Los huecos de un ladrillo

    Los huecos de un ladrillo

El amor que tienes a la Virgen, te empujará a rezar el Santo Rosario o alguno de sus misterios.  Pero te encontrarás con esta dificultad: no tienes tiempo. Todo el día estás ocupado: clases, estudios, comida, ayudar en casa, atender a tus hermanos más pequeños... ¿Qué puedes hacer para superarla?  Mira, el día es como un ladrillo hueco.  Si piensas un poco, localizarás trozos de tiempo que no tienes ocupados: cuando vas y vuelves del colegio, al subir en el ascensor o por la escalera de tu casa, mientras preparan la mesa para comer o cenar, cuando haces un encargo y cuando bajas de casa para tomar el autobús ¡Aprovéchalos!  Reza entonces, algún misterio del Rosario.  Así no perderás tiempo y tu vida crecerá en amor a la Virgen.

    Miguel Ángel Cárceles. La aventura de acercarse a Dios. Juvenil Mundo Cristiano.







 

    SUGERENCIAS METODOLÓGICAS
 

            Objetivo.- Aprovechar los trozos de tiempo para rezar el rosario.
 

         Actividades.- 
 

1.-Leer y comprender el texto.

2.-Contestar a estas preguntas:

            a) ¿Cómo demostrar el amor a la Virgen?

            b) ¿Cuál es la dificultad más frecuente?

            c) ¿Qué se dice del ladrillo hueco?

            d) Señala varias ocasiones en las que podemos rezar el rosario.
 

         3.-Escribir en la pizarra las contestaciones a las preguntas c) y d).




 

    Oraciones

                                        Regina Coelí

V. Regina coeli, Laetáre.  R. Allelúia.

R. Quia quem meruísti portare.  R. Allelúia.

V. Resurréxit, sicut dixit.  R. Alielúia.

R. Ora pro nobis Deum.  R. Allelúia.

V. Gaude et laetáre, Virgo María, allelúia.

R. Quia surréxit Dórninus vere, allelúia.

Oremus

Deus, qui per resurrectiónem Filil tui, Dómini nostri Jesu Christi, mundum laetificáre dignátus est: praesta,  quaésumus; ut, per eius Genitrícem Vírginem Maríam, perpétuae capiámus gáudia vitae.  Per eúndem Christum Dóminum nostrum  .R. Amén.

 

    Catecismo

 

                         LOS PECADOS Y LAS VIRTUDES (1840-1876, 1803-1845)

 

238. ¿Qué es pecado? 

- Pecado es toda desobediencia voluntaria a la Ley de Dios. 

239. ¿De qué manera se comete el pecado?

- El pecado se comete por pensamiento, deseo, palabra, obra y omisión. 

240.¿Cómo puede ser el pecado? 

- El pecado puede ser mortal y venial. 

241. ¿Qué es pecado mortal?

- Pecado mortal es una desobediencia voluntaria a la ley de Dios en materia grave, con plena advertencia y perfecto consentimiento. 

242. ¿Por qué se llama pecado mortal?

- Se llama pecado mortal porque priva al alma de la vida de la gracia y la hace merecedora de las penas de­ infierno. 

243. ¿Qué debemos hacer cuando hemos tenido la desgracia de caer en pecado mortal? 

- Cuando hemos tenido la desgracia de caer en pecado mortal, debemos pedir perdón a Dios con un acto de contrición perfecta y hacer cuanto antes una buena confesión. 

244. ¿Qué es pecado venial? 

- Pecado venial es una desobediencia voluntaria a la Ley de Dios en materia leve, o también en materia grave si no hay plena advertencia o perfecto consentimiento. 

245. ¿A qué llamamos pecados capitales? 

- Llamamos pecados capitales a aquellos vicios que son como cabeza y raíz de otros muchos pecados. 

246. ¿Cuáles son los pecados capitales? 

- Los pecados capitales son siete: 

El primero, soberbia.

El segundo, avaricia.

El tercero, lujuria.

El cuarto, ira.

El quinto, gula.

El sexto, envidia; y

El séptimo, pereza.

247. ¿Qué virtudes hay contra los siete vicios o pecados capitales?

- Contra los siete vicios o pecados capitales hay siete virtudes: 

Contra soberbia, humildad.

Contra avaricia, generosidad.

Contra lujuria, castidad.

Contra ira, paciencia.

Contra gula, templanza.

Contra envidia, caridad; y

Contra pereza, diligencia.

248. ¿Cuántos son los enemigos del alma? 

-Los enemigos del alma son tres: el mundo, el demonio y la carne. 

249. ¿Por qué el demonio, el mundo y la carne son enemigos del alma? 

- El mundo, el demonio y la carne son enemigos del alma, porque con sus tentaciones nos inducen al pecado. 

250. ¿Cuál es el remedio del pecado? 

- El remedio del pecado es la gracia de Dios por los méritos de Jesucristo, que se nos concede por la oración y los Sacramentos, y con la cual debemos cooperar nosotros mediante nuestras buenas obras.


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®Arturo Ramo García.-Registro de Propiedad Intelectual de Teruel nº 141, de 29-IX-1999

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