La ignorancia de un rey de Siam

    La ignorancia de un rey de Siam
    Por Gabriel Marañón Baigorrí

    Llegó al reino de Siam un viajero europeo. Como era un hombre muy principal y de gran sabiduría, fue llevado a la presencia del rey. Este vivía en un palacio muy hermoso. El rey se interesó mucho por el modo de vivir de los europeos. El viajero le puso al corriente de las costumbres que tenían los distintos pueblos de Europa, su cultura, el grado de civilización ciencia y arte. El rey escuchaba atentamente todo lo que le decía el viajero. Una de las veces le dijo que, en algunos lugares de Europa, los ríos se helaban en invierno y las gentes caminaban por el hielo como si fuera un camino. El rey se enfureció, creyendo que el viajero europeo se burlaba de él. Le parecía imposible que el agua se endureciera de tal forma que se asemejara a una piedra. El viajero porfiaba, él había visto a las gentes caminar por los ríos helados. El rey se levantó y juzgó aquella noticia como un caso intolerable, y dijo a sus servidores: «Castigadle en seguida. ¿Piensa que somos tan necios que vamos a creer eso que nos cuenta?» Le castigaron brutalmente en las plantas de los pies.

    En Siam no se había visto todavía el hielo. ¿Dejaba de haber hielo porque el rey y sus súbditos no habían visto ese fenómeno de la naturaleza?
   



Sugerencias metodológicas:

   Objetivo: Tener fe en los misterios de Dios aunque no los comprendamos.

    Explicación doctrinal:

    Todos los dogmas que la religión nos enseña son verdades llenas de profundos misterios, que la inteligencia humana no puede comprender, como el augusto misterio de la Santísima Trinidad, la encarnación del Hijo de Dios, el dulce misterio de la Eucaristía, el misterio de la redención, etc. Pero estos divinos misterios debemos creerlos porque Dios los ha revelado. Y Dios no puede engañarse ni engañarnos. ¿Qué interés puede tener Dios y la Iglesia para mentirnos? ¡Ninguno!
    Y, sin embargo, hay hombres que, llevados de su soberbia, no quieren creer en las verdades que la religión nos enseña, alegando que ellos no creen porque no comprenden dichas verdades. A estos incrédulos podríamos preguntarles: ¿Usted sabe qué es la luz, el calor, la vida? Comprende usted cómo de una semilla sale una planta y más tarde se convierte en árbol con ricos frutos? ¿Comprende usted la electricidad, la energía atómica, la gravitación universal, las maravillas de la televisión? ¡Cuántos misterios hay en el mundo y en la vida que no los comprendemos y, sin embargo, los creemos! Y los creemos porque los hombres de ciencia nos los enseñan. Por tanto, también debemos creer las verdades que Dios nos ha revelado. No podemos con nuestra inteligencia limitada penetrar en los misterios de Dios, pero sí debemos creerlos con humildad porque Dios los ha revelado.

   Actividades:

    1. Leer en voz alta el texto, comprobar su comprensión y explicar el Contenido.

    2. Contestar a estas cuestiones:

         a) ¿Qué explicó el viajero europeo?

         b) ¿Qué es lo que no se creyó el rey?

         c) ¿Por qué el rey castigó al viajero?

         d) ¿Tuvo fe el rey en el europeo?

         e) ¿En qué debemos creer?

    3. Varios chicos leen sus contestaciones.

    Norma de conducta:

    Los misterios de la religión debemos creerlos porque Dios que los ha revelado, no puede engañarnos.
    «Buenas noches nos dé Dios.»
 


Reproducido con autorización de:  www.encuentra.com





 Aplicaciones didácticas 

Atrás





| Formación: La EucaristíaOtros: Religión pequeños |

®Arturo Ramo García.-Registro de Propiedad Intelectual de Teruel nº 141, de 29-IX-1999
Plaza Playa de Aro, 3, 1º DO 44002-TERUEL (España)