Junto al lago de Tiberíades

    Junto al lago de Tiberíades

    Jesús se apareció otra vez a sus discípulos en el mar de Tiberiades.  Estaban juntos Simón Pedro, Tomás llamado Dídimo, Natanael que era de Caná de Galilea, Santiago, Juan y otros dos.  Salieron a pescar y subieron a una barca, y aquella noche no pescaron nada. Llegada la mañana, se puso Jesús a la ribera, pero no conocieron los discípulos que era Jesús.

    Desde la orilla, entre la bruma, les gritó:

    -¿Traéis algo de comer?

    -¡No! -contestaron.

    -¡Echad la red a la derecha de la barca y hallaréis!

    La echaron, y no la podían sacar por la cantidad de peces recogida.  Juan dijo que era Jesús.  Pedro no se lo pensó; se tiró al agua y ganó  la orilla a nado.

    -Traed aquí el pescado y venid a almorzar -les dijo Jesús.

    Cuando terminaron de comer, dijo    Jesús a Pedro:

    -Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?

    -Sí, Señor; tú sabes que te quiero -le contestó Pedro.

    -¡Apacienta mis corderos! -le mandó Jesús.

    Por segunda vez le hizo la misma pregunta y Pedro dio la misma respuesta.  Y Jesús le ordenó:

    ­Pastorea mis ovejas!

    Y por tercera vez le pregunta:

    -Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?

    Pedro se entristeció, porque le preguntó esto  por tercera vez.

    -Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero -le dijo.

    -¡Apacienta mis ovejas! -le volvió a mandar Jesús.  Y añadió-: ¡Sígueme!

              (Juan 21, 1-19)

    (Texto adaptado por D. Samuel Valero. Biblia infantil. Editorial Alfredo Ortells, S.L. Valencia. página 244) 





    SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

    Objetivo.- Decir la jaculatoria “Jesús te amo”.

   Contenido.- En los versículos iniciales se evoca la primera pesca donde el Señor prometió a Pedro hacerle pescador de hombres. Ahora le va a confirmar en su misión de cabeza visible de la Iglesia. El relato subraya el amor del discípulo amado que reconoce a Jesús, la fe de Pedro y la insistencia en que el Resucitado no es un espíritu, sino el mismo que ha comido antes con ellos y con los que vuelve a comer. Los Santos Padres y Doctores de la Iglesia han comentado con frecuencia este episodio en sentido místico: la barca es la Iglesia, cuya unidad está simbolizada por la red que no se rompe; el mar es el mundo; Pedro en la barca simboliza la suprema autoridad en la Iglesia; el número de peces significa el número de los elegidos.

    (Sagrada Biblia. Nuevo Testamento. EUNSA. Ediciones de la Universidad de Navarra. 1999. Páginas 461 y 462. Nota 21, 1-14.)

    Actividades.- 

1.Hacer teatro leído con estos personajes: narrador, Jesús y Pedro.

2.Contestar por escrito a estas cuestiones:

            a) ¿Qué pasó con la pesca?

            b) Explica el diálogo de Jesús y Pedro.

            c) ¿Qué significa: apacienta mis corderos y apacienta mis ovejas?

            d) ¿Quién es ahora la Cabeza de la Iglesia?

            e) ¿Por qué debemos pedir por el Papa?

        3. Leer algunas contestaciones.

 





 Aplicaciones didácticas 

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