Aparición de Jesús a los Apóstoles

    Aparición de Jesús a los Apóstoles

    Al atardecer de aquel día, el siguiente al sábado, estando cerradas las puertas por miedo a los judíos, vino Jesús, se presentó en medio de ellos y les dijo:

    -La paz sea con vosotros.

    Sobresaltados y despavoridos creían ver un espíritu.  Jesús tuvo que intervenir:

    -Mirad mis manos y mis pies; soy yo mismo; palpad, palpad: los espíritus no tienen carne y huesos como podéis ver que yo tengo.

    Les mostró las manos, los pies y el costado con las cicatrices.  Se llenaron de gozo y en su alegría no acababan de creer que estuvieran viendo al Señor.

    Poco antes de irse sopló sobre ellos y añadió:

    -Como mi Padre me envió, así también os envío yo.  Recibid el Espíritu Santo.  A quienes perdonéis los pecados, les quedarán perdonados, y a quienes se los retengáis, retenidos les quedarán. Paz a vosotros.

           (Juan 20, 19-24; Lucas 24, 36-45)

    (Texto adaptado por D. Samuel Valero. Biblia infantil. Editorial Alfredo Ortells, S.L. Valencia. página 242) 





    SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

            Objetivo.- Dar gracias a Dios por la resurrección de Jesús.

         Contenido.- Jesús se les aparece de improviso, estando las puertas cerradas, lo que explica su sorpresa y su reacción. San Ambrosio comenta que "penetró en el recinto cerrado no porque su naturaleza fuese incorpórea, sino porque tenía la cualidad de un cuerpo resucitado". Entre esas cualidades del cuerpo  glorioso, la sutileza hace que "el cuerpo esté totalmente sometido al imperio del alma" (Catecismo Romano, I, 12,13), de modo que puede atravesar los obstáculos materiales sin ninguna resistencia.
    La escena reviste un encanto especial al describir el Evangelista los detalles de condescendencia divina para confirmarlos en la verdad de su Resurrección.
    Aunque el cuerpo resucitado es impasible y, en consecuencia, no necesita ya de alimentos para nutrirse, el Señor confirma a los discípulos en la verdad de su Resurrección con estas dos pruebas:  invitándoles a que le toquen y comiendo en su presencia. "Yo, por mi parte, confiesa San Ignacio de Antioquía, sé muy bien y en ello pongo mi fe que, después de su Resurrección, permaneció el Señor en su carne. Y así, cuando se presentó a Pedro y a sus compañeros, les dijo: Tocadme, palpadme y comprended que no soy un espíritu incorpóreo. Y al punto le tocaron y creyeron, quedando persuadidos de su carne y de su espíritu (...). Es más, después de su Resurrección comió y bebió con ellos, como hombre de carne que era, si bien espiritualmente estaba hecho una cosa con su Padre".
        (Sagrada Biblia. Santos Evangelios. Traducida y anotada por la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Páginas 1075 y 1076.  Notas 36-43 y 41-43. EUNSA. Pamplona. 1983.)

          Actividades.- 

1.Leer en voz alta el relato y contestar a estas preguntas:
           
a) ¿Qué aseguraba Pedro?
           
b) ¿Qué cavilaciones tenían los apóstoles?
           
c) Escribe las palabras que dijo Jesús al aparecerse.
           
d) ¿Qué les enseñó Jesús?
           
e) Escribe las últimas palabras de Jesús

2. Leer las contestaciones a las preguntas a), b) y d). 





 Aplicaciones didácticas 

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