86. Juego de contrarios |
JUEGO DE CONTRARIOS
“…un delgado hilo de alambre navegando
sobre el pecho de las tinieblas”
MARÍA TERESA ESPASA
Subí por la bajada de la iglesia
que olía a rosas frescas.
Entré por la salida a la esperanza
orillada en el tiempo.
Encontré alivio inesperado
en la cerrada abertura del amor.
Fui por la venida de los caminos
de un cuento de hadas.
Lloré las risas de los payasos
de un circo melancólico.
Velé el dormir de las mariposas
extenuadas de vuelo.
Encendí la apagada luz
que envolvía la sombra.
Jugué con los trabajos de la gente seria
extenuada de aliento.
Puse y quité al azar chinchetas
en el tablón de la memoria.
Sumé las restas dejadas por el miedo
al silencio del olvido.
Multipliqué las divisiones
interminables de la esfera.
Intenté llenar los vacíos de felicidad
sin aplacar el hambre de los pueblos.
Morí al nacer el sufrimiento y desesperación
de los niños sin nombre.
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Desperté al fin
en los bordes de una nebulosa
que se elevaba
sobre las sombras ignoradas de las tardes
cuando el sopor embriaga
los suspiros del aliento infinito
y la naturaleza
gime con murmullos de calma.
Se precisaba
la quietud del aire
y la meditación del tiempo.
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Vicente Barberá Albalat
De amor y sombras. Páginacero Editorial.