La Transfiguración

    La Transfiguración

    Poco después Jesús subió con Pedro, Santiago y Juan a lo alto del monte Tabor. Mientras oraba se transfiguró delante de ellos; su rostro se iluminaba igual que el sol, y sus vestiduras también se tornaron resplandecientes y blancas como la nieve.  Al punto aparecieron Moisés y Elías en forma gloriosa hablando con Él sobre lo que tenía que padecer en Jerusalén.

    Pedro, colmado de felicidad y sin saber  lo que decía, propuso a Jesús:

    -Señor, si quieres, hacemos tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elias,  y nos quedamos aquí.

    Aún estaba hablando Pedro cuando una nube luminosa los envolvió, y salió una voz de ella que exclamaba:

    -Éste es mi Hijo amado, ¡escuchadle!

    Al oírla, los tres Apóstoles se postraron apoyando  el rostro en la' tierra y tuvieron mucho miedo.  Estaban así cuando alguien les tocó y les dijo:

    -Levantaos, no temáis.

    Alzando los ojos vieron que Jesús estaba solo. Todo había pasado ya.

    Al bajar del monte, por la mañana, Jesús les  mandó que no dijeran a nadie lo que habían visto hasta que él resucitara de entre los muertos.

                (Mateo 17, 1-9)

    (Texto adaptado por D. Samuel Valero. Biblia infantil. Editorial Alfredo Ortells, S.L. Valencia. página 200) 







 

    SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

            Objetivo.- Creer en la Santísima Trinidad.

        Contenido.- El recuerdo de aquellos momentos junto al Señor en el Tabor fueron sin duda de gran ayuda en tantas circunstancias difíciles y dolorosas de la vida de los tres discípulos. San Pedro lo recordará hasta el final de sus días. En una de sus Cartas, dirigida a los primeros cristianos para confortarlos en un momento de dura persecución, afirma que ellos, los Apóstoles no han dado a conocer a Jesucristo siguiendo fábulas llenas de ingenio, sino porque hemos sido testigos oculares de su majestad. En efecto, Él fue honrado y glorificado por Dios Padre, cuando la sublime gloria le dirigió esta voz: Éste es mi Hijo, el Amado, en quien tengo mis complacencias. Y esta voz, venida del cielo, la oímos nosotros estando con Él en el monte santo. El Señor, momentáneamente, dejó entrever su divinidad, y los discípulos quedaron fuera de sí, llenos de una inmensa dicha, que llevarían en su alma toda la vida. "La transfiguración les rebela a un Cristo que no se descubría en la vida de cada día. Está ante ellos como Alguien en quien se cumple la Alianza Antigua, y, sobre todo, como el Hijo elegido del Eterno Padre al que es preciso prestar fe absoluta y obediencia total", al que debemos buscar todos los días de nuestra existencia aquí en la tierra.

        (Fernández Carvajal, Francisco. Hablar con Dios. Tomo VII. Página 100 y 101. Ediciones Palabra.)

         Actividades.- 

  1. Entregar una copia del texto a cada alumno.
  2. Los alumnos van leyendo en voz alta el relato y el profesor comprueba la comprensión.
  3. Cada chico contesta por escrito a estas cuestiones:

     a) ¿Qué apóstoles subieron al monte Tabor?
b) ¿Cómo era Jesús transfigurado?
c) ¿Qué personajes del Antiguo Testamento se aparecieron?
d) ¿Por qué Pedro quería hacer tres tiendas?
e) ¿Quién dijo “Éste es mi Hijo amado, ¡escuchadle!”?
f) ¿En qué oraciones nombramos a las tres personas de la Santísima Trinidad?

  1. Varios alumnos leen sus respuestas.



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