Regreso del exilio

    Regreso del exilio

    Ciro, el fundador del imperio persa, venció a los asirios y Babilonia cayó en su poder. El año 538 antes de Cristo dictó un decreto en el que animaba a los judíos a que regresaran a su patria después de unos sesenta años viviendo en el desierto y reedificaran el templo; alentó a los que se quedaran a que colaboraran con oro, plata y otros donativos para la casa de Dios en Jerusalén; devolvió 5.400 vasos sagrados que habían sido robados por los babilonios.

    Con fervor religioso se pusieron en marcha 42.360 personas, bajo las órdenes de Zorobabel, nombrado gobernador de Judea y de Josué, Sumo Sacerdote. Algunos se asentaron en Jerusalén y otros en sus ciudades de origen. Los primeros meses los dedicaron a poner en orden sus casas y sus campos. Al séptimo se reunieron todos en Jerusalén. Josué y Zorobabel levantaron el altar y ofrecieron sacrificios a Dios. Se celebró una gran fiesta. Todos aportaron dinero para que los canteros empezaran a labrar piedras y los carpinteros trabajaran la madera de cedro que empezaron a importar del Líbano.

    Al año segundo, empezaron a asentar los cimientos del templo que quedó concluido el año sexto de Darío (516 a. C.), y se celebró con grandes fiestas.

         (Esdras 1-7)

    (Texto adaptado por D. Samuel Valero. Biblia infantil. Editorial Alfredo Ortells, S.L. Valencia. página 138) 





    SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

    Objetivo.- Ser generoso en las limosnas.

   Contenido.- Ciro reinó en Persia desde el año 559 hasta el 529 a. C. Los testimonios históricos coinciden en presentarlo como un rey tolerante con las costumbres tradicionales de sus vasallos y respetuoso con sus prácticas religiosas. Por eso, cuando Ciro entró triunfante en Babilonia el año 539 a. C., restableció allí el culto a Marduc, y cuando tuvo noticias de lo sucedido con los deportados de Jerusalén dio toda clase de facilidades para que regresaran a su tierra y reconstruyeran el Templo de su Dios.
    Pero el libro sagrado, que enseña la realidad desde una perspectiva más profunda, hace notar que esas decisiones no fueron simple consecuencia del buen carácter de este gobernante, sino que tuvieron su origen en Dios. El Señor movió el espíritu de Ciro y el de los cabezas de familia de Judá y Benjamín para que, en esta nueva etapa en la historia de la salvación se llevara a cabo la reconstrucción del pueblo y del Templo de Dios en Jerusalén. Dios se sirve de un rey pagano como instrumento para llevar a cabo su designio salvador sobre el pueblo elegido.

        (Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Sagrada Biblia. Libros históricos. Página 975. Nota 1, 1-4.)

    Actividades.- 

1. Cada alumno lee en voz baja el texto y contesta a estas preguntas:

             a) ¿Qué hizo Ciro?

             b) ¿Cómo ayudaron para construir el Templo?

   c) ¿¿Cuántos vasos sagrados devolvió Ciro?

             d) ¿Qué hicieron Josué y Zorobabel?

             e) ¿Qué hacían los canteros y los carpinteros?

             f) ¿Por qué estaban contentos los judíos?

2. Varios alumnos leen sus contestaciones. 





 Aplicaciones didácticas 

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