes, desde los niños  de kindergarten, hasta los del último año de la escuela superior.

      No se pierda la continuación de esta serie sobre la prevención de la obesidad infantil, en nuestra próxima edición de Rumbo.  ¡Hasta la próxima!

     Guilmo Barrio escribe sobre su opinión personal y no refleja la opinión de esta publicación.

    Con la autorización de:  www.rumbonews.com






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