79. Entran |
ENTRAN
Entran
salen
queda a veces en su mente una sombra oscura
interior que impregna las rocas que pinchan
zarzas sin flores de sabor a hierro
o sápidas nieblas de azufre
fruto rojo rodando sin reposo
rodando y rodando
en torbellinos sin sosiego
nunca como nenúfares o lirios
intentando bailar en el aire.
En el aire
en el soneto del viento sin música aparente
en el fondo de los sépalos
ya sin vida
sin ángeles ni salidas.
Densa
oscura y
negra
manchada como un eclipse irreal.
Entran y salen
el óxido
los cuervos
la zozobra
y no hay escapatoria.
Cada vez más profundo el hoyo
el fuego
las llamas
la hoguera
siguen llenando el pozo.
Ahora vienen luego van
mariposas
gusanos
luciferes
se pasean: entran y salen
sin sosiego ni tregua
dibujando llantos
miserias
tempestades.
Ya no quedan verdes ni azules
lirios
claveles
amapolas
se fueron.
Sólo quedan pétalos hediondos
que se hunden en el pozo de
fantasmas
delirios
y miedos.
La mente torcida
sin tiempo ni forma
perdida
ya no vaga se pierde se pierde…
y pesa la risa y la brisa
y recoge el llanto
y el canto se mece en el hialino cauce
y se mezcla con el lodo estridente
ya ni llora ni clama ni ríe.
Sufre con gritos de herrumbre
mientras queman su mente las llamas
y encienden sin fuego sus ansias
las oscuras puertas de la muerte.
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Los llantos, la espuma y el miedo
ya no entran
ni salen
lo cubren todo con cínica risa
fundido en el fondo del valle
cubierto de hierba
verde verde verde…
y azul.
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Vicente Barberá Albalat
De amor y sombras. Páginacero Editorial.