Pecado de Adán y Eva

    PECADO DE ADÁN Y EVA

    Era la serpiente el animal más astuto de todos cuantos había hecho el Señor Dios sobre la tierra. Y dijo a la mujer:

    -¿Os ha mandado Dios que no comáis frutos de todos los árboles del paraíso?

    -Podemos comer de todos menos del que está en medio del jardín. Nos ha dicho que si comemos de él, moriremos.

    -¡No moriréis! Si coméis de él seréis como Dios, conocedores del bien y del mal.

    Y la mujer, engañada por la serpiente, tomó de aquél fruto. Era apetitoso. Comió y le ofreció a Adán, que también lo probó.

    Acababan de desobedecer.

    Oyeron los pasos de Dios entre el follaje del jardín y se ocultaron. No soportaban su presencia. Sentían vergüenza de su desnudez y de su pecado. A las preguntas que les hizo Dios, ellos fueron echando la culpa del uno al otro: Adán a la mujer y la mujer a la serpiente. Dios castigó a Adán y Eva, y maldijo a la serpiente.

    Les dio unas túnicas de piel y los arrojó del jardín del Edén. En la puerta puso dos ángeles querubines con refulgentes espadas para que no pudieran volver a él, ni comer más del árbol de la vida.

    Adán puso a su mujer el nombre de Eva, que significa madre de los hombres. Ellos dos eran toda la humanidad, y todos los seres humanos pecaron con ellos. Por esto, todos nacemos sin la gracia de Dios, sujetos al dolor, a la fatiga y a la muerte. Aquel pecado sembró la malicia en el corazón de los hombres.

            (Génesis 3)

    (Texto adaptado por D. Samuel Valero. Biblia infantil. Editorial Alfredo Ortells, S.L. Valencia. pág. 28) 







 

    SUGERENCIAS METODOLÓGICAS

               Objetivo.- Comprende el pecado original.

           Contenido.- La presencia de la justicia original y de la perfección en el hombre, creado a imagen de Dios, que conocemos por la Revelación, no excluía que este hombre, en cuanto criatura dotada de libertad, fuera sometido desde el principio, como los demás seres espirituales, a la prueba de la libertad. Con el pecado original se rompió la sujeción al Creador y la armonía que había en sus potencias se desintegró, perdió la santidad y la justicia original, el don de la inmortalidad, y cayó en el cautiverio de aquel que tiene el imperio de la muerte, es decir, del diablo; y toda la persona de Adán por aquella ofensa de prevaricación fue mudad en peor, según el cuerpo y el alma. Fue expulsado del paraíso y, aunque la naturaleza humana quedó íntegra en su propio ser, encuentra desde entonces graves obstáculos para realizar el bien, porque siente también la inclinación al mal. El pecado original, personalmente cometido por nuestros padres en el comienzo de la historia, se propaga por generación a cada hombre que viene a este mundo. Es una verdad de fe declarada en ocasiones diversas por la Iglesia.

       (Fernández Carvajal, Francisco. Hablar con Dios. Tomo III. Página 643 y siguientes. Ediciones Palabra.)

            Actividades.- 

    1. Sacar por impresora el texto.

    2. El profesor lo lee en voz alta y explica el sentido del texto.

    3. Hace estas preguntas en voz alta y cada chico contesta por escrito:

        a) ¿De qué árbol no debían comer?

        b) ¿De qué se disfrazó el demonio?

        c) ¿Qué les había mandado Dios?

        d) ¿Qué hizo la serpiente?

        e) ¿Qué podemos hacer para que Dios nos perdone los pecados?

    4. El profesor pregunta a tres chicos lo que han escrito de cada pregunta.

 




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®Arturo Ramo García.-Registro de Propiedad Intelectual de Teruel nº 141, de 29-IX-1999

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