¡Conquista la eternidad!

  

  ¡CONQUISTA LA ETERNIDAD!

Un día hablaba con una persona que estaba triste. “No sé lo que me pasa, me decía; no estoy contento; quiero ser feliz y nada me llena. Hace poco preparábamos una reunión. Estábamos muy ilusionados. Llegó el día, lo realizamos y después me quedó una sensación de vacío”.

Quizás te ocurra algo parecido. Buscas divertirte y, en el fondo, las cosas no te producen la alegría que esperabas. En el mundo existen muchas personas que luchan y están tristes. ¿Qué les ocurre? ¿Por qué no son felices? El secreto está en que se esfuerzan por conquistar sólo cosas que no les llenan del todo. Pierden el tiempo y la alegría. Tú, lucha por metas grandes, que merezcan la pena.

Un día leí: “Un gran ideal va unido siempre a una época de grandeza”. Y es verdad. Si quieres tener una vida grande, debes poseer una gran meta. ¿Cuál es ese gran ideal? Acércate a Jesucristo. Es el único que puede llenarte plenamente. Trátalo con frecuencia. Consigue su amistad. Descubrirás, con alegría, que tu vida, con Él, se agiganta. Pero, ¿cómo puedes lograr esa amistad con Jesús?





Miguel Ángel Cárceles. La aventura de acercarse a Dios. Juvenil Mundo Cristiano.

SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

Objetivo.- Ayudar a los demás.

    Contenido: Amistad con Jesús

Los hermanos Lázaro, Marta y María vivían en Betania y eran amigos de Jesús. En muchas ocasiones acogieron en su casa al Señor y sus discípulos para que descansaran después de aquellas caminatas por Judea y Galilea. En una ocasión María se sentó a sus pies para escuchar su palabra. Este hecho demuestra que había una gran amistad e intimidad entre ellos. En otra ocasión Jesús resucitó a Lázaro después de llevar cuatro días sepultado.

    "¿Has visto con qué cariño, con qué confianza trataban sus amigos a Cristo? Con toda naturalidad le echan en cara las hermanas de Lázaro su ausencia: ¡te hemos avisado! ¡Si Tú hubieras estado aquí!...

"-Confíale despacio: enséñame a tratarte con aquel amor de amistad de Marta, de María y de Lázaro; como se trataban también los primeros Doce, aunque al principio te seguían quizá por motivos no muy sobrenaturales" (Josemaría Escrivá, Forja n.495)

Actividades.-

1.- Cada chico lee en silencio el texto y contesta a estas preguntas:

a) ¿Por qué algunos hombres tienen sensación de vacío?

b) ¿Las cosas producen verdadera alegría?

c) ¿Cuál es el gran ideal para tener una vida grande?

d) ¿Cómo conseguir la amistad con Jesús?

2.- Se escriben en la pizarra las contestaciones a la pregunta d).

Catecismo.-

8.- ¿Qué es la doctrina cristiana?

- La doctrina cristiana es la que predicó Nuestro Señor Jesucristo para enseñarnos el camino del cielo.

9.- ¿A quién dejó Jesucristo su doctrina?

- Jesucristo dejó su doctrina a los Apóstoles y a su Iglesia, para que la predicasen por todo el mundo.

10.- ¿Cuáles son las partes principales de la doctrina cristiana?

-Las partes principales de la doctrina cristiana son tres: las verdades que debemos creer; los mandamientos que debemos cumplir; y los medios que debemos emplear para santificarnos: que son, principalmente, la oración y los Sacramentos.

11.- ¿Qué verdades debemos creer?

-Debemos creer las verdades que Dios ha revelado y la Iglesia nos enseña.

12. ¿Dónde se encuentran las verdades reveladas por Dios?

-Las verdades reveladas por Dios se encuentran en la Sagrada Escritura y en la Tradición divina. (83-100)

13.- ¿Qué es la Sagrada Escritura?

-La Sagrada Escritura es la palabra de Dios escrita en los libros sagrados que componen la Biblia.

14. ¿Quién es la encargada de guardar e interpretar auténticamente la Sagrada Escritura y la Tradición Divina?

-La encargada de guardar e interpretar auténticamente la Sagrada Escritura y la Tradición Divina es la Iglesia, que, a través de todos los tiempos, la conserva con fidelidad en su doctrina, en su culto y en su vida.

15.- ¿A qué llamamos Tradición divina?

-Llamamos Tradición divina a la palabra de Dios que fue transmitida de viva voz por los apóstoles de la Iglesia.

Victorio Lorente Sánchez. Oraciones del Cristiano.

Oraciones.

¡Oh Señora mía! ¡Oh Madre mía! Yo me ofrezco enteramente a Vos; y en prueba de mi filial afecto os consagro en este día mis ojos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo vuestro, Madre de bondad, guardadme y defendedme como cosa y posesión vuestra. Amén.

Victorio Lorente Sánchez. Oraciones del Cristiano.





 Aplicaciones didácticas 

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Artículo: La misión familiar: todos para uno y uno para todos

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