Los siete sacramentos de la Iglesia

    25. Los siete sacramentos de la Iglesia

   El conocimiento humano empieza por los sentidos y, para llegar a conocer las cosas que los sobrepasan, tenemos que utilizar imágenes, símbolos o comparaciones, que desvelan un poco lo desconocido. Dios ha procedido con nosotros del mismo modo instituyendo los signos sensibles que llamamos sacramentos, para expresar las realidades sobrenaturales de la gracia. Pero la omnipotencia divina hace más de lo que podemos hacer nosotros, y Dios ha concedido a estos signos sensibles significar y producir la gracia.

    Para entender mejor el efecto de los sacramentos podemos compararlos con la vida natural, viendo que en el orden de la gracia:

    - nacemos a la vida sobrenatural por el Bautismo,

    - nos fortalecemos con la Confirmación,

    - mantenemos la vida con el alimento de la Eucaristía,

    - si se pierde por el pecado, la recupera la Penitencia,

    - y con la Unción de enfermos nos preparamos para el viaje que acabará en el cielo.

    Para socorrer las necesidades de la Iglesia como sociedad tenemos el sacramento del

    - Orden sacerdotal, que procura los ministros de la Iglesia,

    - y el Matrimonio, que con los hijos perpetúa la sociedad humana y hace crecer la Iglesia cuando son regenerados por el bautismo.

1. Qué son los sacramentos

   Los sacramentos son signos sensibles y eficaces de la gracia, instituidos por Jesucristo y confiados a la Iglesia, por los que se nos dispensa la vida divina.

    Signo sensible es una cosa conocida que manifiesta otra menos conocida; si veo humo, descubro que hay fuego. Pero decimos también signo eficaz porque el sacramento no sólo significa, sino que produce la gracia (el humo sólo significa el fuego, pero no produce).

2. El porqué de la institución de los sacramentos

   Nos podemos preguntar por qué Cristo ha querido hacer así las cosas. Él puede comunicar la gracia directamente, sin recurrir a ningún medio sensible, aunque ha querido acomodarse a nuestra manera de ser, dándonos los dones divinos por medio de las realidades materiales que usamos, para que nos fuera más fácil conseguirlo. En el bautismo, por ejemplo, igual que el agua purifica naturalmente, el sacramento purifica: el sacramento lava y limpia sobrenaturalmente el alma, quitando el pecado original y cualquier otro pecado que pueda haber, mediante la infusión de la gracia.

    Ésta es la pedagogía de Cristo durante la vida pública, sirviéndose de cosas materiales, de acciones externas y de palabras. Tocó con la mano al leproso y le dijo: "Quiero, queda limpio" (Mateo 8,3); untó con barro los ojos del ciego de nacimiento y recuperó la vista (cfr. Juan 9,6-7); para comunicar a los Apóstoles el poder de perdonar los pecados, sopló sobre ellos y pronunció unas palabras (cfr. Juan 20,22).

    Igual que la Santísima Humanidad de Cristo es el instrumento unido a la Divinidad del que se sirve el Verbo para realizar la Redención de los hombres, así las cosas o acciones de los sacramentos son los instrumentos separados por los que Dios nos santifica, acomodándose a nuestra manera de ser y de entender.

3. Jesucristo instituyó los siete sacramentos

   Todos los sacramentos han sido instituidos por Jesucristo -que es el autor de la gracia y puede comunicarla por medio de signos sensibles- y son siete: Bautismo, Confirmación, Eucaristía, Penitencia, Unción de enfermos, Orden y Matrimonio. En los siete sacramentos están atendidas todas las necesidades de la vida sobrenatural del cristiano.

4. Los sacramentos de la Iglesia

   Cristo confió los sacramentos a su Iglesia, y podemos decir que son "de la Iglesia" en un doble sentido: la Iglesia hace o administra o celebra los sacramentos, y los sacramentos construyen a la Iglesia (el bautismo genera nuevos hijos de la Iglesia, etc.) Existen, pues, por ella y para ella.

