Muerte de Moisés

    Muerte de Moisés

    Cuando ya estaban cerca de la Tierra Prometida el pueblo de Israel había cambiado. Era una población renovada, nacida y criada en el desierto.  La mayor parte de los que habían salido de Egipto habían muerto.  Y todos tenían que morir antes de entrar en la tierra de Canán, excepto Josué.  Ni Moisés ni Aarón se salvarían de esta decisión tomada  por Dios, en castigo por la falta de fe y por la idolatría y por otros pecados del pueblo.

    Dios invitó a Moisés a que contemplara desde la cumbre de un cerro la tierra que había prometido dar a los descendientes de Israel.

    Después de verla morirás, como ya murió tu hermano Aaarón -le dijo.

    En efecto, hacía unos años que Aarón había muerto en las alturas de Hor.  Su hijo Eleazar asumió las funciones de Sumo Sacerdote.

    Moisés, ante la proximidad de su muerte, pidió a Dios que designara un varón de espíritu fuerte, para acaudillar a su pueblo.  Dios le respondió que cuando bajara al campamento  pusiera su mano sobre Josué‚ y luego de presentarlo al sacerdote Eleazar y a todo  el pueblo, le entregara, en presencia de todos, la autoridad.

    Así lo hizo Moisés. Después se despidió, no sin antes recordar a toda la comunidad de Israel la grandeza del poder de Dios, y el honor que les había concedido de ser su Pueblo Elegido.  Les reprochó sus idolatrías y les advirtió de los castigos que recibirían si no eran fieles a un Dios tan santo y tan poderoso.  Terminó dando su bendición a cada una de las tribus de Israel.

    Luego, solo, subió a la cima de la montaña de Nebó, desde donde contempló, con el valle del Jordán a sus pies, Palestina, la Tierra Prometida, y allí murió.  Nadie supo dónde fue enterrado.

               (Números 20; 27; Deuteronomio 2-34)

    (Texto adaptado por D. Samuel Valero. Biblia infantil. Editorial Alfredo Ortells, S.L. Valencia. página 82) 







 

    SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

            Objetivo.- Aceptar la voluntad de Dios.

         Contenido.- Antes de morir, Moisés contempla la tierra prometida, con sus regiones fundamentales: Transjordania, Galilea (Neftalí), Samaria (Efraim y Manasés) y Judea. En realidad, desde el Monte Nebo no se alcanza a simple vista todo el panorama que se describe: sólo Dios podía hacer ver a Moisés todas esas regiones. 
    El sabio judío Filón de Alejandría (15 a. C.- 45 d. C.) hace amplias alabanzas de sus virtudes: fue amigo y discípulo de Dios, siendo enseñado "cara a cara" por Él; fue "un hombre de Dios", capaz de realizar signos y portentos; superó a los patriarcas Abrahán, Isaac, Jacob y José en su intimidad con Dios y en la posesión de la Palabra divina, que le inspiró e informó como caudillo, legislador, profeta, taumaturgo, asceta y pensador.

    (Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Sagrada Biblia. Pentateuco. Página 900. Nota 34, 1-12. EUNSA. Pamplona.)

         Actividades.- 

1. Hacer copias de este relato para todos los niños

2. Leer en voz alta el texto y hacer preguntas para la comprensión

3. Contestar por escrito a estas cuestiones:

            a) ¿Qué decidió Dios sobre Josué y los demás?

            b) Escribe los nombres de los dos sumos sacerdotes.

            c) ¿A quién le transmitió la autoridad Moisés?

            d) ¿Qué le dijo Moisés a su pueblo?

            e) ¿En qué podemos aceptar la voluntad de Dios?

4. Leer las contestaciones a la pregunta e). 




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®Arturo Ramo García.-Registro de Propiedad Intelectual de Teruel nº 141, de 29-IX-1999

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