Pedro, cabeza de la Iglesia

    Pedro, cabeza de la Iglesia

    Aguas arriba, casi donde el Jordán empieza a ser río al pie del nevado Hermón, está Cesárea de Filipo en la región de Iturea.

    Por aquí vino Jesús con sus Apóstoles. Después de hacer oración a solas, les preguntó mientras hacían camino:

    - ¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?

    Ellos fueron dándole respuestas:

    - Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros que Elías y otros, Jeremías o uno de los antiguos profetas que ha resucitado.

    Jesús iba a hacer la pregunta definitiva. Por primera vez, según le respondieran, iba a declarar quién era de verdad. Les preguntó:

    - Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?

    Simón Pedro se adelantó a los demás y contestó resueltamente:

    - Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.

    Jesús no corrigió la respuesta de Simón, la aceptó como verdadera y le dijo:

    - Bienaventurado eres Simón, hijo de Juan, porque no te lo reveló la carne ni la sangre, ni tu cabeza ni tu corazón, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del Reino de los cielos. Y todo lo que atares sobre la tierra, atado quedará en los cielos; y todo lo que desatares sobre la tierra, será también desatado en los cielos.

    Cuando acabó de decir estas cosas a Pedro exigió a sus Apóstoles que no dijeran a nadie que Él, Jesús, era el Cristo.

    (Mateo, 16, 13-20)





    (Texto adaptado por D. Samuel Valero. Biblia infantil. Editorial Alfredo Ortells, S.L. Valencia. página 198) 

    SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

            Objetivo.- Pedir la fortaleza para manifestar nuestra fe.

          Contenido.- También a nosotros tiene el Señor derecho a pedirnos una clara confesión de fe -con palabras y con obras- en medio de un mundo en el que parece cosa normal la confusión, la ignorancia y el error. Mantenemos nosotros con Jesús un estrecho vínculo, que nació en el Bautismo y que ha crecido día a día. En este sacramento se estableció una íntima y profunda unión con Cristo, porque en Él recibimos su mismo Espíritu y fuimos elevados a la dignidad de hijos de Dios. Se trata de una comunión de vida mucho más profunda que la ue pudiera darse entre dos seres humanos cualesquiera. Así como la mano unida al cuerpo está llena de la corriente de vida que fluye de todo el cuerpo, de modo semejante el cristiano está lleno de la vida de Cristo. Él mismo nos enseñó, con una bella imagen, la forma en que estamos unidos a Él: Yo soy la vid; vosotros los sarmientos... Y es tan fuerte la unión a la que podemos llegar todos los cristianos, si luchamos por la santidad, que podemos llegar a decir: Vivo, pero no yo; es Cristo quien vive en mí. Esta cercanía con Jesucristo nos debe llenar de alegría, pues si somos parte viva del Cuerpo Místico de Cristo participamos en todo lo que Cristo realiza.

        (Fernández Carvajal, Francisco. Hablar con Dios. Tomo III. Página 393 y 394. Ediciones Palabra.)

         Actividades.- 

1. Leer en vos baja el texto y explicar el Contenido.
2.Contestar por escrito a estas cuestiones:
           
a) ¿Dónde está Cesárea de Filipo?
           
b) ¿Qué decía la gente sobre el Hijo de Dios?
           
c) ¿Qué dijo Simón Pedro?
           
d) ¿Por que Jesús llamo Pedro o piedra a Simón?
           
e) ¿Qué significan las llaves de Simón Pedro?
3. Varios alumnos leen las respuestas d) y e). 





 Aplicaciones didácticas 

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