El cuervo y la vasija

    El cuervo y la vasija

    Érase una vez un cuervo sediento. Había volado mucho tiempo en busca de agua.

    De pronto vio una vasija. Descendió y vio que contenía un poco de agua, pero estaba en el fondo de la vasija y él no llegaba con el pico.

    -Pero debo beber esa agua –graznó-. Estoy demasiado fatigado para seguir volando. ¿Qué haré? Ya sé. Volcaré la vasija.

    Le pegó con las alas, pero era demasiado pesada. No podía moverla.

    Recapacitó.

    -¡Ya sé! La romperé y beberé el agua cuando se derrame. Estará muy sabrosa.

    Con pico, garras y alas se arrojó contra la vasija. Pero era demasiado fuerte.

    El pobre cuervo se tomó un descanso.

    -¿Qué haré ahora? No puedo morir de sed con el agua tan cerca. Ha de haber una manera, y sólo necesito pensar hasta descubrirla.

    Al cabo de un raro el cuervo tuvo una idea brillante. Había muchos guijarros en torno. Los tomó uno por uno y los arrojó en la vasija. Poco a poco el agua subió, hasta que al fin pudo beberla. ¡Qué sabrosa estaba!

    -Siempre hay un modo de vences los escollos –dijo el cuervo-, si sabemos aguzar el ingenio.

    Esopo

 





SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

            Objetivo.- Buscar soluciones para resolver las dificultades.

         Contenido.-

  Solidaridad


    Un valor que nos ayuda a ser una mejor sociedad y que no solamente debe vivirse en casos de desastre y emergencia.

    Pensamos en la Solidaridad como una actitud que debemos asumir en emergencias y desastres, sin embargo, la Solidaridad es una característica de la sociabilidad que inclina al hombre a sentirse unido a sus semejantes y a la cooperación con ellos.

    Podemos manifestar esta unión y cooperación, cada vez que procuramos el bienestar de los demás, participando en iniciativas que nos impulsen a servirles, como puede ser la visita a los enfermos en un hospital, haciendo colectas de ropa y alimentos para los más necesitados, en un grupo que imparta educación en comunidades marginadas, colaborando en campañas de cuidado y limpieza de calles y áreas recreativas de la comunidad, en los momentos que auxiliamos a quienes son víctimas de alguna catástrofe, es decir, prestando nuestros servicios en la creación de mejores condiciones de vida.

 No podemos reducir el concepto de Solidaridad a un simple servicio extraordinario; el término "servicio", puede hacernos perder de vista otros aspectos de la Solidaridad:

    · En la empresa los dueños deben procurar pagar un salario justo a sus trabajadores, de tal manera que les alcance para cubrir las necesidades primordiales de su familia; también los trabajadores en la oficina, el taller, el hospital, deben preocuparse por ayudar a sus colegas a desempeñar mejor su labor, con consejos, orientaciones o simplemente enseñarlos a hacer aquello que más se les dificulta.

    · En el trabajo personal: poniendo alegría y empeño por hacerlo lo más perfectamente posible, pues garantiza el progreso de la empresa y por consiguiente el propio.

    · Los educadores actualizando continuamente sus conocimientos, al mismo tiempo que las técnicas de enseñanza, para garantizar un mejor aprendizaje y aprovechamiento de los alumnos, además de ver en cada educando a una persona en desarrollo y formación.

    · En el hogar: dando un trato justo a los empleados que conviven diariamente con nosotros y nos ayudan a tener una vida más agradable.

    · El respetar las normas de vialidad al ir conduciendo, para garantizar la seguridad de los peatones y automovilistas.

    La solidaridad es la ayuda mutua que debe existir entre las personas, no porque se les conozca o sean nuestros amigos, simplemente porque todos tenemos el deber de ayudar al prójimo y el derecho a recibir la ayuda de nuestros semejantes.

    Qué agradable es el momento en que un desconocido se ofrece a ayudarnos a cambiar el neumático averiado o levanta los objetos que han caído de nuestras manos, son pequeños detalles de Solidaridad: servir a los demás desinteresadamente, por el simple hecho de ser personas, porque han descubierto la fraternidad....

    Debemos descubrir y comprender que en cada lugar de trabajo y de convivencia, las personas tienen algo interesante que aportar y que enseñarnos; si aprendemos a interesarnos por el bienestar de las personas estamos en condiciones de ayudarles y prestarles un mejor servicio.
    Si queremos que algo mejore - el servicio de limpieza de las calles o la educación que reciben los hijos en la escuela, por ejemplo -, debemos decidirnos a tomar el problema en nuestras manos, tal vez el vecino tiene la misma inquietud, y sólo le hacia falta con quien empezar a trabajar, con sus medios y los nuestros... no esperemos que las cosas cambien por sí mismas.

    Generalmente el bien común va planteando nuevas necesidades, consecuentemente la labor no termina, pero se crea un ciclo en el cual se va haciendo cada vez más efectiva la ayuda y participación de todos. En resumidas cuentas, para vivir la Solidaridad se requiere pensar en los demás como si fuera otro yo, pues no vivimos aislados y nuestros conciudadanos esperan que alguien se preocupe por el bienestar y seguridad de todos, tal vez de alguien como nosotros, como líderes emprendedores.

Con autorización de:    www.encuentra.com

         Actividades.- 

1. Hacer copias de esta fábula para cada chico.

2. Formar equipos de 5 ó 6 alumnos y contestar estas preguntas:

            a) ¿Qué problema o necesidad tenía el cuervo?

            b) ¿Cuál fue la primera idea que tuvo para beber el agua?

            c) ¿Por qué no pudo volcar la vasija?

            d) ¿Por qué no pudo romper la vasija?

            e) ¿Cómo consiguió al final beber el agua?

3. Los secretarios leen las contestaciones a las preguntas.





 Aplicaciones didácticas 

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