La verdad de maese Pedro

Nombre_____________________________Curso:____Fecha:_______

Escribe sobre el guión la letra que falta.


El escándalo era tan grande que  _asta  el mono adivino

_echó  a correr y huyó por los tejados de la venta.

Don Quijote no paró hasta destrozar todo el  reta_lo,

y entonces miró a su alrededor con el  orgu_o

del guerrero  _ictorioso  y dijo con voz rotunda:

-Dígame: ¿qué  hu_iera  sido de Melisendra

y su señor esposo si yo no  _ubiera  estado aquí?

¡Vi_a  la caballería andante!

¡Viva la   ca_allería,  y muera yo

-dijo maese Pedro  _echándose  a llorar-,

que  _ace  un momento era dueño y señor de reyes

y ejércitos y  a_ora  me veo pobre y sin mi mono,

porque antes de  _atrapar  a ese animal

_oy  a sudar hasta por los dientes!

-No  _ores,  maese Pedo -le dijo Sancho

con voz tristísima-, que me  quie_ras  el corazón.

Mi señor don Quijote, que es muy  _uen   cristiano,

te pagará todo lo que  _a  roto.

-Ahora ya no tengo  d_das   -dijo don Quijote-

de que mis enemigos los   _encantadores

me  ca_bian  las cosas delante de los ojos,

porque a mí me  pareci_  que todo

lo que hemos  _isto  pasaba de verdad,

y por eso me alteré y quise  a_udar  a Melisendra.

Pero no  sufr_is,  maese Pedro,

que os pagaré los títeres  _otos.

Y así lo  _izo,  pagando real por real

todas las heridas de los que habían perdido la  ca_eza,

los ojos o la nariz, e incluso  desem_olsó

dos reales por el trabajo de  aga_ar  al mono.

Claro que otro  ga_o  le habría cantado

al tal maese Pedro si don Quijote hubiera  sa_ido

quién era en  _erdad  aquel titiritero.

Porque, aunque  alg_no  no lo crea,

juro por todos los  caba_eros  del mundo

y por el  bo_ico  de Sancho Panza,

al que  _ios  tenga en su gloria,

que maese Pedro no era ni  m_s  ni menos

que aquel Ginés de  _asamonte  al que don Quijote

había  li_erado  en Sierra Morena,

y que había agradecido a pedradas el don de su  li_ertad.

Para que la  just_cia  no lo reconociese,

Pasamonte se  ha_ía  tapado la mitad de la cara

con un parche y se había  _echo  titiritero,

oficio en el que se  desen_olvía  como pez en el agua.

Y por eso más de uno, al oír esta  _istoria,

se pregunta por qué el tal  _inés  no se dedicó

a manejar títeres desde el primer día de su  _ida,  en vez

de amargar a tanta gente con sus  _ellaquerías y delitos.


Miguel de Cervantes. Don Quijote. Adaptación de Agustín Sánchez. Editorial Vicens Vives. Barcelona. 2004. Con la autorización de la Editorial www.vicensvives.es





| Aplicaciones didácticas | Ortografía | El Quijote






®Arturo Ramo García.-Registro de Propiedad Intelectual de Teruel nº 141, de 29-IX-1999
Plaza Playa de Aro, 3, 1º DO 44002-TERUEL