10. Caso Natalia 2 "Hacer rendir el tiempo" y Nota técnica "Hacer rendir el tiempo"

1º Paso. Estudio individual del caso Natalia 2 "Hacer rendir el tiempo"

SITUACIÓN:

    Natalia tiene 18 años y acaba de empezar su carrera universitaria. Es una chica muy activa. Todo le atrae y le interesa. El problema es que no sabe medir bien sus posibilidades y se ilusiona con muchas cosas que nunca consigue terminar. Llega tarde a todo, se le olvidan las cosas, y se siente agobiada por no poder cumplir lo que se ha comprometido a hacer.

    El curso avanza y el susto de los primeros exámenes es tremendo. Ha suspendido todas las asignaturas menos una. Está estresada y hundida.


OBJETIVO:

Hacer rendir el tiempo.


MEDIOS:

Aprender a organizarse.


MOTIVACIÓN:

Podrá hacer más cosas, con menos tiempo, y cansándose menos.


HISTORIA:

    Sus padres, al saber los resultados de los exámenes, se enfadaron muchísimo. Luego, al ver que su hija estaba tan hundida, se dieron cuenta de que el enfado no era la mejor solución, y menos estando su hija como estaba.

    Pensaron que había que hablar con ella y cambiar de actitud. Era mejor ayudarla de manera práctica y positiva, en vez de querer resolver las cosas a base de broncas o castigos. Quedaron en que sería la madre quien hablaría con ella sobre esto.

    La madre de Natalia buscó un momento adecuado para charlar con calma. Primero dejó tiempo a que su hija se desahogara por completo, cosa que ella agradeció muchísimo, pues –como le dijo después– "la verdad, mamá, es que no estaba para sermones...; me habría puesto como una fiera".

    Cuando la chica estaba más serena y animada, empezaron a hablar del futuro. "Mira, Natalia –le dijo su madre con un tono tranquilo pero animante–, un pequeño batacazo en los estudios no tiene más importancia. Lo malo es dejar que el desorden nos gane terreno, porque eso sí que es peor. Además, lo que más cansa es el desorden. Trabajar cansa mucho menos. Estamos todo el día haciendo cosas, y nos cansamos, es verdad, pero tampoco tanto. En cambio, nos sentimos mucho peor, mucho más cansados, cuando, por desorden, hemos atropellado las cosas: esto que se nos ha olvidado, aquello que no habíamos previsto y nos ha llevado el doble de esfuerzo, esa cita a la que hemos llegado tarde, ese detalle de desconsideración que hemos tenido simplemente por ir tan acelerados, eso otro que hemos dejado mal por comprometernos sin haberlo pensado bien, o por no saber decir que no...". Natalia escuchaba con atención. Se sentía totalmente retratada por esa descripción sobre el desorden.

    Su madre había hablado de todos esos defectos en plural, como incluyéndose ella, y, gracias a eso, lo que decía no resultaba hiriente. "Si lo pensamos bien –prosiguió–, el desorden es agotador. En cambio, con un poco de orden, podemos hacer muchas más cosas, con menos tiempo, y cansándonos menos. Tú, Natalia, tienes ilusión por hacer muchas cosas –ahora se dirigía a su hija hablando en singular, para estimular de modo personal–, porque veo que eres una mujer activa, con muchas ilusiones y proyectos en la vida. Si consigues ser una persona ordenada, llegarás muy lejos".


RESULTADO:

    Hablaron bastante más, y la eficacia de aquella conversación fue sorprendente. Su madre supo activar sus ilusiones, que eran muchas, en vez de pretender solucionar el asunto a base de controles y restricciones, que era lo que Natalia se temía que sucediera.

    Quedaron en charlar con frecuencia sobre detalles de organización, con toda confianza. Las dos leyeron un libro sobre gestión del tiempo, y lo iban comentando, haciéndose bromas, con gracia.

    Natalia se compró una agenda electrónica y se propuso seriamente llevarla siempre encima, apuntar todo, y mirar con mucha frecuencia lo apuntado. Se dio cuenta de su gran eficacia como instrumento de planificación, como almacén de datos, e incluso como memoria auxiliar.

    Anotaba en la agenda todo lo que se le ocurría, sin interrumpir el trabajo que estaba haciendo. Cada día dedicaba un tiempo a organizarse: temas pendientes, llamadas, correo electrónico, etc.

    También se propuso tener bien ordenada su mesa, el armario, las estanterías, sus apuntes, etc. Se dio cuenta de que ganaba mucho tiempo ordenando las cosas en el momento, y que además así luego las encontraba enseguida.

