Pasión y muerte de Jesús

    14. La Pasión y Muerte de Jesús

    Entre los grandes misterios de amor de Jesucristo que nos narran los Evangelios, lo que más sobrecoge es su Pasión, su Muerte y Resurrección. Los evangelistas nos van contando la traición de Judas, el juicio inicuo ante los tribunales, la flagelación y coronación de espinas y la sentencia de muerte. Con la cruz a cuestas va camino del Calvario, donde es despojado de sus vestiduras, clavado en la cruz y puesto entre dos ladrones. Después de tres horas de grandes dolores y agonía, Cristo muere. Bajado de la cruz y entregado a su Madre, pusieron a Jesús en el sepulcro.

    ¿Por qué murió Jesucristo? Para salvarnos, es decir, para obtener el perdón de nuestros pecados y devolvernos la gracia y la amistad con Dios, manifestando su amor y mostrando la malicia del pecado.

1. Jesucristo es el Salvador

    Después del pecado de nuestros primeros padres, Adán y Eva, el hombre necesitaba ser redimido. Dios, en su infinito amor hacia los hombres, nos envió a su Hijo para que nos salvara de nuestros pecados. Jesucristo es el Hijo de Dios hecho hombre, que nos ha salvado. Él y sólo Él es el Salvador, el Redentor del hombre.

2. Jesucristo ofrece un sacrificio de valor infinito

    En la Sagrada Escritura hay una escena conmovedora: Dios pide a Abrahán que sacrifique a su único hijo. Abrahán obedece heroicamente y toma a Isaac con un haz de leña, subiendo a un monte para sacrificarlo. Pero, una vez probada la fe de Abrahán, Dios no consintió en que fuera sacrificado. (cfr. Génesis 22,1-13).

    El sacrificio de Isaac es figura de la Pasión de Cristo, con la diferencia de que Dios no perdonó a su propio Hijo y lo entregó a la muerte por nosotros. Jesús aceptó la voluntad del Padre por caridad y obediencia. Y como era el Hijo de Dios, cualquier cosa que hiciera podía salvarnos, porque todo lo que hacía era de valor infinito. Si quiso sufrir tanto fue para demostrarnos cuánto nos amaba y hacernos comprender la gravedad del pecado.

3. Jesucristo, sacerdote, se ofrece a sí mismo

    En el Antiguo Testamento, los sacerdotes eran los encargados de ofrecer los sacrificios a Dios; esos sacrificios se ofrecían por todo el pueblo: unas veces, frutos de la tierra (trigo, vino, etc.), y otras, animales.

    Jesucristo, sacerdote eterno, no ofreció cosas de la tierra o animales, sino a sí mismo. Éste es el sacrificio más grande de todos los que se han ofrecido y se pueden ofrecer sobre la tierra, porque es el sacrificio del Hijo de Dios hecho hombre. Jesucristo es, a la vez, el Sacerdote que se ofreció a sí mismo en la cruz y la Víctima de ese sacrificio.

4. ¿Para qué se ofreció Jesucristo en la cruz?

    Jesucristo se ofreció en la cruz principalmente por cuatro motivos:

    a) Para dar gloria a Dios, su Padre. El fin del hombre es dar gloria a Dios. Jesucristo, representando a todos los hombres, glorificó infinitamente a Dios con su pasión y muerte.

    b) Para dar gracias. Con su pasión y muerte Jesucristo dio gracias a Dios en nombre de todos los hombres.

    c) Para reparar l ofensa del pecado. Al pecar el hombre se hizo esclavo del pecado y con sus propias fuerzas no podía liberarse; tenía el alma manchada y no podía limpiarla. Con su sacrificio, Jesucristo rompió las cadenas del pecado: su sangre limpió la mancha que los pecados producen en el alma. Jesucristo entregó su vida por nosotros para que nosotros, muriendo al pecado, podamos vivir la vida de la gracia.

    d) Para pedir a Dios lo que necesitamos. Jesucristo, ofreciendo el sacrificio de su vida, hace que Dios Padre escuche siempre lo que le pedimos en su nombre. Por eso, cuando Cristo nos enseñó cómo tenemos que pedir, nos dijo: "Todo lo que pidáis a Dios en mi nombre, se os concederá... Pedid y recibiréis" (Juan 16,23-24).

