El asno y el cochino

EL ASNO Y EL COCHINO

Envidiando la suerte del cochino,

un asno maldecía su destino.

-Yo, decía, trabajo y como paja;

él come harina, berza y no trabaja;

a mí me dan palos cada día;

a él le rascan y halagan a porfía.

 

Así se lamentaba de su suerte,

pero luego que advierte

que a la pocilga alguna gente avanza,

en guisa de matanza,

armada de cuchillo y de caldera,

y que con maña fiera 

dan al gordo cochino fin sangriento,

dijo entre sí el jumento:

-Si en esto para el ocio y los regalos,

al trabajo me atengo y a los palos.

 

        Félix Mª de Samaniego.






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PRUEBA DE COMPRENSIÓN INTERACTIVA

¿Quién tenía envidia de quién?

a) El cerdo o cochino envidiaba al asno.

b) El asno envidiaba al cerdo.

c) Los dos se envidiaban mutuamente.


¿A quién cuidaban mejor?

a) A los dos igual.

b) Al asno.

c) Al cochino.


¿Cuándo dejó de lamentarse el asno?

a) Cuando llegó el momento de matar al cerdo.

b) Cuando llegó el invierno y acabó la faena del campo.

c) Nunca dejó de lamentarse.

 


¿Con qué matan al cochino?

a) Con un tiro.

b) Con una espada.

c) Con un cuchillo.


¿A qué conclusión llegó el asno?

a) Que prefería el descanso y la buena crianza del cochino.

b) Que prefería su trabajo y los malos tratos.

c) Que no quería ser ni asno ni cochino o cerdo.



 

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