93. Se quebró en un suspiro |
SE QUEBRÓ EN UN SUSPIRO
A mi padre
Se quebró en un suspiro cuando llegó la muerte.
Un soplo se llevó su aliento
sin llamar ni avisar, como el hilo de alambre rompe el ala
del ave peregrina que levanta su vuelo
No se sabe por qué su piel se ha dormido
y la ceniza cubre su agosto con el hielo apagando la voz
de su garganta muda en un silencio eterno.
Su voz no anunciará más primaveras
ni se oirán sus palabras silenciosas.
Nadie acariciará sus bellos ojos
cuando desaparezca el sol en el ocaso.
Y ese dedo certero, imprevisible,
que nadie puede detener,
apuntará con fuerza y sin piedad
sobre las vagas sombras que hoy lloran en silencio.---
Vicente Barberá Albalat
De amor y sombras. Páginacero Editorial.