38. El amor en la familia


    A) El amor en la familia

    La familia tiene su raíz en el amor. Si la familia no se entiende como una comunidad de amor, no se llega a saber lo que es. Mas es preciso aclarar el significado de esta palabra clave para conocer en qué campo nos movemos.

   El amor se ha de entender en su más noble acepción: la alegría en la presencia del ser amado y deseo de servirle. Dentro de la familia tienen cabida todos los amores del ser humano,  hombre y mujer. Y por esta razón, caben  todas las alegrías.

   Conviene que evitemos un error. El primer amor en la familia no es el de los padres a los hijos, sino el de los padres entre sí.

   El mayor servicio que los padres pueden prestar a los hijos es el espectáculo de la comunidad de su amor. Es esta continuidad el factor fundamental para un ambiente satisfactorio en la vida familiar y es condición indispensable para que cualquier estímulo educativo de la familia alcance la eficacia debida. El amor matrimonial es la fuerza y el soporte de la armonía de la vida de los padres entre sí y de su estabilidad emocional, condiciones necesarias para una auténtica educación.

   El niño, y más adelante el muchacho y el joven, adquiere su propia visión de las cosas tomando como elemento primario lo que han  visto en este pequeño universo, en esa pequeña y cerrada sociedad que es la familia, en la cual el mundo de los adultos está representado en los padres. ¿Cómo podremos pretender que los jóvenes lleguen a tener un a visión armoniosa de la humanidad si su vida familiar ha sido un ejemplo constante de desuniones, de desencuentros, de desamores, en suma?

   Y tras del amor matrimonial, la acción directa en la que se manifiesta el amor incondicional de los padres hacia sus hijos. Sentimiento de amor, pero sobre todo amor sensato, ordenado, justificado racionalmente.

    Víctor García Hoz. Ideas para la educación. Editorial Rialp. Pág.147-148.

    Ejercicio interactivo de El sacramento del matrimonio.   Otros ejercicios.

    B) Cooperación preponderante

    La actividad del profesor no ha de ser preponderante. De los dos agentes, maestro y discípulo, no es el principal el maestro, sino el discípulo. "Enseñar, dice Santo Tomás, es causar en otro la ciencia, pero obrando la razón natural de éste". El discípulo es el operante, el maestro el cooperante, a la manera, dice, que, tratándose de la curación de un enfermo, no es el médico el agente principal, sino un auxiliar de la naturaleza, que es el propio agente, y a la cual suministra alimentos y medicinas de que se ha de valer para la curación. El maestro, por consiguiente, es un auxiliar, un cooperador.

    P. Valentín Caballero, Sch. P. Orientaciones pedagógicas de san José de Calasanz. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. pág. 79.

   Tertulia dialogada de la Cooperación preponderante.  Otras tertulias.

   C) Educación de la sensibilidad

    Con una doble relación de rasgos antitéticos, complementarios, destaca de un golpe ante nuestro ojos todo su pensamiento sobre el álgido punto de la educación de la sensibilidad: las mujeres que en su escuela se formen habrán de ser:

   "Blandas, dulces, comprensivas, tiernas, cariñosas, transigentes, benignas, amables, etc., para todos: pero fuertes, duras, rigurosas, inquebrantables para consigo mismas".

 San Pedro Poveda. Itinerario pedagógico. Estudio preliminar de Ángeles Galino. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Pág. 76.

   Ejercicio interactivo de Comunicación emocional.   Otros ejercicios






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