Nuevo arte de pensar


    Nuevo arte de pensar


    Encuentro. Madrid (2000). T.o.: Nouvel art de penser. Traducción: Mª Leonor Quesada. 135 págs. 

7.21 €  (1.200 ptas.)

    Guitton, Jean

    Jean Guitton (1902-1999) fue uno de esos hombres para los que la tarea de pensar se convirtió en una forma de vida. Por propia experiencia, conocía a la perfección los entresijos del pensamiento, el alcance y los límites de la razón, las pequeñas y grandes dificultades del trabajo intelectual. Creía que todos somos, en mayor o menor medida, trabajadores intelectuales, y que debemos aprender a usar bien las herramientas. Por eso dedicó tres obras a enseñar a pensar: El trabajo intelectua (ver servicio 54/99), Aprender a vivir y a pensar, y Nuevo arte de pensar

    Más que una técnica, pensar es un arte, y para acceder a él Guitton ofrece sus sugerencias. Aunque sus recetas son originales, el libro está lleno de citas y ejemplos, sobre todo de autores franceses como Pascal, Blondel, Bergson, Descartes, Bossuet, Víctor Hugo, Montaigne... 

    Todo pensar se inaugura con un acto de admiración, que es como una anticipación de lo que se va a descubrir. La primera virtud de la inteligencia, afirma Guitton, es tener la impresión de que no se comprende: solo entonces se desencadena el trabajo de pensar. La admiración nos proporciona un estado de gracia que hay que aprovechar para ponerse a trabajar. Por tanto, primero es necesario desatar la imaginación, pero después se ha de imponer un orden. Este orden está marcado por un triple proceso de elección, distinción y contradicción. 

    Una buena elección, por ejemplo en la lectura, ha de llevar a discernir entre lo esencial y lo accesorio, hasta lograr el resumen, que es “el medio esencial de ayuda para la inteligencia”. La distinción ha de servir para no tomar dos cosas diferentes como iguales. Es fundamental que se aplique este proceso al lenguaje para distinguir los sentidos que encierran las palabras. Todo verdadero trabajo del pensamiento aboca a una feliz disociación, de forma que podemos diferenciar, por ejemplo, el comunismo del espíritu de comunidad, el individualismo del personalismo, la dictadura de la autoridad, el orden de la tiranía, el mando de la coacción, la obediencia de la servidumbre, la libertad de la licencia, el ciudadano del votante... Por fin, se cierra el proceso con la contradicción, la paradoja, que pone la inteligencia en posesión de una fórmula sonriente y nueva que le proporciona alimento al pensamiento. 

    La última recomendación, la que traspasa todo el libro, nos insta a no confundir los medios con el fin, los métodos útiles para el pensamiento con el pensamiento mismo. El error más insidioso del trabajo intelectual consiste en convertir el método en sistema, la via en veritas. Elegir, distinguir, contradecir, son procesos válidos si no se olvida que lo importante es la verdad. Carlos Goñi Zubieta.

Con la autorización de:    www.aceprensa.com





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