5. Los sacramentos de la fe

   Los sacramentos están ordenados a la santificación de los hombres, a la edificación del Cuerpo de Cristo y, en definitiva, a dar culto a Dios, pero, como signos, también tienen un fin instructivo. No sólo suponen la fe, también la fortalecen, la alimentan y la expresan con palabras y acciones; por eso se llaman sacramentos de la fe.

6. Efectos de los sacramentos

    Los sacramentos, si se reciben con las disposiciones requeridas, producen como fruto:

    a) Gracia santificante. Los sacramentos dan o aumentan la gracia santificante. El bautismo y la penitencia la dan; los otros cinco aumentan la gracia santificante y sólo se deben recibir estando en gracia de Dios. El que los recibe en pecado mortal comete pecado de sacrilegio.

    b) Gracia sacramental. Además de la gracia santificante que conceden todos los sacramentos, cada uno otorga algo especial que llamamos gracia sacramenta. Es un derecho a recibir de Dios en el momento oportuno la ayuda necesaria para cumplir las obligaciones contraídas al recibir aquel sacramento. Así, el bautismo da gracia especial para vivir como buenos hijos de Dios; la confirmación concede fuerza y valor para confesar y defender la fe hasta la muerte, si fuera preciso; el matrimonio, para que los cónyuges sean buenos esposos y eduquen cristianamente a sus hijos; etc.

    c) Carácter. El bautismo, la confirmación y orden sacerdotal conceden además el carácter, que es una señal espiritual e imborrable que confiere una peculiar participación en el sacerdocio de Cristo. Por eso, estos tres sacramentos sólo pueden recibirse una vez.

7. De qué se compone un sacramento

   Un sacramento se compone de materia, forma y el ministro que lo realiza con la intención de hacer lo que hace la Iglesia.

    - La materia es la realidad o acción sensible, como el agua natural en el bautismo, o los actos del penitente en la confesión (contrición, confesión y satisfacción).

    - La forma son las palabras que al hacerlo se pronuncian.

    - El ministro es la persona que hacer o administra el sacramento.

8. Diversidad de sacramentos

   Siguiendo la analogía entre la vida natural y etapas de la vida sobrenatural, se pueden distinguir en los sacramentos tres grupos:

    a) Sacramentos de iniciación cristiana: Bautismo, Confirmación y Eucaristía, que ponen los fundamentos de la vida cristiana y comunican al hombre la vida nueva en Cristo;

    b) Sacramentos de curación: Penitencia y Unción de enfermos, que curan el pecado y las heridas de nuestra debilidad;

    c) Sacramentos al servicio de la comunidad: Orden sacerdotal y Matrimonio, establecidos para socorrer las necesidades de la comunidad cristiana y la sociedad humana.

    Los sacramentos forman como un organismo en el que cada sacramento tiene su función vital. La Eucaristía ocupa un lugar único, en cuanto "sacramento de los sacramentos". Podemos decir con Santo Tomás de Aquino que "todos los otros sacramentos están ordenados a la Eucaristía como a su fin".

9. Los sacramentos son necesarios para la salvación

   Los sacramentos no sólo son importantes sino necesarios, si queremos vivir la vida cristiana y aumentarla. Son como los canales que conducen el agua, y en este caso traen hasta nuestra alma la gracia de la redención de Cristo en la cruz. Y son necesarias también nuestras disposiciones para recibir -o recibir con más abundancia- el agua limpia de la gracia. Dan siempre la gracia si se reciben con las debidas disposiciones, y si no se recibe más gracia no es por culpa del sacramento, sino por falta de preparación. Hay que acercarse, por tanto, a recibir los sacramentos con la mejor disposición, para que podamos recibir la gracia y recibirla en abundancia.


Curso de Catequesis. Don Jaime Pujol Balcells y Don Jesús Sancho Bielsa. EUNSA. Con la autorización de Don Jesús Sancho





    SUGERENCIAS METODOLÓGICAS
 

    1. Objetivo. Agradecer al Señor la institución de los siete sacramentos y demostrar la estima preparándose muy bien para recibirlos.


