13. Conocerse
Sopa de letras

  Primera parte

   Suele haber dos actitudes que los novios deben evitar en su etapa de amistad y después en el noviazgo:

   La primera es considerar este tiempo como una simple espera hasta la boda, sin otra preocupación que dejar pasar las semanas y los meses en una pasividad completa. No realizan ningún esfuerzo en lograr un mejor conocimiento y una adaptación recíproca. Se imaginan que ese trabajo se efectuará después. En vez de aprovechar el noviazgo para anticipar e iniciar ya la adaptación de los caracteres, se conforman con dejar pasar el tiempo y soñar que el amor lo resolverá todo después de casarse.

   La otra actitud a evitar es la de los que rechazan la conversación seria y se quedan en el nivel de niñerías y jugar a divertirse con abundantes caricias, en vez de analizar los hechos reales. En ambos casos han cultivado los sueños y las ilusiones y cuando llega el matrimonio se sienten infelices y defraudados. Porque a la novia se le trata, pero con la esposa se vive. La esposa resulta ser una mujer completamente distinta de la novia. Lo mismo ocurre con el marido.

  Segunda parte

    Esta etapa de amistad es propicia para iniciar una conversación entre los dos y un trato profundo, con el fin de conocerse recíprocamente en cuanto a los gustos, el carácter, los sentimientos, los ideales de la vida, la religiosidad, los medios para realizar el proyecto común y las exigencias para un compromiso conyugal. También es el momento de fortalecer la voluntad que combata el egoísmo, fomente la generosidad y el sentido de la responsabilidad.

   Si amor es entrega y aceptación, el amor presupone el conocimiento mutuo. Aceptar, tras conocerse, es comprometerse responsablemente.

  Tercera parte

   Éste es el testimonio de Leopoldo: “Mi matrimonio ha sido exitoso porque antes de casarnos llegamos a algunos acuerdos que han regido y seguirán rigiendo el matrimonio, como: Dios como centro de nuestras vidas, el número de hijos, la relación con nuestras familias de origen, la educación de nuestros hijos, la relación con nuestros amigos solteros y casados, las posturas morales ante el ambiente que nos rodea, nuestra formación permanente como esposos y como educadores de los hijos, etc. Aunque ha habido diferencias en varias ocasiones, las enmarcamos en nuestros acuerdos iniciales. Y si surgen disyuntivas que antes no se habían contemplado llegamos a un nuevo acuerdo. Me ayudó mucho estar plenamente convencido de que Perla era la mujer que Dios puso en mi vida para construir nuestra felicidad.” (1).

   Esta positiva experiencia debían conocerla todos los que llegan al matrimonio. Los novios deben proyectar su futura vida en común y ponerse de acuerdo en muchas cosas. Muchas parejas que fracasan y terminan en el divorcio no acordaron en su momento cómo actuar en cuestiones en las que tenían puntos de vista diferentes. (1) Castillo, Gerardo. La camisa del casado feliz. Editorial Amat. Barcelona. 2005. Página 48.

  A. Contesta a cada pregunta con una palabra y escríbela en un papel para buscarla después en la sopa de letras: : :

 Es negativo no hacer esfuerzos en...
 Entre los novios hace falta una...
 Se vive con la...
 Hay que fortalecer la voluntad que combata el...
 Se ha de fomentar la...
 El amor es aceptación y...
 El matrimonio de Leopoldo fue un...
 Los acuerdos del noviazgo han de regir el...
 Se deben acordar las posturas...
 En el noviazgo se debe proyectar la vida...

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