5. La cruz en la vida del cristiano

    El Evangelio nos enseña que el discípulo de Cristo tiene que llevar la cruz: "El que no toma su cruz y me sigue no puede ser mi discípulo" (Lucas 14,27). Jesús llevó la cruz a cuestas también para darnos ejemplo y enseñarnos a amar el sacrificio. Hemos de amar las cosas que nos cuesten, ofreciéndoselas a Jesús, y buscar además cosas que nos cuesten queriendo identificarnos con Él.

    La cruz está presente no sólo en los templos, sino en muchos otros lugares; es el símbolo de los cristianos, que recuerda la pasión y muerte del Señor.


Curso de Catequesis. Don Jaime Pujol Balcells y Don Jesús Sancho Bielsa. EUNSA. Con la autorización de Don Jesús Sancho





    SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

 

    1. Objetivo. Al ver una cruz o un crucifijo, agradecer a Jesús que muriera en ella para salvarnos.

 

    2. Actividades.-Sacar por impresora el texto. Cada alumno lo subraya y contesta a estas preguntas:

 

         a) ¿Cuáles son los hechos más significativos de la Pasión?

         b) ¿Por qué murió Jesús?

         c) Señala las diferencias entre el sacrificio de Isaac y Jesús.

         d) Explica los cuatro motivos de la ofrenda en la cruz.

         e) ¿Por qué el cristiano ha de llevar la cruz?

 

    3. Puesta en común. Varios chicos leen sus respuestas.

 

    4. Propósito de vida cristiana. Meditar las catorce estaciones del Vía Crucis.

    CATECISMO

     1. ¿De qué nos redimió Jesucristo?

    - Jesucristo nos redimió de nuestros pecados librándonos de la condenación eterna.

    2. ¿Cómo nos redimió Jesucristo?

    - Jesucristo nos redimió ofreciendo  el sacrificio de la vida en la Cruz. Para obtener el perdón de nuestros pecados y devolvernos la gracia y la amistad de Dios.

    3. ¿Por qué quiso sufrir tanto Jesucristo en la Pasión y en la Cruz?

    -Jesucristo quiso sufrir tanto en la Pasión y en la Cruz para manifestarnos su amor, y mostrarnos la malicia de¡ pecado.

    4.-¿Por quién padeció y murió Jesucristo? 

    - Jesucristo padeció y murió por todos los hombres.


    ORACIONES

Vía Crucis breve

Adorámoste, Cristo, y te bendecimos; que por tu santa Cruz redimiste el mundo.

1. Jesús es condenado a muerte.
Siendo Dios inmortal, Jesús quiso morir para librarme del pecado.

2. Jesús carga con la Cruz.
El Señor lleva a cuestas la Cruz, para enseñarme a llevar las mías.

3. Jesús cae bajo el peso de la Cruz.
Son mis pecados los que hacen que el Señor caiga por tierra.

4. Jesús se encuentra con su Santísima Madre.
Madre mía: no me faltes nunca en mi camino.

5. El Cirineo ayuda a Jesús a llevar la Cruz.
Llevando con ánimo mis cruces, ayudo a Jesús a llevar el peso de la suya.

6. La Verónica limpia el rostro de Jesús.
Tengo que consolar a los demás, cuando sufren, viendo en ellos al Señor.

7. Jesús cae la segunda vez.
Señor, dame fuerzas y amor para levantarme cada vez que caiga.

8. Jesús consuela a las hijas de Jerusalén.
El Señor vuelca sobre nosotros su misericordia, aunque esté sufriendo por nuestra culpa.

9. Jesús cae por tercera vez.
Aunque yo caiga muchas veces, el Señor me perdonará por medio de la Confesión.

10. Jesús es despojado de sus vestiduras.
La vergüenza que pasó el Señor al quedar desnudo, debe hacerme estimar la virtud de la modestia y el pudor.

11. Jesús es clavado en la Cruz.
Los tremendos dolores del Señor me recuerdan que he de ser mortificado.

12. Jesús muere en la Cruz.
Nadir ama más a su amigo, que el que da su vida por ese amigo.

13. Jesús es bajado de la Cruz y entregado a su Madre.
Madre mía, quiero acompañarte en tu dolor con el dolor de mis pecados.

14. Jesús es puesto en el sepulcro.
Me dice San Pablo que he sido sepultado con Cristo, para no cometer más pecados.





 Aplicaciones didácticas 

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