Eliseo

    Eliseo

    Cuando Elías fue arrebatado al cielo en el carro de fuego se le había caído el manto. Eliseo lo recogió y, triste, emprendió el regreso a Jericó. La comunidad de profetas de esta ciudad pudo contemplar toda la escena desde la otra orilla del río, a donde había acudido para despedir a Elías. Cuando vieron que Eliseo golpeaba el agua con el manto plegado, como un rato antes lo había hecho Elías, y el Jordán se habría dejando un paso seco, comprendieron con alegría que el poder de Elías había pasado a su discípulo.

    Eliseo caminó de una parte para otra del rey de Israel, promoviendo en el pueblo la fe y los preceptos de Dios. Los reyes le consultaban sobre los peligros de la guerra. Algunas veces se enfrentó a ellos.

    Hizo muchos milagros.

    El rey de Siria mandó a Naamán, general de su ejército, con una carta de presentación, al rey de Israel, para que le curara la lepra.

    -¿Soy acaso Dios? -dijo el rey de Israel, rasgándose las vestiduras. Temía que, con esto, los sirios le tendieran una trampa.

    Naamán tenía lepra y, una muchacha israelita que estaba de servicio de su mujer, le dijo que si acudía al profeta de Samaria, seguro que curaría.

    Se enteró Eliseo de que el rey se había rasgado las vestiduras, y le mandó recado para que le enviara al leproso. Naamán acudió en su carroza con el cortejo de servidores a caballo, a la puerta de Eliseo. Éste ni salió de su casa; con el criado le dijo que bajara al Jordán, se lavara siete veces y quedaría sano. Naamán se enfadó; porque esperaba más atenciones por parte del profeta, y cosas más difíciles de realizar.

    -¿No son mejores las aguas de Siria? -se decía. Y dio la orden de regresar a Damasco. Sus criados le dijeron:

    -Si te hubiera mandado el profeta una cosa difícil, no la hubieras hecho? ¡Cuánto mejor, siendo fácil!

    Fue al Jordán y se curó. Eliseo no aceptó ninguno de sus regalos.

         (II Reyes 2-8)

    (Texto adaptado por D. Samuel Valero. Biblia infantil. Editorial Alfredo Ortells, S.L. Valencia. página 116) 





    SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

    Objetivo.- Obedecer los consejos de los profesores y padres.

   Contenido.- Naamán recibió con humildad y docilidad el consejo que humanamente podía parecer inútil y quedó curado. Sus disposiciones interiores hicieron eficaz la oración de Eliseo.
    También nosotros andamos con frecuencia enfermos del alma, con errores y defectos que no acabamos de arrancar. El Señor espera que seamos humildes y dóciles a las indicaciones y consejos de aquellas personas que Dios ha puesto para ayudarnos a buscar la santidad en medio de nuestro trabajo y en nuestra familia. No tengamos soluciones propias cuando el Seños nos indica otras, quizá contrarias a nuestros gustos y deseos. En lo que se refiere al alma, no somos buenos consejeros de nosotros mismos, ni buenos médicos. De ordinario, el Señor se vale de otras personas.

        (Fernández Carvajal, Francisco. Hablar con Dios. Tomo II. Página 164. Ediciones Palabra.)

    Actividades.- 

1. Los alumnos van leyendo en voz alta el texto y el profesor explica el Contenido. Contestar a estas preguntas:

             a) ¿Cómo comprendieron que Eliseo tenía los poderes de Elías?

             b) ¿Qué hacía Eliseo?

   c) ¿Para qué mandó el rey de Siria a Naamán?

             d) ¿Por qué se enfadó el rey de Israel?

             e) ¿Cómo se curó Naamán de la lepra?

             f) ¿Cuántos regalos aceptó Eliseo?

2. Dos alumnos leen las contestaciones. 





 Aplicaciones didácticas 

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