Jesús junto al pozo de Jacob

    JESÚS JUNTO AL POZO DE JACOB

    Cuando supo Jesús que los fariseos habían oído que él hacía más discípulos y bautizaba más que Juan, abandonó Judea y se marchó de nuevo a Galilea. Tenía que pasar por Samaria. Llegó, pues, a una ciudad de Samaria, llamada Sicar, junto al campo que dio Jacob a su hijo José Estaba allí el pozo de Jacob. Jesús, fatigado del camino, se había sentado junto al pozo. Era alrededor de la hora sexta. Estando así vino una mujer a sacar agua. De siglos venía la enemistad entre samaritanos y judíos. Mas Jesús le pidió que le diera de beber. Ella le dijo:

-          ¿Cómo tú, siendo judío, me pides agua para beber a mí que soy samaritana?

-          Si supieras quién es el que te pide agua, seguramente le pedirías tú a él, y te daría una agua viva... que saltará hasta la vida eterna y calmará la sed para siempre.

-          Veo que eres profeta: aclárame si es en este cerro (el Garizim) o es en Jerusalén donde se debe adorar a Dios.

-          Ha llegado la hora en que ni en Jerusalén ni aquí... Dios es espíritu, y es menester que aquellos que  adoren, lo hagan en espíritu y en verdad.

-          Sé que el Mesías está al llegar; él nos aclarará las cosas.

-          Yo soy, el mismo que habla contigo.

    La mujer dejó su cántaro y corrió al pueblo a contar todo lo que le había dicho Jesús.

            (Juan 4, 1-42)

    (Texto adaptado por D. Samuel Valero. Biblia infantil. Editorial Alfredo Ortells, S.L. Valencia. página 178)







 

    SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

            Objetivo.- Necesidad de ayudar a otros a acercarse a Dios.

        Contenido.- Jesús ha venido a salvar lo que estaba perdido. No ahorrará ningún esfuerzo para conseguirlo. Proverbiales eran los odios entre judíos y samaritanos; pero Jesucristo no excluye a nadie, sino que su amor se extiende a todas las almas, y por todas y cada una va a derramar su sangre. Inicia el diálogo con esta mujer mediante una petición, que indica la gran delicadeza de Dios con los hombres: Dios Omnipotente pide un favor a la pobre criatura humana. "Dame de beber": Jesús pide de beber no sólo por la sed física sino porque tenía sed de la salvación de los hombres, por amor a ellos. Estando enclavado en la Cruz volvió a decir: "Tengo sed".
    La respuesta de la samaritana hace posible el diálogo y muestra la acogida que en su alma va teniendo la acción de la gracia: la misma aceptación de hablar con Cristo, que era judío, no deja de ser el primer paso en la transformación que empieza a operarse. Después, al no tomar por banales las palabras de Jesús, da otro paso en su apertura a la intervención divina. Afloran sus sentimientos religiosos, que ahora se reavivan ("nuestro padre Jacob"). Apremiada por Jesús responde con verdad: "No tengo marido"; y descubierta la intimidad de su conciencia por el Señor, hace un acto de fe: "Veo que tú eres un  profeta".

        (Sagrada Biblia. Santos Evangelios. Traducida y anotada por la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Página 1188 y 1189. Notas 7 y 9. EUNSA. Pamplona. 1983.)

         Actividades.- 

    1. Sacar el texto de este párrafo por impresora.

    2. El profesor lee y explica el sentido de las palabras de Jesús.

    3. Los alumnos contestan oralmente a estas preguntas:

        a) ¿Por qué se sentó Jesús en el brocal del pozo de Jacob?

        b) ¿Cómo inicia Jesús la conversación?

        c) ¿Qué dos sentidos tiene el agua de la que hablan?

        d) ¿Dónde se debe adorar a Dios?

        e) ¿Cómo podemos ayudar a otros a acercarse a Dios?

    4. Hacer un resumen de las respuestas.




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®Arturo Ramo García.-Registro de Propiedad Intelectual de Teruel nº 141, de 29-IX-1999

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