    Otro gran descubrimiento fue darse cuenta de que caía con frecuencia en la llamada "pereza activa". Es muy fácil estar siempre ocupado, pero hay muchas ocupaciones que son pura y simple evasión de las cosas que nos cuestan más, y nos autoengañamos. Natalia se propuso esforzarse en ese punto, llamando a las cosas por su nombre, y en pocos meses dio grandes pasos. Aprendió a decir que no a cosas que le apetecían pero no debía comprometerse, y a establecer unas prioridades en la organización del tiempo.

    Pronto comprobó lo cierto que era eso de que con un poco de orden el tiempo se multiplica, y se multiplican también las satisfacciones, en la misma medida en que se ahorran disgustos y ansiedades.

Alfonso Aguiló.  Con la autorización de:   www.interrogantes.net


2º paso. Trabajo en equipo para contestar a cinco cuestiones

a) ¿Cuál era el problema de Natalia?

b) ¿El enfado de los padres resuelve el problema? ¿por qué?

c) Influencia del desorden.

d) ¿En qué consiste la "pereza activa"?

e) ¿Sirvió para algo la agenda?


3º paso. Puesta en común del gran grupo


4º paso. Descanso de 15 minutos


5º paso. Estudio individual de la Nota técnica "Hacer rendir el tiempo"    

    E.M.Gray escribió hace unos años un ensayo bastante famoso, que tituló "The Common Denominator of Success": El común denominador del éxito. Lo hizo después de dedicar mucho tiempo a estudiar qué era lo común a las personas que tenían éxito en su trabajo y, más en general, en el resultado general de su vida.

    Curiosamente, su conclusión no situaba la clave en trabajar mucho, ni en tener suerte, ni en saber relacionarse (aun siendo todas estas cuestiones muy importantes), sino que, según E.M.Gray, las personas con éxito han adquirido la costumbre de hacer las cosas que a quienes fracasan no les gusta hacer. Hay muchas cosas que no les apetece en absoluto hacer, pero subordinan ese disgusto suyo a un propósito de mayor importancia: saben depender de los valores que guían su vida y no del impulso o el deseo del momento.

    Da igual que seas un estudiante universitario o una profesora de un instituto, un médico o una juez, una madre que se dedica por entero a su familia o bien otra que es además una joven ejecutiva de una multinacional; en cualquier caso (y quizá en este último más aún), en tu vida hay un reto muy importante en cuanto a la organización del tiempo.

    Para una persona con un mínimo de inquietudes en la vida, el reto probablemente no es lograr ocupar el tiempo, sino más bien saber sacarle su máximo partido. Y no se trata simplemente de conseguir hacer muchas más cosas, sino de hacer las que pensamos que estamos llamados a hacer, establecer una juiciosa distribución del tiempo que nos permita alcanzar una alta efectividad en el trabajo y, a la vez, un uso equilibrado del resto del tiempo, en el que tenga cabida la familia, las amistades, la propia formación, la atención de otras obligaciones, etc.

    Recordando las reflexiones de John Keating, aquel carismático profesor de literatura de El Club de los poetas muertos, se trata de «vivir a conciencia la vida, de manera que no lleguemos a la muerte y descubramos entonces que apenas hemos vivido».

    Vivir a fondo, extraer a la vida todo el meollo. Son ideas con las que Keating luchaba por sacar a sus alumnos de la monotonía y la mediocridad. Les proponía salir del montón, vivir con intensidad el instante, recuperar el viejo carpe diem! –aprovechad el momento– acuñado por Horacio.

    Aunque quizá Keating se pasa, como se comprueba en la película, porque aprovechar el instante no significa vivir para él, sí resulta positivo ese afán por extraer a la vida humana toda su riqueza. No le falta razón en ese esfuerzo suyo por arrancar a sus alumnos de la vulgaridad, de la falta de sentido. Porque es triste ver cómo algunos casi se puede decir que han muerto antes de morir, porque cuando les llega la muerte le han dejado casi todo el trabajo hecho.


Alfonso Aguiló.  Con la autorización de:   www.interrogantes.net


6º paso. Trabajo en equipo para contestar a cinco cuestiones

a) Diversos factores para alcanzar el éxito.

b) ¿Cómo alcanzar una alta efectividad en el trabajo?

c) ¿Qué defendía Keating?

d) ¿Qué significa "carpe diem"?

e) ¿Cómo pueden rendir mejor el tiempo nuestros hijos?


7º paso. Puesta en común del gran grupo 



 Aplicaciones didácticas 

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