46. Dos caras de la responsabilidad


    A) Dos caras de la responsabilidad

    El sendo de responsabilidad adquiere su más eficaz entidad cuando se le utiliza como finalidad y como medio educativo. Olvidando o marginando la posibilidad de reforzar el sentido de responsabilidad en la propia vida de cada estudiante, se le priva de un valioso medio de promover y reforzar en él la madurez de la persona humana y, dentro de ella, de un modo especial la necesaria reciedumbre espiritual para enfrentarse con los problemas que plantea la vida del hombre.

   La ambivalencia de la responsabilidad nace de ser un fenómeno adjetivo. La responsabilidad no existe como algo desligado de todo lo demás, sino vinculado a un acto o a una situación. Se me personará la perogrullada de decir que la responsabilidad vinculada a un acto mal hecho da origen a una situación penosa para el hombre; vinculada a un acto rectamente realizado da lugar al sentimiento de agrado.

   Dos razones justifican el interés educativo de la responsabilidad. En primer lugar, la responsabilidad supone y refuerza tanto las disposiciones o hábitos de la vida cognitiva, cuanto los de la vida afectiva. En segundo lugar, la mencionada ambivalencia permite utilizar la conducta humana, incluso la negativa moralmente, como ocasión de refuerzo para los hábitos de conducta deseable.

   Víctor García Hoz. Ideas para la educación. Editorial Rialp. Pág. 171.

    Tertulia dialogada de la Evaluación.  Otras tertulias.

    B) Actitud sincera

   La actitud del cooperador de la verdad es la sinceridad. He ahí la gran condición para que el educador lo sea de verdad. No será necesaria una perfección consumada, aunque fuera de desear; lo que si se requiere de todo punto es una absoluta sinceridad, con exención, en primer término, de vicios que le infamen.

   Se ha de hablar con la sinceridad de quien habla verdad en su corazón y no engaña con su lengua; con la probidad de quien es incapaz de hacer daño a nadie ni aprobar injusticia alguna; que desestima el malvado y guarda sus respetos para los hombres de bien; con la honradez del hombre fiel a sus compromisos jurados y que no comercia con su ministerio ni se deja deslumbrar con regalos que le hagan preferir a los ricos sobre los pobres.

    P. Valentín Caballero, Sch. P. Orientaciones pedagógicas de san José de Calasanz. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. pág. 84.

   Ejercicio interactivo de la Sencillez.   Otros ejercicios.

   C) Formación humana

    "No consiste la perfección en ser siempre y en toda circunstancia de un a misma manera, sino en ser, en cada caso, como la razón, ordenada y regida por la ley divina, pide que seamos". "Tu trabajo no está en despojarse del ser que tienes y en adquirir otro nuevo, sino en perfeccionar todo tu ser".

 Modernidad y pedagogía en Pedro Poveda. La experiencia de Covadonga. Armando Pego Puigbó. Edición de la Universidad Pontificia de Salamanca. Pág. 125.

   Ejercicio interactivo de  ¿Qué es el carácter?.   Otros ejercicios.






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