Los primeros discípulos

    LOS PRIMEROS DISCÍPULOS

    Juan el Bautista vio que Jesús venía hacia él y dijo:

    - He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Este es de quien yo dije: Después de mí viene un hombre que ha sido antepuesto a mí, porque existía antes que yo. Yo no le conocía, pero he venido a bautizar en agua para que él sea manifestado a Israel.

    Al día siguiente estaba allí de nuevo con Andrés y Pedro que eran discípulos suyos y señalando a Jesús les dijo:

-          He aquí el Cordero de Dios.

    Los dos discípulos al oír esto siguieron a Jesús. Se dio cuenta de que andaban detrás de Él y les preguntó:

-          ¿Qué buscáis?

-          Maestro, ¿dónde vives?

-          Venid y lo veréis.

    Se quedaron con él todo el día. Andrés habló de Jesús a su hermano Simón, y lo acompañó para que lo conociera. Jesús lo miró y dijo:

-          Tú eres Simón, hijo de Jonás; serás llamado Cefás (significa Piedra = Pedro).

    Durante el camino de regreso hacia Galilea, Jesús se encontró con Felipe y le pidió que le siguiera. Felipe, como Andrés, Juan y Simón, era de Betsaida, pueblo de pescadores junto al lago Tiberíades. Felipe se vio con Natanael, que era de Caná. Y le dijo que Jesús, el de Nazaret, era el Mesías.

-          ¿De Nazaret puede salir algo bueno? –preguntó.

-          ¡Ven y verás! –le contestó Felipe.

    Vio Jesús venir a Natanael y le dijo:

-          Aquí tenemos un israelita de verdad, sin engaño.

-          ¿De qué me conoces?

-          Antes de que Felipe te llamara te vi cuando estabas debajo de la higuera.

-          Maestro, tú eres el Hijo de Dios –reconoció Natanael sorprendido por lo que acababa de decirle Jesús.

            (Juan 1, 29-51)

    (Texto adaptado por D. Samuel Valero. Biblia infantil. Editorial Alfredo Ortells, S.L. Valencia. página 172)





    SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

            Objetivo.- Jesús llama a sus discípulos con una vocación específica.

         Contenido.- Toda la vida de Juan estuvo centrada en su Señor y Maestro; en su fidelidad a Jesús encontró el sentido de su vida. Ninguna resistencia opuso a la llamada, y supo estar en el Calvario cuando todos los demás habían desaparecido.. Así ha de ser nuestra vida, pues, aunque el Señor hace llamamientos especiales, toda su predicación tiene algo que comporta una vocación, una invitación a seguirle en una nueva vida, cuyo secreto Él posee: si alguno quiere venir en por de Mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y me siga.
    A todos nos ha elegido el Señor -a algunos con una vocación específica- para seguirle, imitarle y proseguir en el mundo la obra de su Redención. Y de todos espera una fidelidad alegre y firme, como la del Apóstol Juan. También en  los momentos difíciles.

        (Fernández Carvajal, Francisco. Hablar con Dios. Tomo I. Página 267. Ediciones Palabra.)

          Actividades.- 

    1. Sacar fotocopias de este texto.

    2. Los alumnos leen en voz alta el texto y contestan a estas preguntas:

        a) ¿Cómo se llamaban los dos primeros discípulos elegidos por Jesús?

        b) Escribe el nombre de los doce apóstoles.

        c) ¿Quién estaba debajo de la higuera?

        d) ¿Qué quiere Jesús de nosotros?

    4. Puesta en común, leyendo las contestaciones de algunos alumnos.





 Aplicaciones didácticas 

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