66. La lluvia |
LA LLUVIA.
Lluvioso el tiempo está. Lluvioso y triste.
Las hojas del jardín brillan de plata,
parece que se miren de soslayo
mientras las gotas caen lentamente.
Ellas aman la lluvia y yo la observo
con la mirada puesta en el pasado,
transitando veloz por mis caminos
las rutas sin descanso recorridas.
De norte a sur y en todas direcciones
con su música azul la lluvia barre
las telarañas grises y amarillas
que ocultan mis ciudades de deleite:
Buenos Aires, Nueva York, Berna,
de amaneceres verdes bajo el agua;
San Francisco, El Cairo y Londres
de atardeceres rojos e imprecisos.
Vuelvo al jardín y escucho el chapoteo
de las gotas que caen sin cesar
En mi cabeza torpe se entremezclan
sin luz en la mirada los recuerdos.
Las nubes se pasean y detienen
a su antojo y el aire distraído,
displicente, con olas me saluda.
Mirando al interior de mis ensueños
parece que la lluvia me susurre
que prepare de nuevo mi equipaje.---
Vicente Barberá Albalat
De amor y sombras. Páginacero Editorial.