    2. Actividades.-Formar equipos de 4 ó 5 chicos y contestar a estas preguntas:

         a) Explica la pedagogía de Cristo en los sacramentos.

         b) ¿Cómo se comparan los sacramentos con la vida natural?

         c) ¿Qué es un signo sensible?

         d) ¿Qué recibimos en los sacramentos?

         e) Necesidad de los sacramentos para la salvación.

    3. Puesta en común. Los secretarios de los equipos leen las contestaciones.

    4. Propósito de vida cristiana. Recibir con frecuencia los sacramentos de la Penitencia y la Eucaristía.


    CATECISMO

    1. ¿Qué es Sacramento? 

- Sacramento es un signo  sensible, instituido por Jesucristo, para darnos la gracia.

    2. ¿Cuántos son los Sacramentos? 

- Los Sacramentos son siete:

El primero, Bautismo.

El segundo, Confirmación.

El tercero, Penitencia.

El cuarto, Eucaristía.

El quinto, Unción de los enfermos.

El sexto, Orden sacerdotal; y

El séptimo, Matrimonio.

    3. ¿Los Sacramentos dan siempre la gracia? 

    - Los Sacramentos dan siempre la gracia si se reciben con las disposiciones necesarias.

    4. ¿Qué pecado comete el que recibe un Sacramento  sin las disposiciones necesarias? 

    - El que recibe un Sacramento sin las disposiciones necesarias comete un pecado mortal de sacrilegio.

    5. ¿Qué sacramentos se reciben una sola vez?

    - Se reciben una sola vez el Bautismo, la Confirmación y el Orden sacerdotal, porque imprimen en el alma una señal imborrable que se llama carácter sacramental.


    ORACIONES

 Breve examen de conciencia

-¿Cuánto tiempo hace que no me confieso?

-¿Hice bien mis confesiones anteriores o callé  algún pecado mortal por vergüenza?

-¿He rezado con atención al levantarme y al acostarme?

-¿He faltado a Misa en domingo y fiesta de guardar?  ¿Me he distraído voluntariamente en ella?

-¿He dejado de comulgar por desgana?

-¿He visitado al Señor todos los días?

-¿He pronunciado palabras contra Dios, la Virgen María, la Iglesia o los Santos?

-¿He desobedecido a mis padres?  ¿Les he insultado o me he burlado de ellos?

-¿He dañado a otras personas hablando mal de  ellas, insultándoles o peleándome, etc.?

-¿Soy generoso con los demás dejándoles mis  cosas, ayudándoles en el estudio o en los juegos?

-¿He reñido con mis hermanos o compañeros?

-¿He quitado lo que no era mío?  ¿He devuelto lo que me han deja do?  ¿He hecho trampas en el juego?

-¿He dicho siempre la verdad?

-¿He sido envidioso?

-¿Aprovecho el tiempo y me esfuerzo en mi estudio o en mi trabajo?

-¿He pensado o hablado cosas impuras? ¿He mirado cosas sucias dándome cuenta?

-¿He hecho cosas impuras?

-¿He luchado en seguir los consejos de mis padres o del sacerdote para mejorar en mi vida espiritual?

-¿Me he esforzado por cumplir el propósito de enmienda de la confesión anterior?

    Después, ten dolor de los pecados.  Es sentir pena por haber ofendido a Dios; Él es nuestro Padre, nos ama y no se merece que le ofendamos.  Tener dolor de los pecados es muy importante, ya que si no nos arrepentimos de ellos, no se nos perdonan aunque nos confesemos.  Para manifestar ese pesar puedes decirle a Jesús esta jaculatoria: “Señor, me duele haberte ofendido con estos pecados”.  Cuanto más grande sea tu arrepentimiento, más tiempo de purgatorio se te perdona en la confesión.

    Por último, debes hacer el propósito de la enmienda.  Consiste en tener deseos de mejorar y de poner los medios para conseguirlo: evitar las ocasiones de pecado; comulgar y confesar con frecuencia; pedir al Señor y a la Virgen que te ayuden a vencer las tentaciones.

    Para concretar el propósito de enmienda es importante que, antes de confesarte, elijas una de tus faltas.  Lucha luego, durante la semana, para mejorar en ella.





 Aplicaciones didácticas 

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