Sodoma y Gomorra

    SODOMA Y GOMORRARA

    Dijo, pues, el Señor: El clamor de Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y la gravedad de su pecado ha subido hasta lo sumo. Así que pensó destruir las dos ciudades. Abraham le dijo:

    ¿Por ventura destruirás al justo con el impío? Si se hallaren cincuenta justos en aquella ciudad, ¿han de perecer ellos también?

    - No las castigaría si así fuera -le dijo Dios.

    - ¿Y si hubiera cuarenta?

    - Tampoco las castigaría -contestó.

    Abraham siguió insistiendo, y en el regateo con Dios rebajó hasta diez. Le repitió Dios:

    - En atención a diez personas justas, no las destruiría.

    Dos emisarios de Dios fueron a Sodoma y desde casa de Lot fueron testigos de los espantosos pecados que cometían aquellas gentes. Le dijeron a Lot que saliera a toda prisa con su mujer y sus dos hijas, y que corrieran vega arriba, sin volver la mirada a atrás, ya que si no se convertirían en estatuas de sal.

    El sol salía, y empezó a caer una lluvia de azufre ardiendo sobre Sodoma y Gomorra. Las dos ciudades, con sus habitantes, quedaron arrasadas. La mujer de Lot miró atrás y quedó convertida en una estatua de sal.

            (Génesis  18; 19)

    (Texto adaptado por D. Samuel Valero. Biblia infantil. Editorial Alfredo Ortells, S.L. Valencia. página 44) 






    SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

            Objetivo.- Evitar el pecado y la ofensa a Dios.

          Contenido.- En atención a los diez no la destruiré. ¡Habrían bastado diez justos! Las personas santas compensan con creces todos los crímenes, abusos, envidias, deslealtades, traiciones, injusticias, egoísmos... de todos los habitantes de una gran ciudad. Por nuestra unión al sacrificio redentor de Jesucristo, Dios mirará con especial compasión a familiares, amigos, conocidos... que quizá se extraviaron por ignorancia, por error, por debilidad, o porque no recibieron las gracias que nosotros hemos recibido. ¡Cuántas veces tendremos ese amistoso y afable regateo con Jesús, semejante al que tuvo Abrahán con Yhavé! Mira, Señor -le diremos-, que esta persona es mejor de lo que manifiesta, que tiene buenos deseos... ¡ayúdala! Y Jesús, que conoce bien la realidad, la moverá con su gracia en atención a nuestra amistad con Él.

        (Fernández Carvajal, Francisco. Hablar con Dios. Tomo IV. Página 38 y siguientes. Ediciones Palabra.)

         Actividades.- 

    1. Sacar por impresora el texto y hacer copias.

    2. El profesor lee y explica esta narración.

    3. Cada alumno contesta a estas preguntas:

        a) ¿Qué le pide Abraham a Dios en su oración?

        b) ¿Por qué Dios quería destruir las dos ciudades?

        c) ¿En qué se convertirían si miraban hacia atrás?

        d) ¿Cómo destruyó Dios las dos ciudades?

        e) ¿Por qué hemos de evitar los pecados?

    4. Escribir en la pizarra las contestaciones a la pregunta e).





 Aplicaciones didácticas 

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